lunes, mayo 06, 2013
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NUEVA NOVELA
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posted by Mori Ponsowy at 6:50 p.m.

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sábado, abril 27, 2013
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DIECIOCHO AÑOS
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¡Mi niño!
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posted by Mori Ponsowy at 4:11 p.m.

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sábado, abril 20, 2013
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POLLITOS DE HUEVOS VERDES
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A veces me da la impresión de que todas mis amigas están un poco locas. |
posted by Mori Ponsowy at 2:30 p.m.

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jueves, abril 04, 2013
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Más papistas que el Papa
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Envidio a los creyentes. De todas las religiones, de todas las ideologías. Tanto los envidio que varias veces, a lo largo de mi vida, he estado a punto de convertirme a alguna otra religión que no fuera la de mi infancia, a alguna ideología de las muchas que prometen un país o un mundo mejor al alcance de la mano. Pero siempre, justo antes del sacramento de iniciación en la nueva fe, he cambiado de idea. A último momento me ha pasado que de pronto veo a mis futuros camaradas o correligionarios tan serios, tan ceñudos, tan convencidos de su propia importancia, tan seguros de sí mismos mientras enuncian sus proclamas, que empiezo a asustarme, a sentirme extranjera en el club al que estoy por pertenecer, a sospechar que no estoy tan convencida como ellos o, mejor dicho, que no estoy convencida en absoluto y que, si he de ser sincera, la verdad es que no quiero formar parte de esa confesión o de ese partido y, mucho menos, que me contagien sus expresiones adustas, su rigidez, esa forma adoquinada que tienen de ser adultos y de sentirse imprescindibles.
Cambio de idea, entonces, no firmo adhesión alguna, no paso por ningún rito iniciático y me quedo, de nuevo, sin un sistema de creencias al que asirme cada vez que el mundo cruje; sin una ideología firme que me diga quién tiene la razón cuando en un mismo país, el mismo día, un diario dice una cosa y, otro, todo lo contrario; cuando en un mismo país el oficialismo se ofusca porque un sacerdote argentino ha sido elegido Papa, mientras miles de personas celebran en las calles, en los bares, en las plazas. ¿Qué celebran?, me pregunto. “Me imagino lo enojada que debe estar Cristina,” dice una señora en un café, desde la mesa que está al lado de la mía, cuando en la tele anuncian que Bergoglio es el nuevo Papa. “¡Le robaron el protagonismo a Cris!” dice un señor que se acerca a la tele para escuchar mejor. Ambos ríen, satisfechos, como si hubieran hecho una travesura. Se me ocurre que quizá celebran el mal humor en que la noticia ha sumido a la Presidente. Empiezan a llegarme mensajitos de texto: “¡Es jesuita: qué bueno!”, me dice una amiga desde Venezuela. “¡Me llena de esperanza!”, escribe un amigo con el que acabo de almorzar. Se me ocurre entonces que quizá celebran que el nuevo Papa no pertenece al ala más conservadora de la Iglesia, sino a una de las más pensantes. Los bocinazos desde la calle se tornan ensordecedores. De un momento a otro, la gente ondea banderas argentinas y vaticanas. “Maradona, Messi, y ahora el Papa,” dice el mozo cuando me trae la cuenta. Y se me ocurre que quizá el mozo y los automovilistas celebran que el nuevo Papa es argentino, convencidos de que los logros de cualquier compatriota, de alguna manera, también les corresponden.
Cuando regreso a casa huyendo de la algarabía callejera, leo en Facebook cómo algunos de mis amigos K elucubran con que el nombramiento de Bergoglio tiene que ver con la estrategia de la Iglesia para frenar a los gobiernos populares del Cono Sur. Al día siguiente escucho a Horacio González decir que “no puede ser” que compañeros del oficialismo celebren la elección de Bergoglio, a pesar de lo cual, horas más tarde, veo a la Presidente emocionada y llorosa cuando saluda a Francisco I. Esa misma tarde, leo a Feinmann decir que ella hizo bien en tragarse un sapo y “adueñarse” de Francisco. Los veo a todos tan convencidos de lo que dicen que acabo sintiéndome totalmente inadecuada y sola con mi sospecha de que nada va a cambiar en nuestro país porque el Papa sea argentino pues, al final, los poderosos siempre tienen sus maneras de arreglar las cosas, de no enemistarse si no les conviene, y de desdecirse de un día a otro si creen que con ello pueden sacar algún provecho.
Hace tiempo leí una historia acerca del Dalai Lama. Probablemente sea una historia apócrifa, pero me gusta pensar que realmente sucedió así. Dicen que ocurrió antes de que ganara el Premio Nobel de la Paz. Viajaba en avión a alguna ciudad de Norteamérica y a su lado iba sentado un joven occidental. Cuando la azafata vino con las bandejas de comida, el Dalai Lama aceptó la suya y empezó a comer con apetito. Entonces, su vecino de asiento le preguntó: “¿Eso que está comiendo es carne?” “Sí,” respondió el Dalai Lama. “Creo que es de ternera. ¡Y está deliciosa!” A lo que su joven vecino, asombrado, contestó: “Pensé que los budistas no comían carne...” El Dalai Lama pinchó un trozo de ternera y, sonriendo, antes de llevárselo a la boca, respondió: “Eso es algo que sólo hacen los budistas realmente serios.”
Recordé esta anécdota cuando me enteré de que Bergoglio, poco después de haber sido elegido Papa, les dijo a los cardenales: “Que Dios los perdone por haberme elegido.” Imaginé a los cardenales riendo pero, a la vez, enmudecidos, al igual que aquel compañero de vuelo del Dalai Lama, sin saber qué contestar. Justamente a ellos, que teóricamente habían sido iluminados por el Espíritu Santo en su elección del nuevo Papa, el nuevo Papa parecía estarles haciendo una broma. Una broma que no sabían cómo interpretar porque rompía sus estereotipos acerca de cómo debían ser las cosas y, al romperlos, los confundía y les creaba desazón e incertidumbre. Desazón que nunca habrá sido tan grande como la que sintió nuestra Presidente cuando se enteró de que el Cardenal a quien catorce veces se había negado a otorgar audiencia acababa de ser nombrado Papa; ni tampoco tan grande como la que sintieron los ultra K cuando a la mañana siguiente de la coronación de Francisco, la ciudad amaneció cubierta de afiches que mostraban las manos de Cristina y el Papa, juntas alrededor del mate que ella le regaló, bajo la leyenda “Compartimos la esperanza”.
“Más papista que el Papa”, dice una expresión popular. Y así ha sido mucho de lo que ha sucedido desde la elección de Bergoglio como Jefe de la Iglesia. Los más ortodoxos de todos los bandos están enfurecidos. El ala más reaccionaria de la Iglesia, por un lado; la más inflexible del kirchnerismo, por el otro. Es lo que suele pasarle a todas las personas que dejan huella: tras ellos, vienen sus inflexibles seguidores, fundan una institución y se aferran a un conjunto rígido de creencias que hace que se sientan dueños y señores de la verdad. Para muestra, dos botones: ¿Qué tuvieron que ver las Cruzadas con las enseñanzas de Jesús? ¿Qué tuvieron que ver los Gulags soviéticos con los escritos de Marx?
Quisiera terminar contando una experiencia personal. Yo estudié en colegio de monjas y en sexto grado tuve un desencuentro con la que nos enseñaba religión. La Hermana Matilde dijo que no ir a Misa los domingos era pecado mortal y que quien muriera en pecado se iba al infierno. En casa, nadie iba a Misa y yo empecé a preocuparme, no tanto por mí, sino por mis padres. Me aterraba la posibilidad de que alguno muriera y se fuera directo al infierno. Entonces le pregunté a la monja qué sucedía si una persona no iba a Misa un solo domingo de su vida, y se moría el lunes. “Se va al infierno,” respondió, sin que le temblara la voz. “¿Aunque haya sido buena toda la vida?”, insistí, temiendo por el futuro metafísico de mis padres. “¡Se va al infierno!” sentenció la Hermana, con esa seguridad omnipotente que exhiben no sólo muchas personas religiosas, sino muchos marxistas, muchos ultraliberales, muchos kirchneristas, chavistas, anti-kirchneristas y anti-chavistas. Esa omnipotencia que, paradójicamente, también destilan muchos ateos que convierten su no creencia en Dios en una religión.
Gracias a la respuesta de la Hermana Matilde –y porque me resultaba imposible quedarme dormida por las noches imaginando a mis padres ardiendo en el infierno de los injustos- soy agnóstica desde los doce años. Debe ser por eso que no tuve manera de compartir ni la alegría de unos, ni el enojo de otros, ante el nombramiento del Papa argentino. Me cuesta confiar en las instituciones y en los líderes –sean religiosos o políticos- que creen tener la verdad en la mano pues la rigidez de sus teorías me parece la antítesis de la libertad de pensamiento.
Creo que la labor del intelectual es ser agnóstico: cuestionar el poder, a los poderosos, y defender los derechos del hombre individual. Las instituciones, los partidos políticos, las iglesias, las corporaciones, los sistemas cerrados de pensamiento, nos llevan a comportarnos de modos que sacan lo peor de nosotros. Sin embargo, no podemos volver a la aldea primitiva, ni acabar con todas las instituciones, así que quizá el desafío radique en encontrar maneras de conservar nuestra humanidad y cultivar la compasión en el contexto de las instituciones en las que transcurren nuestras vidas. El desafío es no ser más papistas que el Papa, ni que nadie. Aunque a veces incomode, aunque a veces los creyentes provoquen una pizca de envidia, no nos dejemos robar la libertad de pensamiento; no sucumbamos a las anteojeras; y, sobre todo, no creamos en ningún credo que niegue la posibilidad de error; en ninguno de los tantos que se proclaman dueños y señores de una sola verdad. |
posted by Mori Ponsowy at 6:51 p.m.

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miércoles, marzo 27, 2013
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BERENJENA
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posted by Mori Ponsowy at 10:32 a.m.

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lunes, febrero 04, 2013
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ROGER EN NUEVA YORK
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Conocimos a Roger una tarde de otoño en Nueva
York. Zurita y yo habíamos cruzado caminando el puente de Brooklyn y, ya con el
East River atrás, llegamos a Park Row. Al dar la vuelta en una esquina, nos topamos
con una pequeña plaza llena de árboles añosos. Era uno de esos rincones en los
que Nueva York no parece Nueva York, sino una ciudad pequeña, casi pueblerina. Las
veredas eran de adoquines y la gente andaba a paso pausado como si, al caer la
tarde, el canto de los pájaros la hechizara. Fue entonces cuando vimos
a Roger.
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posted by Mori Ponsowy at 3:43 p.m.

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lunes, diciembre 24, 2012
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¡FELIZ NAVIDAD!
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¿Cuántos de ustedes lograron todo lo que esperaban durante este año que está por terminar? ¿Cuántos se arrepienten de algunas cosas que hicieron? ¿Cuántos lamentan no haber hecho algo que habrían querido hacer? Esta época del año es, casi inevitablemente, un llamado a sacar balances y a la reflexión, y un recordatorio de que el tiempo pasa y seguirá pasando, querámoslo o no. Peor aún: estas semanas nos recuerdan, no sólo que el tiempo pasa, sino que, muy probablemente -a pesar de esas resoluciones de fin de año que suelen durar lo que un suspiro-, seguirá pasando más o menos del mismo modo como lo ha hecho hasta ahora, pues también nosotros seguiremos siendo los mismos, con los mismos defectos y virtudes de siempre.
Esta noche es Nochebuena y dentro de una semana será fin de año. Para muchos se trata de una fecha difícil, pues nos enfrenta con frustraciones y tristezas. Hacer balances implica tomar en cuenta el debe y el haber y, con frecuencia, no todo es alegría. Hasta hace poco, yo odiaba la Navidad y las Fiestas. Recuerdo el malhumor, la ironía, el reconcomio, con que las enfrentaba. Odiaba salir a comprar regalos con los negocios atestados de gente. Odiaba las almibaradas melodías navideñas repitiéndose durante horas hasta el hartazgo. Odiaba los ridículos pinos de plástico después de haber vivido en un país donde los pinos eran naturales y su perfume inundaba la casa. No entendía por qué el 31 brindábamos al dar las doce si, al fin y al cabo, sólo era una noche más. Pero, sobre todo, odiaba sentir la obligación de mostrarme feliz cuando la verdad era que las Fiestas me provocaban angustia, tristeza y desazón: cada año había esperado de mí misma grandes cosas y, al cabo de doce meses, lo único que podía mostrar eran triunfos minúsculos: en vez de una novela entera, algunos capítulos más o menos logrados; en vez del Premio Nobel, un modesto premio local; en vez de lograr armar un grupo de gente que pudiera cambiar el mundo, apenas reuniones de amigos que intentamos, con mucho trabajo, modificar algunas pequeñas cosas, con más o menos suerte.
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posted by Mori Ponsowy at 6:42 p.m.

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jueves, diciembre 13, 2012
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EL ARTE: ¿CAMINO HACIA UN MUNDO MEJOR?
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Dicen que en un antiguo poblado judío vivía un rabino, sabio pero severo, que nunca dejaba de predicar la virtud entre los aldeanos. No sólo lo hacía ante la congregación de fieles sino, también, cada vez que se topaba con alguien por las calles del pueblo. Con el tiempo, cansados de escuchar siempre lo mismo, los vecinos empezaron a esquivarlo. Al verlo venir, cambiaban de rumbo o apuraban el paso, como si tuvieran urgencia por estar en otro lado. El rabino, entonces, decidió cambiar de estrategia: como ya nadie parecía dispuesto a oírlo buenamente, empezó a predicar a voz en cuello de madrugada, despertando a todos los que durante el día no habían querido escucharlo.
Me acordé de ese relato hace poco, cuando vi por YouTube el debate entre Gilles Lipovetsky y Mario Vargas Llosa, realizado en el Instituto Cervantes de Madrid, en ocasión del lanzamiento de “La civilización del espectáculo”...
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posted by Mori Ponsowy at 2:45 p.m.

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martes, noviembre 20, 2012
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CUÁNTO TIEMPO UN DÍA
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¿Cuánto puede durarnos este día
si cuando arremeten las olas
lo barren todo: la sombra de las casas,
la arena de los sueños, el vacío
de los vanos en las puertas?
¿Cuánto, si al andar tropiezo
con pozos de cangrejos, y caigo
hasta el otro lado del mundo,
allí donde mis brazos
no se pegan a tu cuerpo?
Aspavientos del olvido.
Aspas del agua
que enmascaran la nada
de tanta tarde de domingo
que siempre llegó a lunes,
de tantos días idos
en la avalancha de las olas
que vienen y se van,
inclementes siempre.
Como las horas.
Para Jesús Zulaika Goikoetxea
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posted by Mori Ponsowy at 2:28 p.m.

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viernes, noviembre 02, 2012
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LANATA: NAC & POP
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Lanata contó que unos días antes del vigésimo quinto aniversario de Página/12, un periodista le preguntó qué tres cosas le gustaban de Cristina Kirchner. Él dijo que le gustaban “su audacia, su inteligencia, y el hecho de que pareciera convencida de lo que estaba haciendo.” Aclaró que nada de eso cambiaba el hecho de que pensara que estaba equivocada. No deja de ser paradójico que millones de argentinos piensen de Lanata exactamente lo mismo que él de Cristina. ¿Quién niega su audacia e inteligencia? ¿Quién, la pasión con que hace periodismo o el convencimiento que evidencia en cada una de las cosas que dice? Sin embargo, nada de esto impide que muchísima gente piense que está equivocado. O peor aun: que no dice la verdad.
Para empezar, digamos lo obvio: todo militante K está convencido no sólo de que Lanata se equivoca, sino de que miente y de que es funcional a supuestos intereses desestabilizadores. Hace unas semanas, cuando él y su equipo fueron detenidos en un sótano del aeropuerto de Caracas donde les borraron el material que tenían grabado en cámaras y computadoras, Gabriela Cerruti afirmó en Twitter: “No les creo nada: ellos se lo ganaron mintiendo sin parar todo el tiempo.” Sin darse cuenta, Cerruti escribió una frase con ominosos ecos al “algo habrán hecho” de mediados de los 70. Pero no son sólo los acérrimos militantes K quienes descreen de cualquier investigación que Lanata presente en “Periodismo para todos”, sino también miles de argentinos que apoyan al gobierno, convencidos de su versión de la historia, y de que toda denuncia que lo perjudique es producto de un complot al servicio de Magneto o de los intereses del neoliberalismo internacional.
Como fiel espejo de un país dividido en dos, frente a ese ejército de fanáticos que reverencian una verdad aguerrida y unívoca, otro ejército semejante, casi igual de populoso y con la misma tendencia a las anteojeras, ha encontrado en Lanata no sólo una voz en la que se siente representado, sino también un catalizador de su enojo ante la soberbia gubernamental, ante los innumerables y desvergonzados casos de corrupción y, sobre todo, ante el miedo y las prácticas extorsivas que el gobierno impone flagrantemente frente a jueces, gobernadores, empresarios, periodistas y, en general, ante cualquier voz de cierto alcance que desentone con el relato oficial.
“Los jueces no son dioses,” dijo Cristina el 6 de septiembre en un discurso en la Casa Rosada. Y afirmó: “sólo hay que tenerle temor a Dios... y a mí, en todo caso, un poquito”. Un domingo después, Lanata abrió su programa refiriéndose a los cacerolazos del 13 de septiembre, y dijo: “Se ve que lo del miedo no le está funcionando. Es curiosa la opinión que Cristina tiene de los demás porque los que no la obedecen tienen que temerle, o quieren joderla. Señora: somos personas, que a veces estamos de acuerdo y otras veces no. Eso es todo. No se muere nadie. Somos personas que tenemos derechos y obligaciones, claro. Pero no sólo obligaciones. También: derechos.”
Sin miedo, cada domingo, Lanata da voz al descontento de millones de personas que no se identifican ni con las medidas, ni con el estilo, de quienes nos gobiernan. Pero lo que caracteriza a “Periodismo para todos” no es sólo la audacia sino, también, su tono irritado, atrevido y, con frecuencia, grosero. Como contrapeso a la prepotencia y autoritarismo presidencial, varias veces durante el programa se muestran decenas de fotos de argentinos de distintas edades haciendo el gesto de “Fuck-you!” ¿A quién se lo hacen? ¿A quién va dirigido ese insulto reiterado, domingo tras domingo, para deleite de casi medio país? Lanata no necesita decirlo para que la audiencia lo sepa. Miles de personas sienten que ese gesto habla por ellos y los representa. ¿La presidente quiere que le tengan miedo? Lanata no se lo tiene y, en esa audacia, en esas fotos, muchos encuentran una válvula de escape. En medio de un clima amedrentador, puede parecer bien que alguien contagie valentía e irreverencia ante al poder político.
Entre esos dos bandos encontrados -los detractores de Lanata y sus fanáticos; los ciudadanos K y los anti K- quedan algunas pocas voces huérfanas, tanto de audiencia como de representantes: una minoría que piensa que Lanata está equivocado, pero no precisamente porque no considere valiosa su investigación, ni porque crea que las denuncias que hace sean falsas, sino porque lamenta que un periodista de su talento dilapide su credibilidad, semana tras semana, haciendo el papel de histrión, emporcándose la boca con insultos innecesarios, fomentando el resentimiento, desconociendo límites verbales y estéticos.
“Nosotros que estuvimos dos horas en un pozo, llegamos a Argentina a explicarle a un montón de pelotudos malintencionados que lo que dijimos es cierto,” dijo Lanata cuando regresó de Venezuela. Y continuó: “Me da tristeza escuchar a Gabriela Cerruti, que tenía una relación cámica con alguien en la época de Menem... No era una gran periodista, pero pensó que era Umberto Eco. Dejó de leer y se convirtió en la analfabeta que es. Y yo tengo que soportar que esa chica ponga en duda lo que nos pasó.” Ese mismo día, también embistió contra Reynaldo Sietecase que había calificado lo sucedido en el aeropuerto como un “episodio menor”: “Reynaldo, me parece que sos un tipo de mierda, porque decir eso es ser un tipo de mierda.”
Cuando Página/12 celebró su aniversario y Cristina omitió mencionarlo, Lanata le escribió una carta abierta que leyó en su programa: “El miércoles fui testigo de algo que conocía pero que nunca había sufrido en carne propia: fui víctima de cómo el gobierno reescribe la historia como quiere, saca y pone personas de la foto a su antojo, como hacían los soviéticos durante las purgas. Me parece, señora presidente, patético y triste que me hayan convertido en el primer desaparecido de Página/12.” Algunos párrafos después, agregó: "No sólo el acto fue patético. Usted fue patética."
Expresiones tan agresivas hacen difícil para algunos tomar en serio el tipo de periodismo que hace Lanata. Los episodios en el aeropuerto de Caracas son injustificables, pero compararlos con un secuestro es exagerado... aunque nunca tan exagerado, ni fuera de lugar, como auto-proclamarse “desaparecido” simplemente porque nadie lo mencionó durante el aniversario de Página. A los desaparecidos los secuestraron, los torturaron, los tiraron al río. Que Lanata diga que él es un “desaparecido” es banalizar la palabra de un modo imperdonable.
¿En qué beneficia a Lanata el constante recurso a la descalificación personal y el empleo de un lenguaje soez? ¿Cuando se autoproclama “desaparecido” no sabe, acaso, que le responderán con indignación? ¡Claro que lo sabe! Si lo hace es precisamente porque uno de sus objetivos –un objetivo quizá más importante que hacer periodismo- es captar la atención del público. Y lo ha logrado: su programa ha superado reiteradamente el 20% de rating, todo un hito para un programa periodístico. El nombre del espacio lo dice todo: “Periodismo para todos” parece implicar que no todo el periodismo es para todos: que los noticieros de CNN no son para todos, ni las páginas de opinión de este diario, por ejemplo. ¿Qué concepción hay del “todos” en el periodismo que Lanata hace en su programa?
El espacio de Lanata es un show y se parece más al de Tinelli que a cualquier programa periodístico. Lanata hace periodismo para informar tanto como para seducir... la misma razón por la que en algún momento el kirchnerismo decidió fabricarse enemigos como receta para perpetuarse en el poder. Los K no debaten ideas: estigmatizan. Lo mismo hace Lanata. Los K convirtieron la política en espectáculo: escenifican, dramatizan, simplifican, banalizan. Lanata está haciendo lo mismo con el periodismo.
Prepotentes, ególatras, patoteros, ocurrentes, soberbios: ¿de quién hablamos: de Lanata o de los K más recalcitrantes? En el fondo, quizá no sean tan pero tan distintos. Al igual que el kirchnerismo, Lanata no busca provocar la reflexión profunda, sino conseguir aplauso. Lo que los votos son para unos, los puntos del rating son para el otro. Luchan con las mismas armas, con el mismo estilo: nutriendo y nutriéndose del resentimiento que mantiene dividido en dos a nuestro país. |
posted by Mori Ponsowy at 1:07 p.m.

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domingo, octubre 07, 2012
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Antes, Chávez era la promesa de un futuro mejor; hoy, ya no
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Me fui de Venezuela en 1998 , el mismo año en que Hugo Chávez ganó las elecciones con la promesa de rescatar a la mayoría de los venezolanos de niveles de pobreza injustificables en una nación cuya renta petrolera la coloca, aún hoy, en una situación privilegiada en América latina. Desde entonces, en sucesivas visitas, he visto los cambios que ha ido sufriendo el país en el que me hice adulta.
Sigue acá. |
posted by Mori Ponsowy at 11:00 a.m.

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lunes, octubre 01, 2012
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ME GUSTAN LOS VETERINARIOS
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Babones estuvo enfermo y durante una semana tuve que llevarlo dos veces diarias al veterinario. En ayunas, a las diez, para una inyección; y a las nueve de la noche, para otra. A ese perrito le han pasado tantas cosas que lleva más vidas gastadas que un gato. "¡Babones! -dijo Alejandro cuando me vio llegar con él en brazos, hecho un trapito-. ¿Qué te pasó esta vez, amigo?" Le expliqué que se caía de costado cuando trataba de caminar, que no había querido ni comer. Alejandro arrugó la frente: "¡Ay, Babones, Babones! -dijo-, vamos a ver qué te está pasando".
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posted by Mori Ponsowy at 6:50 p.m.

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viernes, agosto 31, 2012
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CRÍTICA DE LA EMOCIÓN PURA
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Avenida Lugones, yendo de zona norte hacia el centro, a las 9 de la mañana de un día laboral cualquiera. El tráfico avanza a dos kilómetros por hora y tengo tiempo de sobra para mirar los carteles publicitarios. Mirar no es lo mismo que entender, pero tal vez sea un primer paso.
KERASTASE: La sublime metamorfosis.
NIKE: Let's do it.
ALFA ROMEO: Senza cuore saremmo solo macchine.
COCA-COLA LIGHT: Necesitamos vivir + liviano.
El auto que va delante del mío se detiene, piso el freno y vuelvo a leer el último cartel: ¿a quién se refiere ese "necesitamos"? ¿Los escritores necesitamos vivir + liviano? ¿O se referirá a los automovilistas? ¿Y qué significa "vivir + liviano": darles menos importancia a los problemas pequeños o, acaso, restarles peso a los graves?
El conductor de atrás toca bocina desaforadamente. Se ve que no ha leído el cartel: ¡irritarse de ese modo no es vivir + liviano! Avanzo un metro antes de que el tránsito se detenga de nuevo.
Sigo tratando de entender: ¿qué es una metamorfosis sublime? ¡Que mi auto se convierta en instrumento de teletransportación! ¿Sin corazón seríamos sólo máquinas? No: ¡sin corazón seríamos cadáveres! Let's do it. ¡Hagámoslo! OK. Pero ¿hagamos qué, exactamente? En ese momento siento que lo que quiero hacer es pensar por qué cambió tanto la publicidad durante el último siglo: cómo pasó de ser un discurso hilvanado racionalmente, que intentaba convencer al comprador de la calidad de un producto, a esto que es ahora: un intento de vender lo que sea, apelando a nuestra más recóndita irracionalidad, y a estas ansias humanas, enormes siempre, de pertenecer a la grey, de ser queridos y aceptados. ¿De verdad necesitamos "vivir + liviano" o no será, más bien, una pizca menos de liviandad y sí, en cambio, una cuota adicional de reflexión lo que andamos necesitando?
Sigue, acá. |
posted by Mori Ponsowy at 12:44 p.m.

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miércoles, agosto 22, 2012
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BEATRICE
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Para los que tengan ganas -y también tengan cable!-, esta noche estaré hablando con Silvia Hopenhayn sobre Beatrice, vista por el Dante, de ese amor idealizado, tan lejos de lo real. Es en el programa "Mujeres x hombres", que transmite Canal (á), hoy miércoles a las 22:30, y que se repite mañana jueves a las 13:30 y 18:30, el viernes a las 21:30 y el sábado a las 19. Si alguien lo ve, ¿por favor me cuenta cómo quedó? ¡No tengo cable!
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posted by Mori Ponsowy at 10:19 a.m.

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domingo, agosto 12, 2012
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EL INICIO DE UNA BELLA AMISTAD
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¿Quién podría haber adivinado, cuando empecé a dar cursos sobre Carver, que me daría cuenta de un par de cositas en la traducción; que se me ocurriría escribir un artículo sobre ello; que de alguna extraña manera el artículo llegaría al traductor; que él me contestaría... y que acabaríamos siendo grandes amigos? Cómo ocurrió todo: aquí, en mi nota de hoy en LNR. "Es la magia de la vida." Esa a la que no debemos renunciar. |
posted by Mori Ponsowy at 5:04 p.m.

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domingo, julio 29, 2012
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¡VOLAR!
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posted by Mori Ponsowy at 7:49 p.m.

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jueves, julio 05, 2012
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40 PISCINAS - VIII
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Nadador de espalda, mirando el cielo
desde el agua. Ocho acostado—
¿Cuántas olas? Gira hombros—
brazos, remolinos. ¿Cuántos ceros
después del uno? No alcanza
contar y seguir contando.
Granos de arroz, arenas, hojas.
¿Cuántos dioses antes de los dioses?
Estrellas, cúmulos. Un mundo nace
al abrir los ojos. Tantas neuronas
como estrellas— Otro muere
al cerrarlos. Ninguna nube
igual a otra. Nadie el mismo
que fue ayer, y todos nadie.
Números primos: partes grandes
como el todo. ¿Cuántos ceros? Diez
a la veintidós, a la veintidós—
hasta el final que no es final,
sino siempre a la— Gira hombros.
Moebius. Riemann. ¿Cuántos recuerdos?—
Ocho acostado.
Nadador de aguas abiertas,
interplanetario:
navegarás todas tus vidas
sin alcanzar la última estrella. |
posted by Mori Ponsowy at 11:45 a.m.

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lunes, junio 25, 2012
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IMAGINACIÓN O EXPERIENCIA. Qué ayuda más a escribir ficción.
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Para mí, es como en los sueños: dormido, uno ve personas que conoce, pero muchas veces resulta que quien en la vida real es rubio y flaco, en el sueño es gordo y de pelo negro, o que la amiga siempre amable se convierte en asesina. ¿Qué es real y qué no? Creo que todo es real, mientras lo soñamos. ¿De dónde nacen los sueños: de lo realmente vivido o de los delirios del inconsciente? Quien se incline unívocamente por una u otra respuesta seguramente se equivoca, pues a la hora de soñar, lo vivido cuenta tanto como lo imaginado, lo temido, lo deseado.
Me parece que sucede lo mismo con la escritura: narrar algo totalmente ajeno a la propia vida es tan imposible como hacer autobiografía objetiva. ¿Qué cuenta más: lo vivido o lo soñado? No hay una receta universal, un solo modo de asar la carne. La dosis de los ingredientes varía de autor en autor: hay quien se apoya más en lo vivido, y quien prefiere refugiarse en un mundo de fantasía.
A todos nos ha pasado alguna vez escuchar el testimonio de personas que vivieron un mismo acontecimiento y notar, con asombro, que sus relatos presentan visiones distintas o antagónicas. ¿Cómo saber dónde está la verdad? Encontrarla tal vez sea una tarea imposible y, quizás, lo que más cuente a la hora de escribir es cómo vivimos las cosas que nos tocó vivir. Qué nos conmueve y de qué manera lo hace y, sobre todo, qué nos motiva a escribir y seguir escribiendo cada día. |
posted by Mori Ponsowy at 3:34 p.m.

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domingo, junio 17, 2012
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HACEN LO QUE SE LES CANTA
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Leyendo a Carver... ¿Quién hubiera pensado que hay traductores que al traducir a un autor usan las palabras "que les salen de los cojones"? Mi nota del domingo, en LNRevista. |
posted by Mori Ponsowy at 6:38 p.m.

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jueves, junio 07, 2012
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DÍA DEL PERIODISTA: ¡EL SILENCIO NO ES SALUD!
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El 17 de mayo, Sabino Alancay llegó en bicicleta al Concejo Deliberante de Rosario de Lerma, en Salta. Desde febrero había un vallado que impedía a los periodistas transmitir las sesiones, pero él estaba dispuesto a que los vecinos estuvieran informados. Estacionó su bici y entró a la sede del legislativo con una caña de pescar de dos metros y medio. Se detuvo obedientemente tras la valla y, desde ahí, ante la mirada atónita de los concejales, estiró la caña. Esperó a que su celular colgara sobre el centro de la mesa, atado al anzuelo como un pescado, y entonces dijo: "¡Estamos al aire!". En ese preciso instante, los rostros de los concejales cambiaron de color, los vecinos empezaron a escuchar a través de FM Argentina cómo se trataban sus asuntos y la presidenta del cuerpo, Alicia Nebrada, pidió que llamaran a la policía para que se llevara a Alancay de ahí.
Al rato, llegaron los uniformados. "¿Qué está haciendo?", le dijeron a Alancay. "Yo, trabajando", dijo él. "¿Y ustedes?"
Sigue aquí. |
posted by Mori Ponsowy at 4:21 p.m.

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miércoles, mayo 30, 2012
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PLATOS COMESTIBLES
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Platitos comestibles para el "Curry Tucker Crowe" de anoche. Vicky: una artista de la comida. Casi no cabíamos en la mesa. Los alumnos opinaron e interrumpieron tanto que me desordenaron por completo la clase que llevé preparada. ¿Habrá sido porque la novela de verdad los impactó, por la champaña, o por el vino? |
posted by Mori Ponsowy at 11:47 a.m.

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lunes, mayo 21, 2012
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COMIDAS MEMORABLES
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Calabacitas rellenas y malbec. En eso consistió la cena del segundo encuentro del grupo de lectura Amores Difíciles. Ah, y una copa de champán de bienvenida. ¡Esto de dar clases tomando champán me encanta! El curso: un éxito, ya no quedan cupos. Para el martes que viene, "Juliet, desnuda", de Hornby, acompañada de vaya a saber qué exquisitez preparada por Vicky. |
posted by Mori Ponsowy at 11:50 a.m.

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lunes, mayo 14, 2012
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REVISTA FÉNIX
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Ya salió el nuevo número de la revista FÉNIX de poesía y crítica, con poemas de Rodolfo Alonso, Fernando Aínsa, Esteban Nicotra, Ezequiel Zaidenwerg y míos. Para quienes estén interesados en leer el número completo en papel, pueden solicitarlo a Marcela Escalante, secretaria de Ediciones del Copista, a la siguiente dirección electrónica: marcela@elcopistaeditorial.com.ar También puede leerse online aquí. ¡Que la disfruten! |
posted by Mori Ponsowy at 4:29 p.m.

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domingo, mayo 06, 2012
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DEL LIBRO SAGRADO AL DESECHABLE
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¿En qué se parecen la ANSES, la Asociación de Alcohólicos Anónimos, el grupo Clarín, Compumundo y el Club Atlético Huracán? Si después de pensarlo un rato no se les ocurre la respuesta, prueben leyendo esta nota sobre la Feria del Libro de Buenos Aires. |
posted by Mori Ponsowy at 1:31 p.m.

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viernes, abril 27, 2012
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DIECISIETE
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¿Cómo tanto, cómo tan rápido? ¿Dónde está todo ese tiempo? |
posted by Mori Ponsowy at 8:33 p.m.

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lunes, marzo 19, 2012
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AMORES DIFÍCILES
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¿Todos los amores son difíciles, o acaso hay excepciones especialmente infaustas, destinadas a fracasar por más que uno lo intente? Para hablar del tema elegimos cuatro grandes autores y cuatro martes memorables; cuatro vinos y cuatro comiditas. Anímense a acompañarnos en este ciclo de charlas y lecturas que se llevarán a cabo en una cocina muy especial. Al fin y al cabo, siempre es mejor leer y conversar sobre estas historias... ¡que vivirlas en carne propia! |
posted by Mori Ponsowy at 1:44 p.m.

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domingo, marzo 11, 2012
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El maestro Zen que pateó a su perro
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Había sido un año lleno de baches y decidí irme a un paraje desolado del norte para ver si, rodeada de esas antiquísimas montañas, lograba concentrarme y cambiar, con la mera potencia de mi pensamiento, las malas vibraciones que el universo parecía dispuesto a seguir enviándome. Llamé a mi amiga sueca que vive en Yacoraite sola con sus seis perros y emprendí el rumbo con poco más que un lápiz, un sacapuntas y un cuaderno. Dejé atrás la goma de borrar que suelo llevar conmigo a todas partes: esta vez no estaba dispuesta a equivocarme.
Pasé tres días en casa de Annika comiendo humitas y tamales que, preparados por ella, tenían más sabor a smörgårdsbord que a maíz, pero no me importó porque el vino era un Malbec del bueno y ayudaba a olvidar las penas. Cuando nos despedíamos, mientras me daba la llave de la camioneta azul con la que yo haría el resto del viaje, Annika se acordó de algo.
-En Iruya, recluido en la falda de la montaña, vive un monje Zen –me dijo, con vocales redondas y pronunciando demasiado las erres. –En una de esas puedes pedirle ayuda.
Me pareció una idea excelente. Lo mío nunca ha sido la meditación, el yoga, ni nada que tenga visos de cultura hippie o de yogurt light, pero cuando la mano viene dura no queda más remedio que aceptar que vuelan... al menos hasta que mejoren las cosas. Aunque Annika no sabía el nombre ni la dirección del monje, cuando llegué al poblado, la primera persona a la que le pregunté supo explicarme cómo llegar a su casa.
Me abrió la puerta un hombre rubio y vestido de amarillo. Parecía tan sueco como Annika, pero su acento era porteño. Le expliqué que había empezado a meditar hacía poco, pero que lo hacía sin seguir un camino trazado, y que andaba buscando un maestro.
-No importa qué camino tomes: todos los caminos llevan al mismo lugar -respondió él, invitándome a entrar.
Mientras daba los primeros pasos dentro de su casa, no pude evitar pensar que lo que me acababa de decir era tan fácilmente rebatible que daba risa, a no ser que el monje estuviera hablando en sentido metafórico, en cuyo caso la metáfora era tan obvia (a largo plazo, todos los caminos llevan a la muerte), que mi corazón de escritora me impelía a huir de ahí cuanto antes.
Sintiéndome bastante ridícula, me senté frente a él sobre un almohadón y le dije que me gustaría que mi cerebro se quedara quieto, al menos, unos minutos cada día. Que me diera un respiro. “Esa guerra está perdida,” contestó. “Sólo podrás ganar algunas batallas.” A diferencia de la metáfora de los caminos, esta me gustó, así que cerré los ojos, como me había indicado.
El monje empezó hablando del viento, las nubes, y un río. Yo respiraba profundo, intentando que no me importara la calidad literaria de las imágenes, pero justo cuando me pareció que empezaba a dejar de pensar, me distrajo el llanto de un perro que se lamentaba detrás de una puerta. Al principio, el monje ignoró los quejidos, pero su respiración perdió definitivamente el compás cuando el perro empezó a arañar la puerta con fuerza.
Yo no me atrevía a abrir los ojos, no fuera a ser que mi nuevo maestro me retara por curiosa, pero cuando el perro empezó a aullar y el monje se levantó enardecido de su almohadón hindú, no pude evitar mirar la escena. Caminando a grandes zancadas hasta la habitación donde había dejado encerrado al perro, el maestro gritaba:
-¡Me tenés harto, Tao! ¡HARTO!
Cuando el monje le abrió, Tao salió corriendo, disparado hacia la puerta de entrada, gimiendo, con la cola entre las patas. El monje corría detrás de él con una mano en alto, como para pegarle.
-¡Andate de una vez! –le dijo, furioso, cuando llegaron a la puerta, y le propinó una patada tan potente que Tao dio dos vueltas en el aire antes de aterrizar de nariz sobre la calle.
El maestro entró dando un portazo. Cerré los ojos inmediatamente y me hice la que meditaba, para que él no viera que yo lo había visto. Sus pasos se acercaron y volvió a sentarse.
-Dame un momento, y ya seguimos –dijo, y al rato volvió a hablarme de las nubes y el río.
Me quedé cinco días más en Iruya, pero a lo del monje no volví. No es que creyera que quien patea a su perro de ninguna manera puede ser un buen maestro Zen. Quizá él fuera un maestro bueno, pero con mal carácter. O quizá había recibido una mala noticia y era la primera vez en su vida que perdía el control. Al fin y al cabo, por más Zen que fuera, tenía derecho a un día entreverado. Si no volví no fue por eso, sino porque las malas metáforas me espantan... y también porque estoy convencida de que no todos los caminos conducen al mismo lugar. Si no me creen, pregúntele a Tao, que se fue de Iruya, y está dormido de lo más contento aquí a mis pies.
Publicado aquí, esta vez con algunos errores de edición que la hacen menos divertida de lo que era originalmente. (¡Hasta el título es otro, mamma mia, le quitaron la palabra Zen, ¿qué pasó???!!) |
posted by Mori Ponsowy at 8:58 a.m.

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sábado, febrero 18, 2012
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UN GALÁN
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¡Es mi hijo! |
posted by Mori Ponsowy at 7:12 p.m.

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lunes, febrero 06, 2012
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¡VENCIENDO MONSTRUOS!
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posted by Mori Ponsowy at 10:48 p.m.

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sábado, diciembre 31, 2011
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¿QUÉ ELEGIRÍAS?
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Pregunta de fin de año: si antes de nacer pudieran elegir una sola cosa para sus vidas, ¿qué eligirían? Mi respuesta, aquí, en esta nota. Y, para todos mis amigos y lectores, un nuevo año, suave y generoso, en el que abunden las buenas elecciones! |
posted by Mori Ponsowy at 11:10 a.m.

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jueves, diciembre 15, 2011
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BALANCE LITERARIO 2011
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Ha sido un año duro en muchos sentidos, con durezas imaginarias, y de las otras también. Pero desde el punto de vista literario, fue un gran, gran año. "Abundancia" casi ha agotado la edición, deben quedar 400 ejemplares dando vuelta por librerías, y dicen que eso es sorprendente, sobre todo teniendo en cuenta que tuvo cero publicidad. Es la novela que más ha vendido de su colección. Y también fue un gran año, un año para estar agradecida, por los libros buenos que leí, que no fueron tantos -encontrar un buen libro se me hace cada vez más difícil, no porque falten, sino por lo arduo que es descubrirlos en medio de la indiscriminada vorágine editorial-, pero sí tan maravillosos, que la calidad compensó la escasez numérica. Aquí está mi pequeña lista. (Y si les da ganas de leerlos, no demoren en comprarlos, porque hace unas semanas el siempre amabilísimo Moreno cerró la importación de libros para estimular la producción nacional. ¡Adiós autores de Anagrama! ¡Adiós libros de Taschen, Siruela, Penguin, Einaudi!)
"El viajero del siglo", de Andrés Neuman. Sorprendida, contenta, admirada, conmovida. Así terminé de leer esta novela de Andrés Neuman. Sí: aún hay escritores que aspiran a perdurar y que están concientes que eso requiere trabajo de ebanistería, diálogo con nuestros predecesores, homenajear al idioma. Esta es una novela de ideas pero, a diferencia de la última de Schlink ("El fin de semana", que me pareció muy masomenos), es muchísimo más que eso. Es una novela de amor, es poesía, es un canto a la amistad, una reverencia a las fuerzas naturales, y una reflexión profunda sobre nuestra extranjeridad aquí en la tierra. "Las tardes perdían claridad como un jarro de leche roto," escribe Neuman. ¡Tenía que ser poeta! Oraciones como esa, llenas de luz, hay en cada párrafo. Las últimas cien páginas son belleza pura.
"El ruido de las cosas al caer" de Juan Gabriel Vásquez. Me encantó está novela. No tiene la ambición decimonónica de la de Neuman, pero sí todo lo que una novela debe tener para que me guste sin reservas: pasa ALGO; está impecablemente escrita; los personajes tienen hondura; y la prosa es rica, fluida e inteligente. Cuatro requisitos difíciles de encontrar en simultáneo. Subrayé un montón de cosas, me entretuve, me inquieté, me sorprendí, disfruté el trabajo con el lenguaje... Si es que puede hablarse de "suspenso poético", este es un caso. Me alegró mucho haber encontrado un nuevo autor a quien admirar. ¡No pasa muy seguido!
"Juliet, desnuda" de Nick Hornby Me parece que esta última novela de Hornby me gustó casi tanto como “Alta fidelidad” o “Cómo ser buenos”. Como en sus novelas anteriores, también en esta conviven nostalgia y humor; crudeza e ingenuidad. Siempre me asombra la manera, aparentemente sencilla, en que Hornby, con un estilo totalmente llano y coloquial, cercano a las comedias televisivas, logra diseccionar a sus personajes con el amor y la compasión de un analista sabio. Un genio. ¡Qué envidia!
"La noche de los tiempos", de Antonio Muñoz Molina. Una novela descomunal, fue directo al estante de preferidos. Personajes retratados con tremenda hondura, incluso los secundarios. Mil páginas de una prosa envolvente, fluida, riquísima. Novela de amor, de desamor, novela política, novela-río. Tremendamente ambiciosa, profunda, compleja, conmovedora. Sin duda, lo mejor que leí este año. Recorro sus páginas en busca de los subrayados para escribir este textito, y son tantos, y tan hermosos, que la saco del estante y me la llevo a la mesa de noche para volverla a leer.
Poemas de Louise Gluck Tenía cuatro libros de Gluck en casa, y no sé qué me pasó cuando la empecé a leer, hace años, que no me di cuenta de lo que tenía entre manos. Y, de pronto, hace poco, la volví a agarrar y, ¡paf!, me impactó tanto que unos cuantos de sus versos se han metido por su cuenta en la novela que estoy escribiendo. Ella y Muñoz Molina merecen el Nobel.
Me gusta leer... pero si el año que viene, viniera más suave, aunque fuera con menos libros buenos, aceptaría el canje sin dudarlo. ¿Alguien sabe dónde se puede ir a pedir esas figuritas? |
posted by Mori Ponsowy at 7:42 p.m.

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lunes, diciembre 05, 2011
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LA SOLUCIÓN: SOLUCIONES MÁS COMPLEJAS
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Frente a los desafíos del mundo actual muchos políticos siguen aferrados a ideologías de un simplismo enervante: los que siempre fueron defensores del libre mercado siguen siéndolo a rajatabla, y los que aman un Estado interventor, también. Parecería que las certezas de unos y otros son impermeables a las lecciones de la historia. Creo que la solución debe estar en otro lugar. |
posted by Mori Ponsowy at 10:37 a.m.

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domingo, noviembre 27, 2011
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CIUDAD CAPTADA / ETERNAUTAS
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Un hombre está sentado junto al río, y espera. Cuántos hombres antes, con el mismo gesto, esperaron frente al mismo río, junto a esas aguas, que son y no son las mismas. El hombre, también, es y no es el mismo.
El río pasa sin prisa junto al hombre, y calla. Cuántas de esas gotas navegaron otros ríos. Cuántos de esos átomos nacieron en el corazón de otras estrellas. Electrones y protones diminutos, surcando soles y galaxias, recalando un instante en esta orilla, para seguir surcando caudales sin descanso, acequias, vertientes subterráneas, nubes y, de ahí, de nuevo, a otra ciudad, otro país, otro planeta, en otro tiempo.
Todo fluye, todo pasa, y nadie se baña dos veces en el mismo río. Y, sin embargo, ahora, en este preciso instante del viaje detenido, un hombre está sentado junto al río. Es un hecho. Y el hombre espera.
¿Piensa en el río? ¿Piensa en el viaje del agua desde el principio sin principio de los tiempos? También él, como el río que viene desde lejos, ha llegado desde otro lugar y viene de otras gentes que, como él y como el río, tienen su historia. Tampoco él se detendrá aquí.
La ciudad es un paso, solamente. La vida, un paréntesis entre orillas. |
posted by Mori Ponsowy at 8:37 p.m.

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miércoles, noviembre 16, 2011
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POR QUÉ LEER
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¿Por qué alguien, en pleno siglo XXI, puede querer leer literatura? ¡Hay tantas otras cosas en que ocupar el tiempo! Vivimos en la edad del espectáculo, el fisgoneo y la diversión. Tenemos teles, compus, consolas de juego, teléfonos celulares, Internet, Twitter, Facebook, Skype, películas de amor, de terror... Pantallas y pantallas y más pantallas que nos hechizan con esa facilidad que tiene la imagen para llamar nuestra atención sin pedir nada a cambio. Uno se sienta delante de la computadora, una tarde de sábado, pensando que va a mandar un solo email y, sin darse cuenta, salta del correo al diario de otro país, y de ahí a YouTube, y de pronto ha pasado media hora, cincuenta minutos, la tarde entera, y ya es de noche y tiene la mirada ida, y no sólo no empezó el libro que había dejado sobre la mesa, sino que la disposición de ánimo para leer, para concentrarse en una riada de palabras que no son las propias, ha desaparecido por completo para ser reemplazada por otra, más similar a la de quien camina distraído por un patio de comidas, que a la del nadador de fondo que se sumerge en la vida de personajes desconocidos, en la cadencia de unos versos, o en la dificultad de ideas novedosas.
Hace poco, el gran Philip Roth dijo que creía que dentro de veinticinco años casi nadie leería novelas. La entrevistadora le preguntó si no estaba exagerando, y él respondió: “No, al contrario: estoy siendo optimista. Pienso que leer novelas va a ser una cuestión de culto. Siempre va a haber gente que lea, pero será un grupo muy pequeño. En el futuro cercano, leer novelas será tan infrecuente como hoy leer poesía del siglo V.” La periodista le preguntó si lo que volvía impopulares a las novelas era el tiempo que llevaba leerlas. Y Roth respondió: “No, no tiene que ver con la longitud de una novela. Tiene que ver con la imprenta. Tiene que ver con el libro, con el objeto en sí. Leer requiere cierta clase de concentración, de devoción, de entrega. Si uno se demora más de dos semanas en leer una novela, no la ha leído. Ese tipo de concentración es cada vez más difícil de encontrar. El libro no puede competir contra todas esas pantallas.”
A diferencia de ver tele, jugar un video juego o navegar por Internet, leer no es fácil. Para qué nos vamos a engañar. La lectura exige tiempo, atención, trabajo. Y no sólo eso: para leer se necesita práctica. No basta saber leer para convertirse en lector...
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posted by Mori Ponsowy at 8:59 a.m.

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lunes, noviembre 07, 2011
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HOMBRES PERFECTOS
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Son así. Qué le vamos a hacer. Habrá que amarlos por sus plumas de pavo real, ¿o a pesar de ellas? |
posted by Mori Ponsowy at 5:08 p.m.

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martes, agosto 30, 2011
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INFIDELIDAD EN TIEMPOS DE INTERNET
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"La vida es corta. Ten una aventura." Ese es el eslogan de Ashley Madison, un sitio web de origen canadiense diseñado para hombres y mujeres casados que anden con ganas de ser infieles a sus parejas. A diferencia de otros sitios que se posicionan como lugares donde solas y solos pueden encontrar un amor, Ashley Madison se anuncia abiertamente como todo lo contrario: en vez de lugar de encuentro de almas solitarias, advierte de entrada que es para personas atadas por el matrimonio; en vez de la ilusión de un amor duradero, promete aventuras fugaces y sin consecuencias. "La marca más reconocida en infidelidad", pregona otro de sus eslóganes. Por supuesto, miles de voces indignadas se hicieron sentir en cada uno de los países donde la compañía estrenó operaciones, pero esos reparos no lograron evitar que la cantidad de usuarios del sitio se multiplicara en forma vertiginosa, trepando de los 60.000 del primer año a 550.000 en el segundo, y a más de cuatro millones, siete años después.
Ashley Madison fue creada por Darren Morgenstern, un empresario que en 2000 notó que a pesar de que los sitios de encuentros en Internet dejaban ganancias millonarias, no había ninguno diseñado especialmente para adúlteros. Inauguró la página en 2002, con una inversión inicial de 10.000 dólares. Para echar a rodar el negocio, le bastó poner unos pocos anuncios en la sección de clasificados del Toronto Star. En 2007, Ashley Madison había crecido tanto que Morgenstern decidió venderlo a Avid Life Media. Al frente del grupo se encontraba Noel Biderman, un abogado que desde entonces logró multiplicar por diez los usuarios del sitio.
Biderman, un padre de familia que dice estar felizmente casado, dejó atrás los anuncios en diarios y revistas, y en su lugar lanzó una osada campaña en televisión. Uno de los spots publicitarios muestra a una pareja semidesnuda, besándose apasionadamente. En la pantalla, un cartel dice: "Ellos están casados". La pasión crece, y aparece el segundo cartel: "Pero con otras personas". En otro comercial, un hombre intenta dormir mientras, a su lado, una mujer obesa y francamente fea ronca a todo pulmón. El locutor explica: "Cualquiera puede huir de una noche con la mujer equivocada... pero huir es más difícil si es tu esposa". Un tercer comercial muestra a una chica que intenta despertar el deseo de su marido, que mira la tele con cara de idiota. "Sally no sabía qué hacer," dice un jingle alegre y contagioso. Cada vez más corta de ropas, Sally se contonea frente al marido, sin resultado. En la última escena, Sally, de lo más sonriente, sale del "Hotel 69" con un apuesto señor. Por si queda alguna duda, el jingle concluye: "Ser infiel es emocionante. ¡Ten una aventura!"
La polémica originada por semejante campaña ha contribuido al crecimiento del sitio aún más que los comerciales. Recientemente, ESPN se negó a transmitir un anuncio de Ashley Madison alegando que el canal no está a favor del adulterio. "Me sorprendió la decisión de ESPN", dijo Biderman. "Si transmite anuncios de Viagra y de cerveza, ¿por qué no puede hacerlo de Ashley Madison?" La discusión llevó miles de nuevos usuarios al sitio. Lo mismo sucedió cuando, ante la queja del dueño de un edificio, la compañía tuvo que retirar un inmenso cartel que había colocado en Times Square. En vez de contrariado, Biderman estaba feliz: 150.000 neoyorquinos se suscribieron a la página esa semana.
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posted by Mori Ponsowy at 12:43 a.m.

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lunes, agosto 15, 2011
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CUÁNTAS PERSONAS EN UNA
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Las personas que hablan de manera fluida más de un idioma lo saben: no somos los mismos en castellano que en inglés ni los mismos en alemán que en un dialecto chino. No es que lo que se pueda decir en un idioma no se pueda decir en otro, pues, quizá, en todos los idiomas se puede decir más o menos lo mismo, aunque algunas palabras no tengan una traducción exacta y, a veces, en una lengua tengamos que valernos de largos circunloquios para expresar lo que en otra precisaba sólo una o dos palabras. A lo que me refiero cuando digo que no somos los mismos en cada idioma, es al hecho de que al mudar de una lengua a otra, hay algo en nosotros que también muda, como si de pronto nos convirtiéramos en alguien parecido, pero no exactamente igual al que éramos hace un instante.
Tengo una amiga políglota que, cuando habla inglés, tiene una voz ronca y sensual, pero cuando habla castellano lo hace con una voz aguda, casi adolescente. No se trata sólo de un cambio en el registro vocal, sino que escucharla pasar del castellano al inglés es como verla crecer, como si en segundos dejara de ser una joven revoltosa, ávida de atención, para convertirse en una mujer adulta, segura de sí misma, seductora y envolvente.
Esta mutación del yo entre una lengua y otra sólo le ocurre a los verdaderos políglotas. Un argentino que habla inglés con acento y tonada argentina no experimentará el cambio pues, aunque logre expresarse en inglés, en realidad no habla inglés, sino que se limita a decir en ese idioma lo mismo que diría en su castellano rioplatense. Tampoco muta quien debe pensar y traducir desde su idioma nativo antes de expresarse. El cambio le ocurre sólo a aquellos que habitan cómodamente en más de una lengua. Ellos, además de dominar un segundo idioma, se han dejado impregnar por la visión del mundo que ese idioma supone.
Me pregunto si en nuestra propia lengua somos siempre los mismos o si, acaso, cada uno de nosotros anda por la vida con una especie de personalidad plural que va cambiando sutilmente de registro según la visión del mundo del interlocutor con que se encuentre. ¿No nos sentimos frente a algunas personas más espontáneos, libres y ocurrentes que frente a otras? ¿No hay unas que nos impelen al pensamiento y otras que nos hunden en la melancolía? Tenemos amigos frente a los que nos sentimos obligados a comportarnos como adultos y amigos con los que nuestro yo infantil y juguetón aflora de inmediato. De la misma manera, hay personas que suelen sacar lo mejor de nosotros y otras que, por el contrario, tienen la facilidad de hacer aflorar nuestro lado más oscuro. Quizá las personas con las que más nos guste estar sean aquellas ante quienes podemos mostrarnos en todo nuestro esplendor. Las que nos permiten florecer en libertad y logran acallar lo siniestro que también es parte de nosotros.
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posted by Mori Ponsowy at 12:03 a.m.

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lunes, agosto 08, 2011
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40 PISCINAS - VII
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¿Y el amor? ¿Habrán anhelado
también los protozoarios
algo así— buscándose a ciegas,
en el inacabable mar?
Una célula sueña con otra—
Una que calce en su frontera,
y la hechice
con la fuerza de un planeta
a su única luna. El universo:
un baile— atracción de soles
y cometas, galaxias espirales,
estrellas binarias
amándose
a través del tiempo.
Células errantes,
nómadas a la deriva,
en las corrientes del océano.
Un hombre y una mujer
abrazados en la noche—
plancton, nauplius.
Espuma asiéndose a otra espuma.
Agujeros negros atrapándose—
Succionándose— Navegando—
Surcando olas—
— Fosforesciendo. |
posted by Mori Ponsowy at 10:05 p.m.

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miércoles, agosto 03, 2011
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PARIENTES V
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posted by Mori Ponsowy at 4:54 p.m.

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martes, agosto 02, 2011
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LECTURA EN FEDRO
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Recién llegada de Salta y Jujuy, hoy leo en el ciclo organizado por el Grupo Alejandría en la lindísima y bien nutrida librería Fedro, en San Telmo. Habrá vino, caricaturista en vivo y sorteo de libros, al final de la velada. Creo que voy a leer el primer capítulo de "Abundancia", que es corto, pero no todavía no estoy del todo segura. ¡Están invitados! |
posted by Mori Ponsowy at 12:01 a.m.

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viernes, julio 29, 2011
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PARIENTES IV
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posted by Mori Ponsowy at 3:18 p.m.

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lunes, junio 27, 2011
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SOÑAR NO CUESTA NADA
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Tengo un grupo de amigos soñadores. No soñadores adolescentes e ingenuos, sino adultos y experimentados. Entre ellos hay abogados, sociólogos, periodistas y hasta filósofos. Algunos son profesores universitarios, varios han publicado libros y casi todos escriben en los diarios. Lo inusual del grupo es que, en lo político, muchas veces tenemos posiciones enfrentadas: entre todos, podemos trazar un arco ideológico completo. Hay uno que fue revolucionario en los 70; hay un defensor apasionado del modelo actual, un detractor apasionado del mismo modelo, un ex colaborador de Alfonsín, dos a los que llamamos "la pata peronista", un dirigente de la sociedad civil y tres que no pueden ser rotulados pues hacen de su libertad de pensamiento una bandera.
Desde hace un año nos juntamos cada dos meses a hablar sobre nuestro país y, aunque no coincidamos en nuestras apreciaciones, nunca hemos salido con el ánimo herido y sin ganas de volver. Quizá el hecho de que tomemos vino ayude al buen clima pero creo que, más que eso, lo que nos mantiene unidos es que estamos convencidos de la importancia de un diálogo amplio, que tome en cuenta a las minorías eventuales como herramienta para trazar los grandes lineamientos nacionales.
Como soñar no cuesta caro, hemos tenido un montón de ideas, escrito un puñado de documentos y descorchado un número interesante de vinos. Lo difícil es llevar las ideas a la práctica, encontrar tiempo, conseguir dinero para sustentarlas. Pero hace unas semanas que vengo preguntándome: ¿será tan complicado como parece?
Sigue acá. |
posted by Mori Ponsowy at 12:13 a.m.

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lunes, junio 20, 2011
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40 PISCINAS - X
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¿A dónde estas brazadas si no es comida lo que buscan? ¿A dónde los días? Vivir para seguir viviendo. Ese esfuerzo— Arados, cuñas. Respirar para seguir respirando— Desde el primer día, un corazón latiendo a pesar nuestro. ¿Se cansan las ranas? ¿O avanzan por el agua turbia de la charca con la facilidad de una hoja agitándose al viento, rayo de luz iluminando la retina? Estos apéndices mal diseñados para el agua— Hélices de crol, tracción, brazadas. Si el azar hubiera sido otro podrían ser alas. O raíces ancladas a la noche de la roca inmóvil. |
posted by Mori Ponsowy at 3:06 p.m.

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lunes, junio 13, 2011
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MIS AMIGOS MUERTOS
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“Cuando estoy cansada, y no logro decidir algún asunto difícil, he empezado/ a pedir la opinión de mis amigos muertos,” escribe Marie Howe en un poema. Y a mí, que tengo tan mala memoria que más bien debería decir que carezco de ella por completo, esos versos se me quedaron grabados desde la primera vez que los leí.
Una sola amiga mía ha muerto. Una sola, y ya es mucho. Se sentaba al lado mío en tercer año de secundario y murió de una manera tan ridícula, como injusta: acabábamos de llegar a un retiro de dos días, y una de las monjas, al querer estacionar el auto en una pendiente, la atropelló.
Han pasado muchos años desde aquel día, pero recuerdo como si fuera ayer el cuerpo de mi amiga despegarse de la tierra y salir disparado por el aire, trazando un arco sin retorno. También recuerdo su rostro. A diferencia del mío, marcado por el paso del tiempo, el de ella sigue siendo tal como era entonces: suave como los panes que hacía su padre en la panadería que abrió en Chacao; dulce como sus ensaimadas.
Qué difícil es hablar de la muerte. Da pudor, miedo, vergüenza: todo al mismo tiempo. Y, sin embargo, ¿hay algo más natural? ¿Algo más natural que extrañar a los amigos que se han ido, o que desear seguir hablando con las personas que amamos, cuando ya no están?
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posted by Mori Ponsowy at 10:36 a.m.

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lunes, junio 06, 2011
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FACEBOOK
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En estos días, me está gustando Facebook más que el blog. Ambos se solapan, se distancian, se encuentran, se separan. Son parecidos y, a la vez, distintos. El blog es algo quieto. FB es acción, diálogo, transversalidad. La inmediatez de FB me gusta. Para quietud y silencio ya me tengo. A los que quieran, los invito a sumarse aquí o aquí. |
posted by Mori Ponsowy at 9:50 p.m.

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martes, mayo 31, 2011
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PREMIO INTERNACIONAL DE NOVELA LETRA SUR 2011
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Editorial El Ateneo y el Grupo Jornada anuncian la cuarta edición del Premio Internacional de Novela Letra Sur.
Este año, el Premio contará con un jurado integrado por Juan Sasturain, Vlady Kociancich y Martín Kohan.
Las bases y condiciones pueden consultarse aquí. |
posted by Mori Ponsowy at 12:15 p.m.

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lunes, mayo 23, 2011
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LA SOLEDAD DE LOS TIBIOS
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Groucho Marx dijo una vez: "Todas las personas nacen iguales, excepto republicanos y demócratas". ¿Cuál sería la versión argentina del chiste?
Un intento de responder esa pregunta, acá.
Todo parecería indicar que los tibios no están tan solos como a veces parece. |
posted by Mori Ponsowy at 1:04 a.m.

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lunes, mayo 16, 2011
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¿SABOR O SALUD?
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De nuevo libertad o destino, uno de los temas de "Abundancia", pero esta vez en una nota ligera y cortita. |
posted by Mori Ponsowy at 11:22 p.m.

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lunes, mayo 09, 2011
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40 PISCINAS - XI
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Dejar de ser lo que se ha sido— pasar de líquido a gas, a nieve silenciosa o aguacero. Cambiar de forma. Dejar el agua estancada de la charca y ascender a nube. De la quietud, al viaje. De promesa muda en la semilla, al tejido del fresno y su sombra fértil. Dónde la niña, en la mujer. Mudar de piel, de para qué. Dónde, en la anciana. ¿Esta, soy? ¿Dónde la que fui?— Y, después—después de todo: dónde, en ya no más. Dejar el río dulce y disolverse en océano de sal. ¿La misma gota, permanece? ¿Hay mismidad en el agua? Yo misma. ¿Hay?— Yo. Tú. Él. ¿Habrá? O acaso sólo plural informe— Nosotros: agua. |
posted by Mori Ponsowy at 2:35 p.m.

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martes, mayo 03, 2011
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DIECISEIS
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¡Y todavía nos llevamos bien! |
posted by Mori Ponsowy at 9:01 p.m.

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lunes, abril 25, 2011
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ABUNDANCIA: UNA TRAMA QUE UNE CONSUMO Y METAFICCIÓN / Ñ
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"Mientras va destilando imágenes intensas y pasajes vertiginosos con su prosa veloz y dinámica, la novela de Mori Ponsowy va dejando a la vista el andamiaje con el que la obra ha sido construida (...) Nos permite tomar componentes de esa estructura y analizarlos por separado. Es decir, nos abre la puerta de, por lo menos, cuatro universos distintos..."
Reseña de Juan Manuel Daza, en Ñ. |
posted by Mori Ponsowy at 12:53 a.m.

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domingo, abril 17, 2011
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LA PESADA CARGA DE NUESTRAS PROPIAS OBSESIONES / BUENOS AIRES HERALD
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¿Qué harías si tu trabajo fuera una calle sin salida? ¿Si soñaras con convertirte en un escritor brillante y fracasaras una y otra vez con tu primera novela? ¿Si sintieras, al mirarte en el espejo, que odias a la persona que ves? ¿Te zambullirías en las drogas, te matarías de hambre, te acostarías con extraños, huirías lejos sólo para encontrar que no tienes dónde ir?
Mori, el alter ego de la autora Mori Ponsowy, está cansada de inventar eslóganes en su trabajo en una agencia publicitaria, no sabe cómo controlar su propio cuerpo, y tiene una enorme dificultad para hacer amigos. ¿Y qué hace acerca de todo esto? Vomita cuanto come ("es más fácil no comer nada en absoluto que comer cantidades razonables," piensa), se desbarranca con cocaína, y se acuesta con cualquier hombre, sin medir las consecuencias de sus actos.
Esa es la línea argumental básica de Abundancia: una mujer que lucha contra sus propias debilidades, intentando seguir existiendo mientras sea posible. Mori está deprimida y aislada porque sabe que no podrá cumplir con sus expectativas, que sólo es una mujer más en el mundo y que nada de lo que haga podrá cambiar ese hecho, duro y cierto como las piedras. Sin embargo, Mori descubre que la felicidad no está tan lejos, que sólo tiene que confiar en su instinto y aprender que a la realización personal no se llega a partir de anhelos egoístas, sino de algo bien distinto.
Ponsowy eligió los métodos literarios acertados para contar la historia de Mori de una manera eficaz. Resuelve la eterna discusión acerca de si la historia es más importante que los personajes, o viceversa. En Abundancia, la autora apuesta por su personaje, y es ella quien nos guía a la historia de su vida. Ella quien nos muestra, a través de sus palabras, la fibra de la que está hecho su mundo y los motivos por los que se comporta como lo hace y las razones por las que sus días son un desafío mayúsculo.
Mori Ponsowy, autora de Enemigos afuera, Los colores de Inmaculada, No somos perfectas y Mujeres políticas y argentinas, es eficiente cuando se trata de poner voz a las preocupaciones de su protagonista. No juzga los actos de la Mori ficiticia, sino se limita a contarlos con detalles jugosos.
Abundancia no es literatura para débiles, no es romántica, no hay aventuras, ni misterio. Se trata de un libro que no puede ser etiquetado, y eso lo hace aún más interesante. Mori es una mujer, pero podría ser un hombre, y los episodios que atraviesa podrían ser fácilmente vividos por alguien del sexo opuesto. No es amada, está absolutamente sola, y Mori, la escritora, no la compadece. Gracias a una narración aguda, el lector es testigo del esfuerzo de una mujer por vivir en paz consigo misma.
De un modo freudiano, Ponsowy deja claro que su protagonista no es dueña de su propia mente. Inspirada por el psicoanálisis, la autora encontró un modo de poner su novela en movimiento. "Antes de escribir Abundancia, decidí no censurar. Intenté no amedrentarme ante lo que apareciera. Quería ser inmesericorde hacia mi personaje," dice en Abundancia Bonus Track, el sitio web de la novela donde comparte algunos secretos con sus lectores. Para los que quieren saber cómo es la perra Carmen, ahí hay una fotografía. Si alguien quiere saber qué lecturas le dieron ideas a Ponsowy para Abundancia, ahí encontrará una entrevista que le hizo al neurobiólogo Robert Sapolsky. Los primeros dos capítulos de la novela también están ahí, listos para ser saboreados... Seguramente después de leerlos en on-line, el lector se sentirá tentado a comprar el libro.
El jurado que eligió Abundancia como ganadora del Premio de Novela Letra Sur no se equivocó: el libro de Ponsowy seduce y atrapa desde la primera página hasta la útima. Usted querrá leerlo de una sentada, y seguramente lo logre. En palabras de Claudia Piñeiro, una de las miembros del jurado: "Una historia contundente donde no falta el humor. Llena de escenas memorables, escrita con una prosa impecable, se luce aquello que uno le pide a una gran novela: la composición de personajes entrañables por sus claro oscuros, a los que se accede a través del armado literario de sus conciencias". Los otros dos miembros del jurado, Juan Sasturain y Martín Kohan, también subrayaron la naturaleza inmisericorde de la narradora, sus comentarios ácidos, y el grato resultado final de su trabajo: una novela apremiante acerca de las miserias cotidianas de un ser humano especial.
Mariana Marcaletti |
posted by Mori Ponsowy at 10:24 p.m.

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domingo, abril 10, 2011
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DESCENSO AL FONDO DE UNA NEUROSIS / adn cultura
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"En ese viaje al fondo de la psique, Abundancia es implacable y llega hasta la hipérbole grotesca de la humillación sexual y la monstruosidad. Pero esa indagación no es en vano, y el resultado de la dura prueba a la que somete a su personaje es la certeza de que hay un modo de escapar de la propia mente y salir al mundo, al aire, hacia los otros. Contra la inmutabilidad determinista de los mandriles de Sapolsky, es la apertura al mundo lo que define la característica más específicamente humana: la capacidad de cambio."
La nota completa aquí. |
posted by Mori Ponsowy at 8:51 a.m.

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domingo, abril 03, 2011
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DONDE TERMINA LA NOTICIA
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“Después de cada guerra, alguien tiene que limpiar”, dice Wislawa Szymborska en un poema. Y las últimas semanas me descubrí repitiendo esos versos a diario cuando menos lo esperaba. Los recordé, primero, con el terremoto de Japón. Sin poder despegarme de la pantalla, hipnotizada por esa descomunal ola espesa, negra, que arrasaba con automóviles, aviones, autopistas y poblados, pensaba no tanto en las muertes instantáneas, sino en cómo quedarían las vidas de los sobrevivientes. ¿Cómo será perderlo todo? Perder amigos y hermanos; perder la ropa, la heladera, la cama, la casa; perder las fotos y los libros; perder los primeros dibujos de nuestros hijos. ¿Cómo será quedarse sin nada más que el propio cuerpo? Un cuerpo, para colmo, tal vez contaminado por la radiactividad, aunque todavía no presente síntomas. Un cuerpo que deberá y querrá seguir viviendo, aunque ya no se tenga más que a sí mismo, y memorias de lo que ya no está.
Japón fue primera plana de los medios internacionales durante ocho días seguidos. Primero el terremoto y el tsunami; luego, el peligro nuclear, en sus distintas etapas. Titulares de cuatro, seis y ocho columnas, con impactantes fotos a todo color. Después, justo cuando el público y los medios parecían empezar a aburrirse de Fukushima, las fuerzas de Occidente bombardearon Libia con ciento diez misiles crucero Tomahawk tan solo el primer día, lanzados por las mismas naciones cuyos mandatarios se habían retratado meses atrás, de lo más campantes, con Khadafy, pero que ahora aspiran a derrocarlo -dicen- para proteger al pueblo libio. Inmediatamente, la tragedia de Japón pasó a segundo o tercer plano, y las desoladoras imágenes de Fukushima y Sendai fueron remplazadas por las de Zawiya, Trípoli y Zenten.
Sigue acá. |
posted by Mori Ponsowy at 6:53 p.m.

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domingo, marzo 27, 2011
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TRAS LOS PASOS DE BLOOM
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El milagro comenzó minutos después de aterrizar en Dublín. Le entregué el pasaporte al oficial de inmigración y él me preguntó: “¿Qué viene a hacer a Irlanda?” Pensé que seguramente habría hecho la misma pregunta decenas de veces durante las últimas horas. Centenares, o miles, desde que trabajaba en ese escritorio minúsculo, encerrado entre cuatro paneles transparentes. Estaba por decirle que había ido por turismo, pero a último momento decidí contestar algo más verdadero. “Es que el año pasado leí Ulises,” respondí. El oficial, que al interrogarme no había levantado la vista de mi pasaporte, me miró y se quedó callado, como si yo acabara de pronunciar un conjuro capaz de detener el tictac de su rutina. “Es la mejor respuesta que he escuchado en años” dijo, al fin. Yo no lo podía creer. ¿Qué mejor razón para ir a Dublín que caminar desde el número 7 de la calle Eccles hasta el pub de David Byrne o la farmacia de Sweeny? “¡No puede ser!” dije. Y él contestó: “No se imagina las razones que da la gente.”
Como si ese oficial de inmigración hubiera extendido los brazos en señal de bienvenida, sentí que sus palabras me abrían las puertas del país para mostrarme, más allá de las postales, algo más intenso y verdadero de lo que puede capturar la lente de cualquier cámara. Estampó sonoramente los sellos de rigor sin volver a mirar mi pasaporte. Nos despedimos, agradecidos: él a mí, porque yo había leído el libro que representa a su gente con más fidelidad que cualquier símbolo patrio; yo a él, porque me había rescatado del anonimato y de la sonsa uniformidad de los turistas para tender un camino delante de mí. Una barca amable. Irlanda me acogía con la misma bondad callada con que Leopold Bloom caminaba por Dublín.
Sigue aquí. |
posted by Mori Ponsowy at 1:15 p.m.

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martes, marzo 15, 2011
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MIÉRCOLES 23
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Una charla, más que una presentación. En La Boutique del Libro de San Isidro. Chacabuco 459. ¡Los espero!
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posted by Mori Ponsowy at 7:09 p.m.

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lunes, marzo 07, 2011
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ARTE HIGIÉNICO Y CORRECCIÓN POLÍTICA
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El profesor Alan Gribben no tenía malas intenciones. Jamás sospechó que su decisión terminaría en escándalo. Al fin y al cabo, si cambiar una sola palabra del texto podía ayudar a que Las aventuras de Huckleberry Finn se leyeran más, ¿por qué no hacerlo? Convencido de la bondad de su propósito, fue a la editorial NewSouth y explicó su idea. "Hace décadas que estudio y enseño a Mark Twain -dijo-. Durante los últimos años muchos distritos lo han sacado del currículo escolar. Pero sé cómo evitar que eso siga sucediendo." A los de la editorial se les abrieron los ojos de par en par. "¿Cómo?", quisieron saber. "Muy fácil", dijo Gribben. "Es cuestión de cortar y pegar."
Y así fue. Lo que cortaron fue la palabra nigger . Lo que pegaron fue slave , en su lugar. Doscientas diecinueve veces en total, a lo largo de la novela. ¿Muchas? Sí, claro. Pero para eso están las computadoras y, en segundos, con un CLIC, el nuevo texto estaba listo.
Sigue aquí. |
posted by Mori Ponsowy at 9:02 a.m.

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lunes, febrero 28, 2011
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EL LIBRE ALBEDRÍO EN ABUNDANCIA
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¿Qué sentido tiene la literatura si no somos libres? ¿Cómo puede importarnos el destino de un personaje si lo que ese personaje representa es el más puro determinismo biológico? Ese y otros temas, en LITERAL, Latin American Voices, una revista mexicana bilingüe, ganadora de dos premios CELJ y tres Lone Star. |
posted by Mori Ponsowy at 12:08 a.m.

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lunes, febrero 21, 2011
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SIBARITAS Y TRAGONES
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Hace poco en un encuentro literario, la poeta venezolana Carmela Solsido se quejaba de que desde hacía meses no encontraba qué leer. Otros escritores que participaban en el encuentro se escandalizaron. "¡Caramba, mi amor!", le dijeron, con acento tropical. "¿Cómo es que no encuentras qué leer si las librerías están atiborradas de libros?" Carmela se apartó un mechón de pelo que le tapaba un ojo y, con voz calma, respondió: "No dije que no hubiera libros. Dije que no encontraba qué leer." A partir de ese momento, los escritores se dividieron en dos grupos: aquellos a los que, como a Carmela, se les hace difícil hallar un libro que los convoque en medio de las miles de novedades editoriales de cada mes, y aquellos que sacian plenamente su apetito con esas novedades, sin amargarse demasiado por su calidad literaria.
Podríamos llamarlos, siguiendo a Eco, apocalípticos e integrados, pero ellos decidieron bautizarse sibaritas y tragones. Los sibaritas son personas difíciles: han leído mucho, creen que no todo lo que se publica bajo el nombre de "literatura" lo es realmente, y añoran la época, no tan lejana, cuando los libros eran considerados objetos especiales, casi sagrados. Los tragones, en cambio, tienden a ser despreocupados y felices: aunque su cultura literaria es vasta, no pretenden que todos los libros se abran ante ellos con la sorpresa de un milagro y, por eso, no se decepcionan demasiado si una novela en la que tenían cifradas grandes esperanzas al fin resulta mediocre.
Sigue aquí. |
posted by Mori Ponsowy at 10:23 a.m.

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lunes, febrero 14, 2011
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PRIMEROS DOS CAPÍTULOS DE ABUNDANCIA
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Para quienes no hayan leído ABUNDANCIA y quieran tener un primer gustito, colgué en Facebook los capítulos uno y dos. El primero puede leerse aquí y, el segundo, aquí. ¡Ojalá después de leerlos les dé ganas de devorarla entera! |
posted by Mori Ponsowy at 4:12 a.m.

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| About Me |
Mori Ponsowy (Buenos Aires, Argentina) ha publicado el libro de poemas "Enemigos Afuera" (Primer Premio Nacional Iniciación de la Secretaría de Cultura de la Nación y Mención de Honor del FNA), y las novelas "Los colores de Inmaculada" (Premio de la Diputación de Cáceres) y "Abundancia"
(Premio Internacional de Novela Letrasur 2010). Ha traducido a las poetas Sharon Olds ("El padre", Bartleby) y Marie Howe ("Lo que hacen los vivos", Luna Nueva), y editado los libros "No somos perfectas" (Del Nuevo Extremo, 2006) y "Mujeres políticas y argentinas" (Del Nuevo Extremo, 2009).
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