Goma de borrar
 
miércoles, noviembre 30, 2005
¿EN QUÉ MUNDO?

La mirada de Beatriz Vignoli no deja de sorprenderme. Su agudeza descarnada. Su profundidad. Tanta inteligencia sensible.

"A lo mejor casi toda la gente es así y está escondida en sus casas, en sus pequeños negocios, sola, asustada. Son los que no logran hacer todo el bien que quisieran. Nadie los culpa de que no logren fundar revistas; ellos se culpan de que no logran ser todo lo buenos que quisieran. ¿En qué mundo he vivido? ¿En qué mundo?"

No conozco a ninguna mujer que piense, escriba y sienta con esa profundidad.
Para más, véase ACÁ y ACÁ.
La próxima vez que funde una revista -quizá no falte demasiado-, seguramente querré que Beatriz esté conmigo.

posted by Mori Ponsowy at 1:57 p.m. 3 comments

INVITACIÓN


Para agrandar la imagen, hacer CLIC sobre ella.

posted by Mori Ponsowy at 9:36 a.m. 2 comments

lunes, noviembre 28, 2005
POEMAS DE JORGE OLIVERA

noches de Montevideo

y la noche es un remolcador viejo y carcomido
al oeste de la bahía de montevideo
donde un viejo flaco vende pollos,
y da la muerte por un vintén.
está cuajada de líquenes
auroras desencontradas,
navajas que se guardan en los gabanes
graffitis escondidos en huecos de árboles.


ríos del corazón

en los ríos del corazón navegan ángeles
que escuchan en walkman´s de porcelana
a purcell y the police,

¿dónde están los sampanes chinos de la bahía,
el humo acre que cubre al amanecer el cielo de las fábricas,
el sol rojo en los atardeceres de invierno?,

si una mano de gigante trae la lluvia es
que las cosas van mal al norte,
donde se gestan las invasiones.

escher sigue dibujando castillos con secretos laberintos
por las noches en el cuarto de huéspedes,
está tranquilo,
aunque sospecho que lo busca el Dpto. de inteligencia,

el cuchillo de mc dowell corta la mano
del enemigo, golpea y quiebra, escupe y sangra,

los ángeles de mi corazón se desangran
por las orejas y no lo notan.


el amor y los relatos de la revolución

el tiempo del amor se acaba como una hoja agrietada.
y las historias de batallas que pueblan de héroes la revolución
se encuentran en libros de relatos
de magia sin par,
repito:

que las historias de amor se acaban cuando menos lo piensas
igual que las batallas
las victorias
y la gloria.


el desierto de mojave

al oeste del paraíso las señoritas visten hermosas minifaldas y lamen
los sexos de los hombres,
en el desierto de mojave los aviones caza phantom
sean quizá una rutina, nada más;

aunque la vida siga viniendo como lluvia torrencial tras el alba,
y en largos trenes bronson y coburn luchen para ver quién es el más duro,
me quedaré mirando las casas viejas con techos semiderruídos
que esperan mejores tiempos,
y mientras se graban los éxitos cinematográficos de los próximos años,
siento venir un peregrinar diario,
que de viaje en viaje me derrota,
y ahí están los viejos discos,
para probar que alguna vez fueron escuchados
y fuimos amando a personas que ya no existen
que nos miran sin conocernos.

en la costa oeste las señoritas muestran sus voluminosos senos,
mueven sus caderas ansiosas de captar los ojos de los hombres,
es demasiado,
ya no miro más allá del desierto de mojave.

posted by Mori Ponsowy at 8:31 a.m. 3 comments

Jorge Olivera

Jorge Olivera(1964, Treinta y Tres, Uruguay) es profesor de Literatura egresado del Instituto de Profesores Artigas (1986), Profesor e Investigador en Lengua y Literatura Española (AECI, Madrid, 1991) y está próximo a doctorarse en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Complutense de Madrid.Fue corresponsal en Madrid de la Revista Graffiti, colaborador free lance del Suplemento Cultural del diario El País de Montevideo, El Observador y la Revista Posdata. Ha publicado:Mompracem, Labios del Poniente (Premio Municipal de Poesía 1999, Vintén Editor), La Expedición al Dorado y otros cuentos, y Formas del Desierto de Mojave (IX premio Gerardo Diego de Poesía, Diputación de Soria, 1994). Además, obtuvo los premios: Tae de Narrativa, 1988; Premio Pablo Rido de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción, Madrid, 1994; Premio Remuneraciones Literarias en Ensayo, Ministerio de Educación y Cultura, Montevideo, 1996; Segundo Premio Narrativa Inédita Ministerio de Educación y Cultura, 1997; y Premio Poesía Inédita de la Intendencia Municipal de Montevideo, 1999.

posted by Mori Ponsowy at 8:24 a.m. 0 comments

viernes, noviembre 25, 2005
DANIEL ALVAREZ




Daniel Alvarez tiene 41 años. Estudió parte de la carrera de Psicología en la UBA y ahora estudia Ciencias de la Comunicacion en la misma universidad. Su actividad profesional se centra en la instrucción canina y en la modificación y adaptación de la conducta en perros y gatos, actividad que desempeña desde hace 20 años. "Soy lector compulsivo desde los siete", dice y quizá por eso le resulta complicado hacer una lista de sus escritores preferidos. Sin embargo, afirma que Liliana Heker, Abelardo Castillo, Pablo Ramos, Carver, Cheever e Inés Garland están entre los que más le gustan.

posted by Mori Ponsowy at 11:54 a.m. 1 comments

LOS LECTORES CUENTAN

COMO HOJAS SECAS

Por Daniel Alvarez

El sol que se refleja en el agua del arroyo por momentos me ciega. Es el primer arroyo de agua salada que conozco. Me lo dijo mi papá y es cierto, probé el agua y es salada. Por la costa barrosa caminan muchos cangrejos que entran y salen del agua. Son medio verdosos con el caparazón cubierto por una cosa que se parece al barro de la costa. Dejo la caña de pescar a un costado y agarro la latita de la carnada. Yo tengo una latita que es mía, diferente de la de mi papá porque él y yo pescamos diferente entonces necesitamos latitas de carnada diferentes para cada uno. Agarro mi latita de carnada y saco un poco de pescado seco que tiro al agua. Apenas los cangrejos se dan cuenta se tiran encima de la carnada para comerla. Les tiro otro pedazo y se empiezan a juntar un montón. Los que caminan por la costa se meten en el agua para comer como los otros. Les tiro un pedazo, más grande.

- A ver si te terminan comiendo a vos - me dice mi papá que pesca, no lejos de mí sin dejar de mirar la boya que flota, sin piques, desde hace un rato.

No digo nada. Dejo de darles de comer a los cangrejos y tiro mi línea al agua para hacer tiempo. Después de un rato la recojo, agarro mi latita de carnada y empiezo a caminar por la costa del arroyo. No se bien cuanto tiempo camino porque no tengo reloj. Mi mama dice que el reloj que me regalo mi abuela es muy caro y no es para ir a pescar y que se caiga al agua y se arruine por eso no se cuanto tiempo camino. Llego hasta donde el arroyo termina en un río muy grande o a lo mejor es el mar pero no estoy seguro. No veo olas y en el mar siempre hay olas enormes con espuma cuando rompen y gente bañándose. Pero no hay olas ni gente bañándose. No hay nadie, solamente estamos yo y los cangrejos. Camino por el agua y no me mojo porque tengo unas botas de goma que mi papa me obliga siempre a ponerme. Él dice que es peligroso si no las uso aunque nunca me dice que cosa es lo peligroso. A mi no me gustan porque como tengo las piernas muy flacas que me salen como palos de las botas parezco un entupido, pero igual no hay nadie y no me da tanta vergüenza.

Dejo la caña de pescar en una parte seca de la costa y sigo caminando con la latita de la carnada hasta que agarro un palo que encuentro tirado. En esta parte del arroyo no hay tantos cangrejos pero apenas tiro un pedacito de carnada aparecen. Me meto hasta que el agua me llega justo al borde de las botas. Yo los miro a los cangrejos porque me gustaría saber como se avisan que hay comida pero por más que los miro no me doy cuenta como se hablan entre ellos. En un ratito junto un montón alrededor mío que comen la carnada que les voy tirando despacio. Se juntan muchos, cada vez más. Cuando no se ni cuantos son les dejo de dar de comer. Creo que me miran pero como tienen esa cosa parecida al barro pegada encima no estoy seguro. Parecen nerviosos porque no les doy mas de comer pero no me quiero quedar sin carnada porque sino le voy a tener que pedir a mi papa y me va a decir que qué hice con la mía y si le digo que se la di a los cangrejos se va a enojar, porque la carnada es para pescar no para dársela a los cangrejos. Los cangrejos se ponen cada vez mas nerviosos y a mi me da miedo moverme del agua por que si me voy a lo mejor se enojan pero si no les doy de comer a lo mejor se enojan mas todavía. Entonces me quedo quieto y no hago nada. Uno de los cangrejos, el que me parece el mas grande de todos me empieza a trepar por la bota y a mi me da miedo. Me da tanto miedo que lo aplasto con el palo que tengo en la mano. Cuando le doy con el palo siento como el caparazón le hace un ruido de hojas secas que se rompen. Es raro por qué no siento el ruido del cangrejo que se rompe con el oido. Lo siento con el palo. El cangrejo cae al fondo del agua y los otros se lo empiezan a comer lo más tranquilos. Yo estoy cada vez mas asustado. Varios cangrejos me quieren subir por las botas de goma y les doy con el palo que los rompe en pedazos, pero los otros no se quedan más tranquilos, se ponen peor porque se pelean entre ellos para ver quien se come primero a los cangrejos muertos y es como una guerra de cangrejos. Estoy asustado en el medio de la guerra hasta que los cangrejos paran de comerse. Es un momento que paran nada más, que se quedan quietos, muy quietos pero enseguida se enojan conmigo y me empiezan a subir por la botas. Les doy como puedo con el palo pero son muchos y me pongo a correr por la costa del arroyo salado aplastando cangrejos con las botas. Dejo la caña tirada y la latita de la carnada se me pierde porque me parece que los cangrejos me corren para comerme y no me importa que después mi papa me pregunte por la caña y que me diga maricón por asustarme de los cangrejos y por perder la latita de la carnada justo ahora que casi no tenemos.

Desde esa mañana hasta hoy pasó mucho tiempo. Supe en algún momento, cuando ya no era un chico, que el arroyo de agua salada es un río que no recuerdo como se llama y que desemboca en un cangrejal cerca de la bahía de San Borombon. En esa zona el mar parece río y la costa es un lodazal interminable y peligroso que casi nadie se anima a recorrer a pie. Mi padre ha muerto, mis cosas de pescar están guardadas y ya no tengo una latita de carnada. Por momentos pienso que todo esto pasó hace siglos pero estoy seguro que también pasa hoy. Lo sé porque algunas noches, cuando el calor del verano se va y las hojas de los árboles empiezan a caer salgo a caminar por las calles del barrio. Siempre de madrugada. En algún momento bajo de la vereda la calle, cierro los ojos y empiezo a corre como cuando era chico y me querían comer los cangrejos. Corro para encontrarme con mi padre pero ahora, que ya soy grande, se que no voy a volver a verlo porque murio y cuando me doy cuanta de esto me pongo a llorar, con los ojos cerrados, sin dejar de correr y de pisar las hojas secas de los árboles que no paran de crujir como cangrejos aplastados.

posted by Mori Ponsowy at 11:53 a.m. 12 comments

jueves, noviembre 24, 2005
BASURA CERO


¿Cómo saca la basura un ama de casa en Austria? ¿Qué hacemos nosotros en su lugar?
Lo que no vemos, ¿no nos atañe?

¿Podremos dejar de tirar irresponsablemente? ¿Ayudar a solucionar un problema que, aunque no se vea, nos afecta a todos e incide sobre la sustentabilidad del planeta?

Legisladores de Australia, Dinamarca, Estados unidos, Nueva Zelanda y Canadá están abogando por políticas de BASURA CERO. También en nuestro país se está estudiando la posibilidad de habilitar el tratamiento de la Ley BASURA CERO por parte de la Legislatura.

Llamar a los presidentes de los principales bloques políticos para que la aprueban sería de gran ayuda.

Jorge Alberto Giorno (Partido de la Ciudad) 4338-3028/3215
Diego Cesar Santilli (Juntos por Buenos Aires) 4338-3068
Marta Gabriela Michetti (Frente Compromiso para el Cambio) 4338-3083
Diego Gabriel Kravetz (Frente para la Victoria) 4338-3053
Y para la gente que viva por Palermo, contribuir con BASURA CERO es aún más fácil. Basta llamar al 4775-7821. Es el número de la Cooperativa El Ceibo. Sus integrantes son recolectores callejeros (cirujas) que unieron fuerzas y con el apoyo de Greenpeace se capacitaron para generar una actividad productiva basada en la recolección, separación, reciclaje y comercialización de los residuos sólidos.

Los que No vivan por Palermo y quieran saber cómo hacer en su zona, pueden escribir a Verónica Loetti: toxicos@ar.greenpeace.org

La ilustración es de Peiró y acompaña un artículo sobre la basura escrito a dúo y publicado en La Voz del Interior .

posted by Mori Ponsowy at 9:14 a.m. 2 comments

miércoles, noviembre 23, 2005
TRES SOLILOQUIOS NUEVOS

por Beatriz Vignoli


Justine

A ningún verdugo profesional aflige
ser víctima por un día;

luego,
lo que me atormenta es mi inocencia.



Mersault

No mataré por agua.
No beberé tan caro.

O sí, mataré un árabe.
Tiraré de los pétalos
de esta flor de plomo.

Yo tiraré. Y dirán:
"Ahí va el animal,
el que mató por sed".

No tiraré. Y dirán:
"Así murió el cobarde,
por compasión suicida".

No tiraré.
Seré el más despreciado.

O tiraré.
Seré yo el que desprecia.

Mas no me gustará poder beber.
Será un agua de muerte. Nadie vuelve
de esta tristeza.



La canción de Franz Biberkopf

Mi alegría de amar es mi miedo a matar;
no es soledad, es vértigo.

Crucificado en la verdad por mi palabra
de varón alemán, todo he perdido
menos saber. ¡Ay, qué lejos estoy
de mi alegría!

Una mentira, pronto, que me salve:
palabras como cuchillos que se van
por donde no debieran, date así
a mi mordisco, manzana del Edén,

Berlín;
ámame, mundo.

posted by Mori Ponsowy at 8:48 a.m. 4 comments

martes, noviembre 22, 2005
CONTACTOS FUGACES

Por Alejandra Laurencich

No sé por qué hoy tengo tantas imágenes de mi niñez. Caminar de la mano de papá atravesando un pequeño puentecito. Íbamos a la pollería. Diana, mi papá y yo. Nosotras teníamos zapatillas modernas recién compradas en el supermercado Canguro, creo. Uno de los primeros supermercados. Y había una luz dorada y rosa en el cielo, el pasto verde. ¿Qué era lo que me alegraba esa tarde? ¿Las zapatillas? Eran estampadas. Con muchos colores y letras y quizá números también. Nada que ver con las Flecha blancas o azules que estábamos acostumbrados a usar los chicos.

Quisiera conocer a esa nenita que fui. Preguntarle por qué cree que alguna desgracia va a ocurrir en su familia. Porque lo piensa, lo sé, lo está pensando mientras hace pis sentada en el baño chiquito, tiene la puerta entornada y mira hacia esa parte de la casa, el lavadero, el cuarto de planchar, escucha cómo llega desde la cocina la voz de su madre y de alguien que la acompaña y piensa: cómo puede ser que seamos tan felices. Cómo es que somos todos sanos e inteligentes (esto se lo repite su madre a menudo, a los cuatro hermanos), que mis papás se llevan bien, que tenemos una casa grande, y que nos queremos. Cuándo llega lo feo. Nadie contestó a esa pregunta porque ella tampoco se atrevió a formularla. Se la quedó guardada en sus seis, siete u ocho años. Me pregunto si no habrá sido mi primer contacto con la felicidad, o tal vez, con la certidumbre de felicidad. La primera vez que me di cuenta de que era feliz. Porque antes había tenido momentos felices, claro, pero de una felicidad total e inconsciente. El instante de las zapatillas por ejemplo fue anterior a este. Y hubo algunos otros, antes. En todos ellos está la presencia del cielo. Cielo coralino, luz dorada yr osa, arrebolada. Me pregunto si era un cielo real, o es una especie de alucinación. Una visión anticipatoria de lo que vendría. La felicidad. Porque el mismo cielo que coronó esos instantes felices de la infancia, estuvo también el 3 de abril del 82. A mis dieciocho años volvía a ver ese cielo. Y cualquiera que me conozca sabe qué significó esa fecha en mi vida. Mientras todo el país se embutía en una guerra sin sentido, yo conocía el amor, aprendía a ser mujer. Por qué tengo que arruinar todo clasificándolo, dándole un sentido, o ubicándolo en un cierto orden. Ahora cada vez que aparezca un cielo así voy a esperar la felicidad y va a ser inútil. No hay nada que la anuncie, eso lo sé, hubo cielos dorados y hubo cielos negros precediéndola, y tratar de encontrar un aviso en alguna parte es sólo el vano intento de apresarla, capturarla unos minutos antes de que llegue, hacer más larga su presencia. Como disfrutar una visita por anticipado: tal día llega él, faltan cuatro días, faltan tres horas, en diez minutos. Pero la cualidad de un instante feliz es justamente lo inaprensible. No hay nada que se pueda guardar de él más que algún elemento que participó en su escenografía. Los decorados de una puesta en escena. Este es el vestido que usó la Callas en la magnífica presentación de Adriana Lecouvrer, o la música, o las hebillas que sostuvieron su tocado. Uno puede guardar todo, los boletos de tren en el que íbamos cuando sucedió la felicidad, el libro con el poema señalado, puede incluso, si uno quiere volver al sitio, recorrerlo, fotografiarlo o filmarlo: aquí está la hamaca, aquí se sentaba mi abuelo, o este es el pasillo donde nos besamos, este es el candelabro que iluminó la cena, aún está la vela que apagamos esa noche, y podría uno seguir así hasta la eternidad, pero nada de eso, ni siquiera la conjugación idéntica de todos los elementos nos devolvería el prodigio. La felicidad se ha ido de allí como se retira el alma de un cuerpo que muere. Y será mejor que no volvamos a buscarla en los mismos sitios porque actuaremos la escena más patética que se pueda imaginar.

Mejor seguir viviendo, como todos los días, y esperar que su antojo la haga elegirnos. Entonces podremos tutearla por un instante, y algún día mientras hacemos pis, aprenderemos a observar su retirada, preguntándonos en qué la hemos ofendido.

posted by Mori Ponsowy at 8:32 a.m. 4 comments

lunes, noviembre 21, 2005
LA MALA SOY YO

por Mori Ponsowy


Las palabras son trabajo y tú las escupes
como si fueran balas de salva.
Hollejo entre los dientes. Vomitas sonidos.
Impune avanzas sobre el mundo. Un perro
sarnoso vale más que tú. Para ti
todo es lo mismo: una cucaracha un automóvil
un terremoto un niño. ¿Dónde está
el peso de las promesas? Llevas las uñas
y la boca sucia. Te huyo más que a la lepra.
Pero estás en el aire, invadiste los sueños
de mi hijo. Como si el silencio estuviera lleno
de monstruos, también mis amigos sucumben
a tu encanto. No saben del maní rancio
entre tus piernas. Me da asco ese maní.
Me da asco el hueco entre tus dientes.
No querías dejarme ir. Movías los brazos
como un molino enloquecido, lanzabas
palabras para alcanzarme. Maldita televisión,
podría llamarse este poema. Así te le pareces.
Contigo hice como con ella: te eché
a patadas, te prohibí entrar en mi casa.
Por amor al silencio, por creer
que las palabras significan:
en esta película, la mala soy yo.

posted by Mori Ponsowy at 9:25 a.m. 5 comments

viernes, noviembre 18, 2005
ALGUNOS PALíNDROMOS

Algunos ejemplos fáciles:

Oro
Ara
Ama
Eme
Anilina

Otros menos fáciles,
el primero de Monterroso y los otros dos de Carlos Illescas:

¡Acá, caca!
Damas, oí­d: a Dios amad
Oní­s es asesino


Durante las próximas semanas seguiremos dando ejemplos y pasaremos -a medida que los lectores se familiaricen y habituen a este complicado quehacer literario e intelectual- a publicar palí­ndromos famosos cada vez más sofisticados.

posted by Mori Ponsowy at 8:50 a.m. 5 comments

¡GRAN CONCURSO DE PALÍNDROMOS EN GOMA DE BORRAR!

Palíndromo: palabra que resulta lo mismo leída en un sentido que en el otro; como "anilina" o "dábale arroz a la zorra el abad".

Se darán tres premios y pueden concursar todos los escritores y lectores de este blog.
El plazo de recepción abre hoy y cierra el 31 de diciembre de 2005.

Los palíndromos concursantes podrán ponerse como "comentarios" a este mismo post, o enviarse a la dirección de mail del blog.

El primer premio será un libro, el segundo un libro, y el tercero también. Pero lo más importante será el SALTO A LA FAMA que seguramente darán los ganadores a partir de ese momento, pasando a los anales de la historia luego de poner sus nombres junto a famosos creadores de palíndromos como Augusto Monterroso, Carlos Illescas, Julio Cortázar y Adam Rubalcava.

¡Concursa SHA! ¡No te pierdas la oportunidad de ser famoso!

posted by Mori Ponsowy at 8:11 a.m. 0 comments

jueves, noviembre 17, 2005
Ale Laurencich en el bar Saint Bart

Hoy, jueves, a las 20.30, en el Bar Saint Bart, Borges ( Ex Serrano) 1891, esquina Nicaragua, Alejandra Laurencich leerá algunos de sus cuentos y luego hablará sobre el tema DE LA FANTASIA A LA EDITORIAL (EL CAMINO DE UN ESCRITOR) refiriéndose a las peripecias más comunes a las que se enfrentan quienes deciden abordar el oficio de escribir.

Con la entrada de 2 pesos (sí­, dos pesos!) se sortea un ejemplar de Coronadas de Gloria, el primer libro de Alejandra.

posted by Mori Ponsowy at 7:34 a.m. 2 comments

miércoles, noviembre 16, 2005
POEMAS DE JONATHAN DUNNE

LA ILUSIÓN

¿Alguna vez se te ha ocurrido
que el mundo irrumpe girando en acción
en cuanto doblas la esquina?
Un taxista trepa a su coche
y en reversa sube la calle.
La gente camina del trabajo a casa,
mientras charla por sus móviles.
En el tren el maquinista anuncia que
"La estación de Westminster está cerrada".
Ayudaste a un extranjero que te pareció estaba en apuros,
lo llevaste a la embajada.
En cuanto te has ido,
has vuelto a doblar la esquina,
has colgado,
has corrido la cortina,
el extranjero sin hogar y el diplomático rompen filas,
el decorado -embajada, cielo, árboles, acera-
rodando se aparta.
Y cuando cierras los ojos para parpadear o dormir,
un mar negro se aparece en el borde de tu mente,
como un acróbata alargas los brazos sobre él.
Y cuando sueñas,
entras en el agua negra y aterciopelada y te sumerges
en busca de corales, conchas, perlas,
que traes a la superficie,
dejándolos caer en el momento de despertar
de modo que hacen piruetas y se desdibujan
como una hoja,
una semilla de sicomoro,
un cisne moribundo,
blanco como una estrella en el cielo nocturno.
Las estrellas son las perlas que los soñadores al abrir sus ojos
dejaron caer.


LA TENTACIÓN

Anoche, mientras estaba en cama y aguardaba el sueño,
oí la puerta cerrarse de golpe y los pasos torpes de mi marido
trepar la escalera.
No tocó suavemente ni me saludó
con cálidas palabras,
sino que a trancos se aproximó a la cama,
tiró las mantas y palpó detrás de mi velo.
Sentí su peso y su punta fogosa
ávida de traspasarme.
Temía moverme por si
al retorcerme, la mente o la piel
le diera entrada.
El enemigo retiró su punta fogosa,
que le escurría,
salió a ciegas del cuarto, cerrando de golpe la puerta,
y yo me acogí al reposo del Señor.


Traducción del inglés: Reynol Pérez Vázquez.

posted by Mori Ponsowy at 11:58 a.m. 0 comments

JONATHAN DUNNE


Jonathan Dunne nació en Kingston-upon-Thames, Inglaterra en 1968. Concluyó estudios de Literatura clásica en la Universidad de Oxford. De 1990 a 1997 vivió en Lugo (Galicia) y en Barcelona, donde enseñó inglés. A su regreso a su país, la editorial Random House de Londres ha publicado sus traducciones del autor gallego Manuel Rivas. También ha traducido al inglés dos novelas de Enrique Vila Matas. En 2004 apareció en Sofía (Bulgaria) en edición bilingüe Even though that, su primer poemario.Dunne es un hallazgo más de Daniel Calabrese, encontrador callado.

posted by Mori Ponsowy at 11:56 a.m. 1 comments

martes, noviembre 15, 2005
REUNION DE CONSORCIO

Por Inés Garland


No hay lugar más concreto y más rico en ejemplos para codearse con lo peor de la convivencia humana que una reunión de consorcio. Las mías no son una excepción. La falta de conciencia sobre sí mismos y la ceguera que se transforma en pura proyección son flagrantes y, sin embargo, ahí están todos los vecinos acusando al portero de los peores defectos propios, odiando en el vecino las partes más oscuras de su propia personalidad y poniéndose de punta unos con otros como si fueran capaces de matar y morir por causas tan absurdas como el alquiler de la pileta para una publicidad, la cara de pocos amigos del asistente de portero o la injuria de haber esperado frente a la puerta cerrada cinco minutos mientras el encargado de abrirla estaba en el baño (¿Cómo osa ir al baño en su horario de trabajo? ¿no puede esperar diez horas hasta volver a su casa?). No digo que yo no incurra en los mismos defectos que mis vecinos, pero los años de observación me han convertido en una persona más cauta, más reprimida tal vez, llena de razones que me impiden expresar mis disgustos sin pasarlos antes por un filtro de auto observación.

Mi edificio tiene tres cuerpos, 64 unidades, dos porteros para el hall de entrada que tienen que tener impecables todos los rincones, las escaleras, los palliers y los miles de cuartos y cuartitos de máquinas, de bolsas de basura y de qué sé yo qué más; un mayordomo que se supone debe mantener el orden, dominar a los otros, no charlar, no reírse, abrir la puerta, saludar con educación siempre y en todo momento; tres porteros con turnos para las cocheras sujetas a espacio que deben tener los autos listos y darse por enterados de los horarios personales de cada uno de los propietarios amén de prohibirle a los inquilinos y parientes de los propietarios la entrada a las cocheras de uso exclusivo de los propietarios y, por último, un señor que limpia la pileta, rasca los hongos de las paredes y echa cloro. Ninguno de los propietarios sobreviviría una semana haciendo alguno de esos trabajos, pero siempre quieren bajar los sueldos, ampliar los horarios, pedir más y más y dar menos y menos.

-¡¡Sáqueles YA la televisión de la recepción!! -grita la del décimo.

Después de la última reunión de consorcio el administrador les tuvo que sacar YA las fotos de Maradona y los cartelitos para darse ánimos.

-¡¡¡Tardó diez minutos en abrirme y cuando le pregunté dónde mierda estaba me contestó que estaba meando!!! -grita la del octavo (me pregunto los decibeles con que habrá salido de su boca la palabra ?mierda? para que, Francisco, el manso mayordomo, le haya contestado así y a mí, la verdad, es que la contestación me hace gracia).

El día del primer cumpleaños de la única nieta de Francisco, un glorioso día de sol, él estaba en la recepción (ya sin las fotos de Maradona) abriéndonos la puerta a todos los que entrábamos y salíamos de nuestros paseos, a los que dábamos un paso y volvíamos porque nos habíamos olvidado algo, a los que estábamos de mal humor y lo mirábamos a él con cara de pocos amigos. Me gustaría saber qué cara tendría el del tercero si se tuviera que pasar un domingo de sol en la portería, aún sin la yapa del cumpleaños. Estoy segura de que, como él mismo dice, pensaría ?ellos me pagan, tengo que agradecerles y sonreírles y cuidar mi trabajo?.

Quieren echarlo porque no tiene carácter para frenar los ruidos molestos de las obras constantes de cada persona que compra un departamento y quiere darle su toque personal (¡y cuántas inquietudes arquitectónicas da el bienestar económico!) Los obreros tienen un horario y no lo cumplen. Los propietarios llaman a Francisco y se quejan y él - gritan indignados en la reunión- no tiene la autoridad para parar a los obreros. Y además, mea, y, para colmo se lo cuenta a la vecina que le grita. Qué atrevimiento.

Ninguno de nosotros piensa jamás en los rasgos propios que nos hacen insoportables para convivir con los demás. Nuestra cara de culo es una belleza para nosotros mismos, nuestros gritos, una dulzura o, en todo caso, bueeeeeno, no era para tanto; nuestros insultos, una caricia al lado de los que recibimos. Y vamos a la reunión de consorcio a agarrarnos de los pelos, a ver quién grita más alto y a exigir educación a unos volúmenes tan poco educados.

El administrador autorizó el uso de la pileta a una productora que nos pagó cinco mil pesos por dos días de fotos. No tenía tiempo de llamar a una Asamblea y supuso que los propietarios estarían de acuerdo ya que los fondos de las expensas engordarían de lo más lindo. Recibió llamados indignados por su atrevimiento. ¿Cómo se le había ocurrido semejante desatino? Cuando le pregunté a la del onceavo por qué le había parecido tan mal, me contestó: porque nunca antes se hizo. La miré. Su argumento le parecía clarísimo, irrefutable, arraigado en las mejores tradiciones del buen comportamiento y la ética, los labios finos pintados de rojo, su peinado de peluquería impecable, su falda de franela gris planchada. Con esa teoría no existirían, entre otras cosas, los aviones, pensé, pero no se lo dije porque me di cuenta del terror en el fondo de sus ojos. ¿Adónde iríamos todos a parar si hiciéramos así nomás cosas que nunca hicimos antes? Cosas como pararse un momento a hablar con el portero, mirarlo a los ojos para ver si está teniendo un buen día, ponernos por un rato en su lugar, agradecerle que salimos de paseo mientras él se queda cuidando nuestro edificio y mirar con atención la foto de su nietita en el cumpleaños, con su vestido de volados y esos ojos inmensos que pronto tendrán los mismo sueños que tuvimos nosotros, que tienen nuestros hijos, que tendrán nuestros nietos. Y eso seguirá aún cuando ya nos hayamos ido de este mundo con nuestras peleas y nuestros gritos a cuestas. Cuando la tierra húmeda recicle el resabio que dejaron en nuestro cuerpo esos malos humores gratuitos que nos arruinaron los mejores días de sol.

posted by Mori Ponsowy at 12:53 p.m. 3 comments

lunes, noviembre 14, 2005
PISTOLEROS / PUTAS Y DEMENTES (Greatest Hits)


Llega el dí­a: la presentación del libro de Efraim Medina Reyes será mañana. ¡Por fin! Estará a cargo de Claudio Zeiger y el mismo Efraim.
Los anfitriones: Editorial Bajo la Luna.
En Librerí­a Del Má¡rmol, Gorriti 3538, a las 7,30pm.

posted by Mori Ponsowy at 8:59 a.m. 3 comments

LA MÁQUINA DE SUMAR CEROS

Introducción del libro Pistoleros/Putas y Dementes (Greatest Hits)

por Efraim Medina Reyes


Una pared es el título del que considero mi primer poema; lo escribí hace veinte años y sin duda, esas apretadas líneas, guardan las razones por las que seguí y sigo escribiendo. El poema (incluido en este volumen) indaga en el misterio que lleva a construir una pared y las terribles consecuencias que tal acto conlleva. En esa primera versión también aludía a los paraísos que se hunden en cada gesto y otras cosas que he olvidado y que cambié a lo largo de estos años hasta encontrar la medida justa para los versos finales que aún conservo en la memoria: A fin de cuentas creo / que lo único que justifica construir una pared / es derribarla algún día.

Derribar paredes (y no soy terrorista ni trabajo en una empresa de demoliciones) es mi oficio. Son paredes estúpidas y hurañas, hechas con lo peor de nosotros mismos: odio, impotencia, temor, avaricia y tantos otros elementos que minan nuestra conciencia y nos amargan. También los mitos, los falsos ídolos que inventamos para llenar nuestra vida vacía hecha de tardes de fútbol y comida chatarra, de telenovelas, revistas y suspiros. De lánguido amor y sobras de sexo, sexo mecánico, funcional, estéril. Desde mi ventana miro otras ventanas, desde mi calle otras calles y me pregunto qué somos. Qué jodida cosa somos todos nosotros: empleados de banco y revistas literarias, soplones y presidentes, abogados y curas, columnistas y payasos, asesinos a sueldo y, por supuesto, escritores... La respuesta es sencilla: MAMÍFEROS. Presuntuosos mamíferos que tragan toneladas de basura, hablan hasta por los codos, cagan, cantan goles ajenos y celebran cumpleaños hasta podrirse sin jamás haber imaginado qué cosa hace que los pájaros canten y zumben las abejas, y que los pajáros rían.

Negar que me importa el destino de este libro sería una tontería; mis nervios están allí, desparramados. Cuando escribo entro en trance y golpeo, con toda la fuerza que soy capaz, mis propios miedos. Los fríos muros que me separan del sujeto que a veces imagino ser y que quizá nunca seré pero aproximarme a él, línea tras línea, me basta. Mi propia vida no creo que le interese a nadie (salvo a las pocas personas, vivas y muertas, que son parte y sangre y nombre y asunto mío). Sin embargo, es mi vida la que produce lo que escribo aunque no esté, como a veces los lectores imaginan, en eso que escribo. Y sí, lo está. Mi vida, mi precaria vida con noches blancas, vibrantes y oscuras... Perdí a mi padre a los seis años (pero mi padre no está muerto, al menos que yo sepa). La tragedia ha destrozado con demasiada frecuencia mi vida, la última vez el 3 de febrero de 1996 cuando un auto fantasma embistió para siempre a mi entrañable amigo Ciro Díaz. Lo menciono ahora porque lo recuerdo cada día y cada día lo quiero más y cuanto más lo quiero más falta me hace.

Lo menciono porque su franca amistad sigue influenciando mi vida y su estilo mis palabras. Él fue la primera persona en leer un borrador de este libro y sus risueños y agudos comentarios me llevaron a eliminar o reescribir buena parte de los poemas aquí reunidos; por eso el libro se cierra con un texto, hasta hoy inédito, que escribí luego de su muerte y que le dará al lector una idea de quién era y qué significó para mí Ciro Díaz.

A mediados de los ochenta aún estudiaba economía y en el morral, junto con los aburridos libros de Lord Maynard Keynes, siempre llevaba una antología de Juan Manuel Roca; incluso me sabía de memoria varios de sus poemas. También por esa época empecé a leer a Emily Dickinson y Cesare Pavese. Entre lectura y lectura fui escribiendo otros textos hasta completar el libro Una pared y otros poemas que en 1985 envié al Concurso Nacional de Poesía ICFES obteniendo el segundo premio y con la emoción de saber que Roca, el más grande poeta colombiano, estaba entre los jurados. El premio me dio confianza al punto que decidí escribir relatos, teatro y dos novelas. A final de los ochenta ya había ganado varios premios de cuento y publicado una de esas novelas. Los poemas jamás dejé de escribirlos y en 1990 Fracaso Editores financió una edición, hecha a mano, de 78 ejemplares de Chupa nena, pero despacio (que un grupo de feministas compró y quemó en una plaza de Cartagena por considerarlo misógino, yo mismo lancé varios ejemplares a la hoguera). Desde esa fecha hasta hoy tuve algunas propuestas para reeditarlo que fracasaron por mis exigencias gráficas (al contrario de ciertos editores pienso que el diseño hace parte del espíritu de un libro). Pistoleros/putas y dementes (Greatest Hits) es la primera de cuatro colecciones de poemas que quisiera publicar en breve tiempo.

En varias entrevistas he dicho que soy el sujeto que inventó la máquina de sumar ceros; es un artefacto muy útil para las noches de insomnio y los suicidios invisibles. El mecanismo que hace funcionar la máquina es muy simple, basta cargarlo con una pinta de whisky y canciones de Tom Waits. Supongo que para quienes nunca han tenido que sumar ceros la sola idea de esta máquina resulte absurda; también cultivar naranjas en Marte o estudiar el sexo de las lombrices ha estado en mis planes. Una salvaje necesidad de expresar lo absurdo e inapropiado que me he sentido siempre es la razón por la que escribo y si recurro esta vez a los poemas es porque para los asuntos más jodidos la prosa no basta. Según los cálculos hechos en esa máquina, el 94.7% de las parejas que habitan este puerco mundo (con todo y sus estaciones espaciales) están con la persona equivocada y en el 87% de los casos el sexo oral y el control de la tele son los grandes líos (lento, veloz, suave, depilada, Ronaldiño o Brad Pitt son dilemas esenciales de la vida en pareja). Sin embargo, los mamíferos sonríen y fingen que todo va bien; y cada mamífero piensa que el otro es un maldito hipócrita que está peor que él. Y cada mamífero quisiera pegarle una buena sacudida a la pareja de su amigo mamífero (no importa si es cien mil veces más fea que la suya, basta que no sea la suya).

La imagen de un viejo cinema sin techo donde mi madre nos llevaba los sábados a ver películas de vaqueros y Kung Fu es una constante en mis sueños. Con mis hermanos jugábamos luego a ser Billy the Kid o Jesse James. Cabalgar el far west o cantar ásperos blues acompañado de un piano son cosas que no descarto hacia el futuro, la primera, en parte, ya la he vivido: hace trece años, en una pelea de bar, un disparo me atravesó el hombro. También en la pierna tengo una cicatriz de bala. Pero no sólo de balaceras se vive, por degracia está también el golf, los pantalones con pinzas y el amor (que igual contagia a los golfistas, babosas y hasta asesinos en serie). Recrear los estragos del amor en los ídolos de nuestra infancia y el odio hacia ciertos deportes me parece una buena razón para escribir poemas.

Los editores dicen que los poemas son un mal negocio y hay que creerles; ellos, los editores, viven de vender libros. No me refiero sólo a los editores colombianos, en otros países pasa lo mismo. Sin embargo, se siguen escribiendo poemas (mucho más que cualquier otro género literario) y día tras día miles de poetas publican un librito (aunque sea de su proprio bolsillo) y se les ve en los eventos literarios, librito en mano, a la caza de posibles lectores. La verdad no me importa si vender poemas es mal o buen negocio; encerrado en aquella calurosa habitación donde empecé a escribirlos no pensaba en eso, no pensaba en nada... sólo en frenar la implacable ansia y las ganas de morir. Los editores y sus pronósticos, las cifras y contratos, los halagos y críticas llegaron mucho después. Cuando tienes que pagar recibos o quieres comprarle un bonito vestido a tu mujer unos cuantos billetes no caen mal; el resto es la demencia cotidiana, el largo y oscuro túnel sin luz al fondo del que nadie podrá salvarte. Los editores hacen lo suyo y en ocasiones poco les importa la calidad del producto, si vende harán de tripas corazón y responderán las críticas con cifras. Vender es el camino más corto a la excelencia y ya sabemos cuántos cretinos venden toneladas de basura y cuántos otros la devoran.
Leyendo a William Blake aprendí que los poemas son algo tan común como las canciones y que una vida sin canciones y sexo oral resulta muy aburrida; leer un poema toma menos tiempo que celebrar un gol y es igual de refrescante para el alma. Aunque la eficacia de un Ferrari o un anillo de diamantes no se discute, el poema sigue siendo un método barato y aconsejable cuando el objetivo es una rubia tetona. Detrás de las bellas y atormentadas canciones de Jim Morrison o Kurt Cobain están sus lecturas de Baudelaire, Rimbaud, Blake y tantos otros poetas. Los poemas no evitan guerras ni curan la gripe pero ayudan a soportarlas. Un jodido buen poema te afina las ideas, mejora tu percepción de la realidad, saca la mugre de tus orejas, te da estilo. No escucho canciones ni leo poemas para descifrar el misterio de la existencia o ganar un viaje a Las Vegas, lo hago para que todo funcione mejor (sin descontar la rubia tetona). Si estás leyendo esta línea o lees la siguiente es asunto tuyo; como la máquina de sumar ceros, todo lo que digo y a lo que me aferro pertenece al vacío porque el destino de un libro jamás estará en manos de quien lo escribe sino de quien lo lee.

posted by Mori Ponsowy at 8:52 a.m. 1 comments

viernes, noviembre 11, 2005
Andrés Neuman

Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) vive en Granada, en cuya Universidad se licenció en Filología Hispánica e impartió clases de literatura hispanoamericana. Ha publicado novelas (Bariloche, Anagrama, 1999, Finalista del Premio Herralde; La vida en las ventanas, Espasa, 2002, Finalista del Premio Primavera; y Una vez Argentina, Anagrama, 2003, Finalista del Premio Herralde), libros de cuentos (El que espera, Anagrama, 2000; y El último minuto, Espasa, 2001), libros de poemas (Métodos de la noche, Hiperión, 1998, Premio Antonio Carvajal; El jugador de billar, Pre-Textos, 2000; El tobogán, Hiperión, 2002, Premio Hiperión; y La canción del antílope, Pre-Textos, 2003), haikus (Gotas negras, Plurabelle, 2003), traducciones (Viaje de invierno de Wilhelm Müller, Acantilado, 2003) y un libro de ensayos y aforismos (El equilibrista, Acantilado, 2005). Ha sido incluido en las principales antologías sobre joven poesía española. Es el coordinador de Pequeñas Resistencias, una tetralogía sobre el cuento actual escrito en castellano en todo el mundo editada por Páginas de Espuma. Actualmente es columnista y guionista de tiras cómicas en el diario Ideal. Su página web puede consultarse en www.andresneuman.com

posted by Mori Ponsowy at 8:40 a.m. 0 comments

LA BELLEZA

un cuento inédito de Andrés Neuman


Habrá quien piense que exagero, pero allá cada cual. Soy tan bella que salgo a la calle enamorada de antemano. Los hombres me contemplan con una especie de atención superlativa y un tanto rencorosa. Las mujeres me examinan, revisan mis facciones, estudian cada gesto mío intentando descifrar la trampa. Pero no hay trampas: que soy bella, horripilantemente bella, y nada más.

Gentil suplicio, este. Conmigo la palabra no es posible. Si digo cualquier cosa, soy escuchada con una impertinente suspicacia a la que no consigo acostumbrarme. Si algún hombre me habla, lo hace con intereses no precisamente dialécticos. Si me habla una mujer, lo hace por neutralizarme como competidora ofreciéndome su amistad. Cuando ellos no me dirigen la palabra, en su silencio tiembla el reproche de no amarlos. Cada vez que alguna de ellas me retira el saludo, noto cómo me espía y se mira en el espejo. Socorro. Nadie elige su cuerpo ni su nombre. La armonía se ha vengado de mí. Lo bello es demasiado cruel.

¿Cuánto mérito mío hay en esta piel de pétalo? ¿Cuánto de recompensa hay en mis formas de copa de cristal? A veces pienso en arrojarme un líquido abrasivo a la cara o mutilarme. Si no lo he hecho aún no es exactamente por coquetería, sino por miedo al dolor y quizá por orgullo. He vivido en el bosque. He huido a distintas ciudades extranjeras. He pasado unos años en la montaña. Pero siempre, en todas partes, hubo alguien que se enamoró de mí y me odió por ello. Conozco la manera: primero es un asombro mal disimulado, como el que se ve deslumbrado por el sol y trata, pese a todo, de otear el horizonte; luego es una benevolencia boba; después viene esa impaciencia que tanto temo, que preludia la ira; enseguida una escena de afán desesperado o de promesas insensatas; y finalmente el desprecio, el dolor para ambos. Es cierto que no correspondí a ninguno. O mejor dicho no fui capaz de hacerlo. Mi deseo es una cápsula y no sé salir de ella.

Por las noches sueño con mundos feos, con escenas de asco o con hábitos nauseabundos. Veo amantes de piel de barro, bestias ansiosas que me abrazan y me incluyen en su hedor. Entonces, fugazmente, soy feliz. Atravieso desiertos de arena impura. Nado despreocupada entre aguas negras. Pero tarde o temprano un aliento de sol me acaricia la mejilla, y abro los ojos, y mi cuerpo se estira lentamente, y regresa la belleza al dormitorio. Lo primero que hago al levantarme es mirar, incrédula, mi desnudo en el espejo. A mi lado nunca despierta nadie.

posted by Mori Ponsowy at 8:37 a.m. 2 comments

jueves, noviembre 10, 2005
RUIDO SUBTERRANEO

por Efraim Medina Reyes

Es fuerza, es rabia, es abrir una carnicería exasperante. No se trata de lo que haremos sino del lugar vacío entre dos gestos, no un absoluto sino una pequeña porción de energía dirigida a ti, para que no mueras aún. Y si te amo es porque no significas nada para mí, si eres tan lista deberías saberlo
Seca como una lápida sin nombre. Ignorada como una torta de zanahoria en el cumpleaños de un caníbal. Buenas tetas pero se las toma en serio, a Kierkegaard también, qué será de ti.
Jamás cenamos a la luz de las velas, no besé sus labios ni le agarré el culo. En mi corazón hay un hueco. Cada noche le deseo una idea enorme que vuele su aburrido cerebro en mil fragmentos dentados como esquirlas de explosión

Nena, cuando vengas por el pabellón psiquiátrico de mi cárcel no olvides el libro de versos de Erica Jong, no olvides que ahora eres un retrato en el rincón de los masturbadores, los pensadores, los imaginadores.
No tengo caballo ni una verga larga, larga... Mi sonrisa no vale un millón de dólares, mi deporte es secreto. No bailo ni canto pero si alguien te lastimara lo mataría en cinco segundos.


(Este es uno de los poemas de Pistoleros/Putas y Dementes (Greatest Hits), el libro de Efraim que el martes próximo será presentadado oficialmente en Argentina.)

posted by Mori Ponsowy at 8:51 a.m. 3 comments

miércoles, noviembre 09, 2005
FURIA

Por Alejandra Laurencich

Cuando estaba en la escuela primaria solía aburrirme en clase. Sucedía por lo general después de haber escuchado la exposición de la maestra, después de haber copiado con esmero lo que la maestra ordenaba copiar en el cuaderno, después de todo lo que una alumna ejemplar puede hacer para cumplir con las obligaciones impuestas por las autoridades. Luego de todo aquello había que esperar a los otros. Entonces me aburría. A veces abría el cuaderno borrador y dibujaba una taza de café con leche, humeante taza de loza como la que nos servían en el vagón comedor del tren cuando íbamos de vacaciones con mi abuela; luego el plato; y otro plato; y allí los sándwiches de miga, líneas y líneas de sándwiches, que coloreaba con rojo de tomate, violeta de jamón y verde clarito de lechuga; luego una gran torta en otro plato, a big cake como se leía en el libro de inglés, chocolate y crema y pedazos de duraznos en almíbar. Simulaba ir comiendo todo aquello, cerraba los ojos como hacían los chicos de mi edad en las propagandas, hmmmmmm, le iba borrando pedazos al dibujo mientras trataba de concentrarme en los sabores, los trozos de durazno, el gusto algo cremoso del café con leche, hmmmm, otro sándwich más. Dibujaba finalmente el plato vacío, la taza vacía. Miraba a mi alrededor, el resto de la clase aún no había terminado de copiar lo que era necesario copiar. Entonces comenzaba la decepción. No había comido ninguna torta, no había paladeado el café con leche. Todo era una gran estupidez. La maestra seguía sentada a su pupitre. El cielo seguía teniendo el color insípido de las mañanas largas. Comenzaba a desear el caos. Que sonara la alarma de la escuela. Que las monjas y las maestras con sus peinados de peluquería, tuvieran expresiones repentinas de pánico. Que todo se conmocionara, que nos dejaran salir corriendo por los pasillos. Que nos mandaran a casa porque en el mundo había explotado una bomba nuclear. En alguna parte de China, Alaska, Singapur, o en el mismo EEUU (donde ya no vivía la tía Mary), o en Brasil, o hasta en la Patagonia, en cualquier lado donde el accidente no nos trajera después problemas de agua, televisión, enfermedades feas. Que el mundo explotara en alguna parte. Y que se suspendieran las clases en señal de duelo como cuando había muerto Perón. Entonces sí, cerraba los ojos con fervor y me hundía en ese túnel que me comunicaba con el cielo. Por favor, por favor, que ocurra una catástrofe.
Veinte años más tarde en jornadas de abulia o malvivir seguía pidiendo lo mismo, algo que conmocionara el mundo, que me hiciera olvidar mi propia desesperación, que nos solidarizara a todos en busca de un bien superior, ajeno a nuestras mezquindades. Pero el borde del terreno ofrecido para que sucediera lo peor se acercaba mucho más a mi persona. Algo en la ciudad. En el barrio vecino. En la esquina. Algo grave y enorme. Algo imposible de desatender. Que el mundo estallara en el jardín de enfrente.
Alguna vez, por aquellos años, me encontré sentada en el suelo alfombrado de una gran sala, una rueda de personas y yo formando un círculo. Había un sahumerio encendido. Estábamos descalzos. Y como adormecidos. Alguien, creo que el coordinador, pidió que expresáramos los pensamientos sobre el mundo que acudieran a nuestra mente. Pensé en los deseos de catástrofe que a veces me asaltaban.
-¿Martha?- dijo el coordinador mirando a una señora madura.
-Es un desafío a conocer -contestó ella asintiendo sin parar- me gustaría explorarlo entero.
-Bien ¿Vos?- dijo el coordinador, señalando a otro participante, un muchacho de piel tostada y músculos de deportista.
-Es mi casa. Mi casa. Un gran living donde?m, donde estar- dijo y enseguida tuvo un tic, sacudió la cabeza como si un flequillo imaginario le cubriera los ojos. Me reí, me miró. Todos miraron hacia mí. El coordinador esperaba mi respuesta.
-Qué se yo- dije para ganar tiempo, porque lo único que acudía a mi mente eran aquellos pedidos de caos. -El mundo puede explotar en cualquier momento- dije. Me reí otra vez, pero nadie me acompañó en la reacción.
-¿Por qué estás tan segura?-dijo el coordinador.
-Bueno, hay mucha gente que lo desea. Es un lugar peligroso para vivir.
El coordinador se quedó mirándome. Luego asintió. Y siguió la ronda. Me quedé perturbada ¿Había tomado en broma el ejercicio cuando nadie lo hacía?
Al finalizar el seminario se nos dijo que cuando hablábamos del mundo, era a nosotros mismos a quienes nos estábamos refiriendo.
Salí del lugar con una tristeza pesada. Todos se abrazaban con efusividad. Yo no quería hacerlo. Alcé la mano a modo de saludo y me eché a caminar. Encendí un cigarrillo. Unas cuadras más tarde entré a un bar. El televisor estaba encendido y mostraba un documental sobre el apareamiento de los delfines. Debajo, en letras mayúsculas, corría el anuncio de que George W. Bush había ganado las elecciones en Estados Unidos.
Pedí un triple de jamón y tomate. Y un café con leche.

posted by Mori Ponsowy at 8:35 a.m. 6 comments

martes, noviembre 08, 2005
EFRAIM MEDINA, EL MARTES 15


Pistoleros/Putas y Dementes (Greatest Hits), el nuevo libro de
Efraim Medina Reyes, se presentará el martes 15 de noviembre,
a las 9:30pm, en la Librería del Mármol.

Para agrandar la imagen y leer el texto, basta con hacer CLIC sobre ella.

Pronto, y siguiendo con las primicias exclusivas: un poema del libro.

posted by Mori Ponsowy at 8:19 a.m. 1 comments

lunes, noviembre 07, 2005
EN LA CUERDA FLOJA

La niña camina en la cuerda floja y sabe que día y noche en el ancho mundo,
más allá de sus pisadas, asechan para devorarla los espíritus.

Su miedo está hecho de banderas negras y otros ojos, de cebras tristes
y un acróbata que tras la boca oculta huesos, selvas arrasadas, fuegos,
sonrisas que se abren al vacío desdentado de la muerte.

Es pequeña y blanda, no más grande que otras que la miran desde abajo
con algodón de azúcar pegoteado entre los dedos, envidiando
sus zapatillas rosas, el brillo maquillado de su rostro.

Bajo reflectores, brazos extendidos a los lados, avanza la niña en el aire alto
por la cuerda tan delgada, vence el titubeo del cáñamo trenzado, evita
a cada paso caer en la visión que se extiende arriba de ella, abajo,

en los centímetros más allá de la línea que trazan sus pisadas.
Suena la orquesta, pedalea el oso, marchan en dos patas los caballos,
de cabeza se para el elefante. Y de la niña huyen ángeles y almohadas.

Tiene cinco años y un terrón de miedo en el medio de la boca, a lo largo de la espalda
y en su temblor de cada noche cuando la caída llama desde el centro de su alma.

posted by Mori Ponsowy at 11:12 a.m. 3 comments

viernes, noviembre 04, 2005
CARVER, INÉDITO

Nada más y nada menos que en Goma de Borrar

Diecisiete años después de su muerte, aún se conservan textos inéditos de Carver. Hoy publicamos "Tiempos revueltos", uno de sus relatos de juventud. Este cuento es uno de los cinco que forman parte del libro "Sin heroísmos, por favor", cuya edición original (póstuma) data de 1991 y que, hasta ahora, no había sido traducido al castellano.

"Sin heroísmos, por favor", publicado por Bartleby Editores y traducido por Jaime Priede, estará en las librerías a partir del 7 de noviembre, en España.

La publicación en GOMA DE BORRAR es un obsequio a nuestros lectores, cortesía de Bartleby.

posted by Mori Ponsowy at 8:42 p.m. 1 comments



posted by Mori Ponsowy at 8:40 p.m. 0 comments

TIEMPOS REVUELTOS

por Raymond Carver

Esa duración que convierte a las Pirámides en columnas de hielo que se derriten. Todo es pasado en un instante.
Sir Thomas Browne

Amenaza tormenta. La niebla gris oscurece las cumbres a lo largo del valle. Nubes negras con pliegues y capas blancas en la superficie se acercan desde las colinas en rápidos desplazamientos, descienden hasta el valle y pasan sobre los campos y baldíos que hay frente a la casa. Dando rienda suelta a su imaginación, Farrell ve las nubes como caballos negros sobre los que cabalgan fantasmales almas en pena y, detrás, las carrozas negras girando lenta e inexorablemente, a veces un cochero con plumas blancas en el pescante. Cierra la puerta del porche y observa tras el cristal a su mujer que baja lentamente las escaleras. Se vuelve y le sonríe. Abre de nuevo y la saluda. Más tarde, ella se aleja en el coche. Vuelve a la habitación y se sienta en el sillón de cuero, bajo la lámpara de cobre. Se estira extendiendo los brazos por fuera del sillón. La habitación está un poco más oscura cuando Iris sale del baño envuelta en una bata blanca abierta. Saca el taburete de debajo del tocador y se sienta frente al espejo. Coge con la mano derecha el cepillo blanco de plástico y comienza a peinarse con movimientos rápidos y rítmicos provocando un leve chasquido. Sujeta con la mano izquierda el cabello sobre uno de los hombros y realiza los largos, rápidos y rítmicos movimientos con la mano derecha. Se detiene un instante y enciende la lamparilla del espejo. Farrell coge una revista de fotos del aparador que está al lado del sofá y se estira para encender la lámpara golpeando sin querer el pergamino de la pantalla al buscar la cadenilla. La lámpara está unos centímetros por encima de su hombro derecho y la pantalla marrón cruje cuando la toca. Afuera está oscuro y el aire huele a lluvia. Iris le pregunta si cerró la ventana. Mira hacia la ventana, luego al espejo, ve su propio reflejo y detrás a Iris observándole sentada frente al tocador, con otro Farrell más borroso mirando fijamente desde la ventana que ella tiene al lado. Tiene que llamar a Frank para confirmar que salen de caza mañana por la mañana. Pasa las páginas. El cepillo se tambalea sobre la superficie del vestidor.

"¿Sabes que estoy embarazada, Lew?", le dice.

(el cuento puede terminar de leerse en los comentarios)

posted by Mori Ponsowy at 8:19 p.m. 1 comments

jueves, noviembre 03, 2005
POEMAS DE ANDREW GRAHAM-YOOL

Himno/Anthem

Oid corruptos el grito ansiado,
Afanad, afanad, afanad.
Send the notorious
God?s curse on their greed.


Islas/Islands

Che, inglés ¡devolvé las Falkland!
Have them,
Mételas donde sean inútiles.
Why want them?
Buenos Aires es una isla
Far from the world with no idea,
Cómo hacer de un sueño realidad.
Buenos Aires is a baby,
Se le calman caprichos
So that the nuisance will stop.
Have the Malvinas, on this paper,
Porque no habrá otra forma.

31-12-2000
(domingo)


Somewhere between 2000 and 2001
Revisamos fantasías imposibles, para
Retrieve from decades thought to be better
Que nunca fueron años mejores, ahora.
We have not that other reality to compare.
Entre el 2000 y el 2001 los hombres buscan
Something that can be recovered
Seguros que la memoria no les va a faltar.


El wedding de Daniela


Punctual people usually speak in English,
Se cagan en los horarios todos los otros
Set a time and a date and know it to be kept.
A la cita llegan a la hora, o al otro día,
All sides then greet with the chill of duty,
Los puntuales magullan la rabia del plantón.
And understand this to be the way of things.
Las ceremonias de casamiento no son puntuales,
One hour late is certainly unacceptable.
La demora se necesita para lamentar lo decidido.
Our Father, who art in Heaven...
Padre Nuestro que estás en los Cielos...
Never had much trouble with timetables
Nunca tuvo tiempo para la puntualidad.

posted by Mori Ponsowy at 9:17 p.m. 1 comments

Andrew Graham-Yooll

Andrew Graham-Yooll (1944), periodista y escritor, nació en Buenos Aires, hijo de padre escocés y madre inglesa. Ingresó a la redacción del Buenos Aires Herald en 1966. En 1976 partió al exilio con su familia y residió en Londres durante 18 años. A su regreso a la Argentina en 1994 fue nombrado director y luego presidente del directorio del Buenos Aires Herald. En 1998 abandonó ambas posiciones. Actualmente se desempeña como Señor Editor del diario y, además, colabora en los diarios La Nación y Pagina 12, de Buenos Aires, entre otros, y en The Independent, de Londres. Ha publicado más de veinte libros, entre los cuales se destacan, La colonia olvidada, Tres siglos de ingleses en la Argentina, Memoria del Miedo, Pequeñas Guerras Británicas en América Latina, De Perón a Videla, Goodbye Buenos Aires, Rosas Visto por los ingleses y Se habla spanglés. También ha traducido poesía inglesa y norteamericana al castellano. En el 2002 fue condecorado con la Orden del Imperio Británico (OBE) por la corona británica. Tiene cuatro hijos y tres nietos.

posted by Mori Ponsowy at 9:02 p.m. 0 comments

miércoles, noviembre 02, 2005
lección a los jóvenes

Por Inés Garland



En el día de mi cumpleaños es menester que haga uso de mis capacidades pedagógicas y les dé una lección a los jóvenes lectores del blog. Para eso voy a contar primero un par de anécdotas.1. A los 30 años estaba con un hombre diecisiete años mayor y fuimos a un bar con su cuñado y la mujer del cuñado, una señora de 45 que tenía un físico notable (aunque tetas operadas), usaba botas por la mitad del muslo y minifaldas muy apretadas. Salíamos del bar cuando escuché a una criatura de mi misma edad entonces que decía: ¡está buena la veterana! No pude escuchar la respuesta de sus compañeros de mesa pero salí a la calle preguntándome si cuando yo tuviera la edad de la veterana, consideraría a esa frase como un piropo o no. No tenía muy en claro como sobrevivir a una guerra que todavía no había empezado para mí, pero creo que me pareció que el piropo, en el hipotético caso de que quince años después alguien me lo hiciera, iba a entristecerme profundamente. Todavía no sé con qué ánimo lo escucharía hoy y no creo que me entere, porque me quedan pésimo las botas por el muslo y mi guerra se desarrolló en una intimidad tal que no dejó secuelas a la vista.

2. A los 32 años abría la puerta de mi edificio y pasó una chica de unos veinte años. Un chico desde un auto le gritó con una voz feliz de verla: ¡¡¡Verónica!!! (o algún otro nombre) Ella no lo oyó y siguió caminando. Yo, con ese alma caritativa que me caracteriza, grité ¡¡¡Verónica!!! Y ella se dio vuelta y ellos se encontraron y ella se acercó al auto y se besaron y él me dijo: Gracias señora. Y yo entré en depresión.

3. Hace cuatro años caminaba por la calle (nótese que ya no digo qué edad tenía hace cuatro años) cuando avanzaron hacia mí varios bombones menores que yo pero no menores de edad. Uno dijo: ¡Chau preciosa! Y yo inflé las plumas. Apenas se habían alejado unos centímetros cuando otro le dijo: ¡¡¡Pero tiene como 40 años!!!! Sin comentarios.

4. Estaba de espaldas a un vendedor, joven él, que me llamó: ¡señorita! Cuando me di vuelta se corrigió: Perdón. Señora.
Con estas anécdotas alcanza.
Mi lección a los jóvenes: NO le digan señora a una mujer de menos de 80 años y, de ser posible, no le digan señora a ninguna mujer. Es mentira que es de buena educación. Es de pésima educación. Llamar así a una mujer la catapulta al otro lado de algo, al lado equivocado de no sé bien qué pero da una fuerte sensación de pérdida. Den por hecho que la mujer no necesita ningún recordatorio, que tiene suficientes pruebas con las publicidades, las revistas, los comentarios de sus hijos si tuviere y todo lo demás que el aparato cultural de moda le depara. Tengan a bien meditar sobre el hecho de que ya les tocará estar en su lugar y que el principio de "no les hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti" será muy aplicable en este caso. "Señora" es un sustantivo que sólo pueden usar los señores mayores y en contadas ocasiones en las que quieren fingir un respeto que no sienten. A los demás, ya les dije: abstenerse.
Venus es Venus, una mujer con todas las de la ley puede enseñarle un par de cosas a un hombre siempre. Cuanto más señora, más cosas. Habiendo dado entonces mi clase a la juventud, queda para la próxima una reflexión sobre las meretrices del templo. Pero ese es otro tema con el que fantaseamos algunas señoras cuando no estamos deprimidas por los recordatorios. Espero que mediten seriamente esta lección.

posted by Mori Ponsowy at 2:12 p.m. 9 comments

martes, noviembre 01, 2005
EFRAIM

Sí­: el mismo que viene a Buenos Aires.

(Para agrandar la foto, basta hacer CLIC sobre ella.)

posted by Mori Ponsowy at 9:35 a.m. 14 comments

About Me

Mori Ponsowy (Buenos Aires, Argentina) ha publicado los libros de poemas "Enemigos Afuera" (Primer Premio Nacional Iniciación de la Secretaría de Cultura de la Nación y Mención de Honor del FNA) y "Cuánto tiempo un día", y las novelas "Los colores de Inmaculada" (Premio de la Diputación de Cáceres), "Abundancia" (Premio Internacional de Novela Letrasur 2010) y "Busco un amigo". Ha traducido a las poetas Sharon Olds ("El padre", Bartleby) y Marie Howe ("Lo que hacen los vivos", Luna Nueva), y editado los libros "No somos perfectas" (Del Nuevo Extremo, 2006) y "Mujeres políticas y argentinas" (Del Nuevo Extremo, 2009).

¿Mensajes? ¿Comentarios?
mponsowy @ yahoo.com



Publicaciones

Enemigos afuera

Los colores de la inmaculada

No somos perfectas

El padre

Marie Howe

Mujeres políticas y argentinas

Manifiesto vital

Notas de opinión

Notas en LNRevista

Aquí y allá

Estante de preferidos

  • "The Corrections" de Jonathan Franzen
  • "Freedom" de Jonathan Franzen
  • "La noche de los tiempos" de Antonio Muñoz Molina
  • "The Fifth Child" de Doris Lessing
  • "1Q84" de Murakami
  • "Ulises" de James Joyce
  • "White Noise" de Don DeLillo
  • "Falling Man" de Don DeLillo
  • "Me casé con un comunista" de Philip Roth
  • "Pastoral Americana" de Philip Roth
  • "Sábado" de Ian McEwan
  • "Kafka en la orilla" de Haruki Murakami
  • "La Mancha Humana" de Philip Roth
  • "Alta Fidelidad" de Nick Hornby
  • "Abril Rojo" de Santiago Roncagliolo
  • "Cómo ser buenos" de Nick Hornby
  • "Matadero Cinco" de Kurt Vonnegut
  • "Desgracia" de J.M.Coetzee
  • "Las cosas que llevaban" de Tim O´Brien

Pelis

  • "El hombre elefante" de David Lynch
  • "Blue Valentine" de Derek Cianfrance
  • "Singin in the Rain" de Gene Kelley y Stanley Doney
  • "The Day the Earth Stood Still" de Robert Wise
  • "Luz silenciosa" de Carlos Reygadas
  • "Gigante" de Adrián Biniez
  • "La teta asustada" de Claudia Llosa
  • "Slumdog Millionaire" de Danny Boyle
  • "Caramel" de Nadine Labaki
  • "Paranoid Park" de Gus Van Sant
  • "Sin lugar para los débiles" de los hermanos Cohen
  • "El arco" de Kim Ki-duk
  • "Volver" de Almodóvar
  • "Nadie sabe" de Hirokazu Kore-eda
  • "De latir el corazón se me paró" de Jacques Audiard
  • "Caché" de Haneke
  • "La promesa" de Jean-Pierre y Luc Dardenne
  • "El niño" de Jean-Pierre y Luc Dardenne
  • "Una historia sencilla" de David Lynch
  • "Los idiotas" de Lars von Trier
Un enemigo

Arnet, gran estafa

Muchos amigos

Por los chicos

Fedro

Hostería Los Pecanes

Miradapuntoart:arte y diseño

Powered by Blogger

Entrevistas y algo más

Poemas

Otros blogs y sitios amigos

Archivos