Goma de borrar
 
martes, noviembre 22, 2005
CONTACTOS FUGACES

Por Alejandra Laurencich

No sé por qué hoy tengo tantas imágenes de mi niñez. Caminar de la mano de papá atravesando un pequeño puentecito. Íbamos a la pollería. Diana, mi papá y yo. Nosotras teníamos zapatillas modernas recién compradas en el supermercado Canguro, creo. Uno de los primeros supermercados. Y había una luz dorada y rosa en el cielo, el pasto verde. ¿Qué era lo que me alegraba esa tarde? ¿Las zapatillas? Eran estampadas. Con muchos colores y letras y quizá números también. Nada que ver con las Flecha blancas o azules que estábamos acostumbrados a usar los chicos.

Quisiera conocer a esa nenita que fui. Preguntarle por qué cree que alguna desgracia va a ocurrir en su familia. Porque lo piensa, lo sé, lo está pensando mientras hace pis sentada en el baño chiquito, tiene la puerta entornada y mira hacia esa parte de la casa, el lavadero, el cuarto de planchar, escucha cómo llega desde la cocina la voz de su madre y de alguien que la acompaña y piensa: cómo puede ser que seamos tan felices. Cómo es que somos todos sanos e inteligentes (esto se lo repite su madre a menudo, a los cuatro hermanos), que mis papás se llevan bien, que tenemos una casa grande, y que nos queremos. Cuándo llega lo feo. Nadie contestó a esa pregunta porque ella tampoco se atrevió a formularla. Se la quedó guardada en sus seis, siete u ocho años. Me pregunto si no habrá sido mi primer contacto con la felicidad, o tal vez, con la certidumbre de felicidad. La primera vez que me di cuenta de que era feliz. Porque antes había tenido momentos felices, claro, pero de una felicidad total e inconsciente. El instante de las zapatillas por ejemplo fue anterior a este. Y hubo algunos otros, antes. En todos ellos está la presencia del cielo. Cielo coralino, luz dorada yr osa, arrebolada. Me pregunto si era un cielo real, o es una especie de alucinación. Una visión anticipatoria de lo que vendría. La felicidad. Porque el mismo cielo que coronó esos instantes felices de la infancia, estuvo también el 3 de abril del 82. A mis dieciocho años volvía a ver ese cielo. Y cualquiera que me conozca sabe qué significó esa fecha en mi vida. Mientras todo el país se embutía en una guerra sin sentido, yo conocía el amor, aprendía a ser mujer. Por qué tengo que arruinar todo clasificándolo, dándole un sentido, o ubicándolo en un cierto orden. Ahora cada vez que aparezca un cielo así voy a esperar la felicidad y va a ser inútil. No hay nada que la anuncie, eso lo sé, hubo cielos dorados y hubo cielos negros precediéndola, y tratar de encontrar un aviso en alguna parte es sólo el vano intento de apresarla, capturarla unos minutos antes de que llegue, hacer más larga su presencia. Como disfrutar una visita por anticipado: tal día llega él, faltan cuatro días, faltan tres horas, en diez minutos. Pero la cualidad de un instante feliz es justamente lo inaprensible. No hay nada que se pueda guardar de él más que algún elemento que participó en su escenografía. Los decorados de una puesta en escena. Este es el vestido que usó la Callas en la magnífica presentación de Adriana Lecouvrer, o la música, o las hebillas que sostuvieron su tocado. Uno puede guardar todo, los boletos de tren en el que íbamos cuando sucedió la felicidad, el libro con el poema señalado, puede incluso, si uno quiere volver al sitio, recorrerlo, fotografiarlo o filmarlo: aquí está la hamaca, aquí se sentaba mi abuelo, o este es el pasillo donde nos besamos, este es el candelabro que iluminó la cena, aún está la vela que apagamos esa noche, y podría uno seguir así hasta la eternidad, pero nada de eso, ni siquiera la conjugación idéntica de todos los elementos nos devolvería el prodigio. La felicidad se ha ido de allí como se retira el alma de un cuerpo que muere. Y será mejor que no volvamos a buscarla en los mismos sitios porque actuaremos la escena más patética que se pueda imaginar.

Mejor seguir viviendo, como todos los días, y esperar que su antojo la haga elegirnos. Entonces podremos tutearla por un instante, y algún día mientras hacemos pis, aprenderemos a observar su retirada, preguntándonos en qué la hemos ofendido.

posted by Mori Ponsowy at 8:32 a.m.

About Me

Mori Ponsowy (Buenos Aires, Argentina) ha publicado los libros de poemas "Enemigos Afuera" (Primer Premio Nacional Iniciación de la Secretaría de Cultura de la Nación y Mención de Honor del FNA) y "Cuánto tiempo un día", y las novelas "Los colores de Inmaculada" (Premio de la Diputación de Cáceres), "Abundancia" (Premio Internacional de Novela Letrasur 2010) y "Busco un amigo". Ha traducido a las poetas Sharon Olds ("El padre", Bartleby) y Marie Howe ("Lo que hacen los vivos", Luna Nueva), y editado los libros "No somos perfectas" (Del Nuevo Extremo, 2006) y "Mujeres políticas y argentinas" (Del Nuevo Extremo, 2009).

¿Mensajes? ¿Comentarios?
mponsowy @ yahoo.com



Publicaciones

Enemigos afuera

Los colores de la inmaculada

No somos perfectas

El padre

Marie Howe

Mujeres políticas y argentinas

Manifiesto vital

Notas de opinión

Notas en LNRevista

Aquí y allá

Estante de preferidos

  • "The Corrections" de Jonathan Franzen
  • "Freedom" de Jonathan Franzen
  • "La noche de los tiempos" de Antonio Muñoz Molina
  • "The Fifth Child" de Doris Lessing
  • "1Q84" de Murakami
  • "Ulises" de James Joyce
  • "White Noise" de Don DeLillo
  • "Falling Man" de Don DeLillo
  • "Me casé con un comunista" de Philip Roth
  • "Pastoral Americana" de Philip Roth
  • "Sábado" de Ian McEwan
  • "Kafka en la orilla" de Haruki Murakami
  • "La Mancha Humana" de Philip Roth
  • "Alta Fidelidad" de Nick Hornby
  • "Abril Rojo" de Santiago Roncagliolo
  • "Cómo ser buenos" de Nick Hornby
  • "Matadero Cinco" de Kurt Vonnegut
  • "Desgracia" de J.M.Coetzee
  • "Las cosas que llevaban" de Tim O´Brien

Pelis

  • "El hombre elefante" de David Lynch
  • "Blue Valentine" de Derek Cianfrance
  • "Singin in the Rain" de Gene Kelley y Stanley Doney
  • "The Day the Earth Stood Still" de Robert Wise
  • "Luz silenciosa" de Carlos Reygadas
  • "Gigante" de Adrián Biniez
  • "La teta asustada" de Claudia Llosa
  • "Slumdog Millionaire" de Danny Boyle
  • "Caramel" de Nadine Labaki
  • "Paranoid Park" de Gus Van Sant
  • "Sin lugar para los débiles" de los hermanos Cohen
  • "El arco" de Kim Ki-duk
  • "Volver" de Almodóvar
  • "Nadie sabe" de Hirokazu Kore-eda
  • "De latir el corazón se me paró" de Jacques Audiard
  • "Caché" de Haneke
  • "La promesa" de Jean-Pierre y Luc Dardenne
  • "El niño" de Jean-Pierre y Luc Dardenne
  • "Una historia sencilla" de David Lynch
  • "Los idiotas" de Lars von Trier
Un enemigo

Arnet, gran estafa

Muchos amigos

Por los chicos

Fedro

Hostería Los Pecanes

Miradapuntoart:arte y diseño

Powered by Blogger

Entrevistas y algo más

Poemas

Otros blogs y sitios amigos

Archivos