Goma de borrar
 
viernes, diciembre 30, 2005
GOMA DE BORRAR SE VA A ESCRIBIR

y por eso no volverá por aquí­ con cosas nuevas hasta febrero. Mientras tanto, el GRAN JURADO evaluará quiénes son los ganadores del concurso de palí­ndromos. Mientras tanto, los COLABORADORES DE LUJO pensarán nuevas secciones y textos para el año que viene. Mientras tanto: ¡a tomar vino y buen comienzo de año para todos!

posted by Mori Ponsowy at 5:57 p.m. 84 comments

LOS PREFERIDOS DE MORI

LIBROS
* Todo cuanto amé de Siri HUSTVEDT
* Ciudades desiertas del mexicano José AGUSTÍ�N (incomparablemente mejor que Vida con mi viuda, que fue mucho más publicitada y es muuuy mediocre)
* La flor azteca de Gustavo NIELSEN.
* El curioso incidente del perro a medianoche de Mark HADDON (un "page turner" total)
* Sábado de Ian McEWAN (WOW x 2, la terminé y la volví­ a a empezar a leer ese mismo dí­a)
* Las horas de Michael CUNNINGHAM

PELIS
* La vida es un milagro de Emir Kusturica
* El regreso de Andréi Zvyagintsev (IM PRE SIO NAN TE)
* El cadáver de la novia

TEATRO
* Enrique IV de Luigi Pirandello, dirigida por Rubén Szuchmacher (MARAVILLOSA)

posted by Mori Ponsowy at 4:19 p.m. 2 comments

LOS PREFERIDOS DE GUSTAVO NIELSEN

MEJOR LIBRO NUEVO DE FICCIÓN
SÁBADO, de Ian McEwan

MEJOR REEDICIÓN
DESGRACIA, de Coetzee
AUTO DE FE, de Elías Canetti

MEJOR LIBRO DE ARQUITECTURA
LA BUENA VIDA, de Iñaki Abalos
CONTRA LA INCONTINENCIA URBANA, de Oriol Bohigas

MEJOR REVISTA
BARCELONA

MEJOR REVISTA DE ARQUITECTURA
VERB

MEJOR MEDIO EN INTERNET
LA VACA, de Claudia Acuña y otros

MEJOR PELÍCULA
EL CADAVER DE LA NOVIA, de Tim Burton

EDICIÓN BIENVENIDA EN DVD
LA CIÉNAGA
LA NIÑA SANTA
TODO SEINFELD
LOS SOPRANOS
TWIN PEAKS

posted by Mori Ponsowy at 3:40 p.m. 0 comments

Dos ambigramas



Los ambigramas son la representación visual más artí­stica de los palí­ndromos. Animado por nuestro concurso, Alberto Portacio Apicella, lector de Goma de Borrar en Barranquilla (Colombia), ha enviado estos dos ambigramas de su creación. Pueden visitar su página acá . ¡Gracias, Alberto!

posted by Mori Ponsowy at 8:52 a.m. 4 comments

jueves, diciembre 29, 2005
LOS PREFERIDOS DE BEATRIZ VIGNOLI

LIBROS

Un libro: Automotrices, de Lucas Tejerina. Editorial La Creciente, Córdoba, julio de 2005. $ 3.

"Tuve una teorí­a, y la dejé pasar.
Tuve una excusa, y se me venció.
Hago marcha atrás y no retrocedo
a pesar de que cubro un espacio fí­sico.
No sé cómo pude hundirme tan bajo.
No sabe mi amparo mostrarme inocente.
Cuando retrocedo, otro va por mí­
y mi sombra colma el oscurecer de sangre.
Hay cosas no ciertas que durante siglos
han sabido esconder su naturaleza:
andar despacio ya no es tan seguro."

PELÍCULAS
Una pelí­cula: Sin City. O de cómo la historieta y el cine consumaron un deseo de unión de cien años y fueron entretenidí­simos para siempre jamás. Blanco, negro, rojo (sin grises): pura acción, con archivillanos y superhéroes que parecen escapados de mis mejores pesadillas.

DISCOS
Un CD: Cristóbal Repetto, por Cristóbal Repetto. No es la última novedad, tiene ya un par de añitos, pero nunca es tarde para descubrirlo. Una voz gardeliana, músicos de primera, un lujo el libro del CD, una investigación arqueológica fina detrás de cada instrumento o de cada tema del repertorio. Un disco que reformula el canon del tango y la milonga mediante el rescate de perlas olvidadas, como "La que murió en Parí­s" y otros tangazos.

posted by Mori Ponsowy at 2:05 p.m. 0 comments

martes, diciembre 27, 2005
LA TARJETA DE VANESSA RAGONE

"Quizá sea eso una familia:
un grupo de gente que añora el mismo lugar imaginario"

(Zach Braff en el film Garden State)

Desde este SUR "patas para arriba" saludo a todos aquellos que añoran el mismo lugar imaginario y se esfuerzan por encontrarlo.

Un buen 2006 para todos.
Vanessa Ragone.
(y GdB, plagiando) (Gracias, Vanessa!)



posted by Mori Ponsowy at 6:51 p.m. 5 comments

lunes, diciembre 26, 2005
LOS PREFERIDOS DE INÉS GARLAND

LIBROS Y PELÍCULAS QUE DISFRUTÉ MUUUUUCHO

Está bien, recomiendo. Aunque somos todos distintos y shó qué sé, les cuento a los lectores lo que me gustó a mí (Para El que le interese)

LIBROS:
Cuando lo peor haya pasado, de Pablo Ramos. Y no es porque quiero a Pablo, es porque sus cuentos se me clavan en el corazón.
Rabia, de Sergio Bizzio, me la lí de un tirón y está BUENÍSIMA.
The Great Fire, de Shirley Hazzard, para los que lean en inglés, una australiana profunda, muy psicológica, ambientada en Oriente de la postguerra. De amor.
Poemas de Oliverio Girondo, porque me pone de tan buen humor.
La Mujer Justa, de Sandor Marai.
La Tentación de la Inocencia, de Bruckner, un poco de filosofía con un título maravilloso (¿no?).

Contra la Pared, una película de amor, pero de amor para intensos a prueba de bombas de neutrones.
La Caída, una película que fue criticada por mostrar un Hitler humano. Claro, sería más fácil que él no hubiera sido extra terrestre o de raza monstruo, pero parece que mirarse en el espejo de la condición humana no es tan simple como querríamos.
Una Mujer Infiel. Basada en un capítulo de "Una Mujer Difícil" de Irving, otra para resistentes, maravillosa.
2046, para ver en doblete con "Con Ánimo de Amar" la película anterior del mismo director.
La Novia Cadáver, de Tim Burton. Closer, de amores cruzados, sesudos, con unos diálogos inteligentes de esos que no tenemos en la vida real, pero nos gusta pensar que tenemos

posted by Mori Ponsowy at 11:32 p.m. 0 comments

LOS PREFERIDOS DE ALE LAURENCICH

Libros ultrarecomendados que he leído este año y que vienen a mi memoria (que es floja de verdad) :
Austerlitz (de Sebald)
La edad de Hierro (Coetzee)
El crítico artista ( O.Wilde)
El guardián del museo (Howard Norman)
Bajo el sol jaguar (Italo Calvino)

Las pelis: (muy mala mi memoria)
La mejor: Breaking news (y no recuerdo el director,creo que era un chino).
Bob Esponja.
En video: Naked (inglesa) La prueba (autraliana) Spider (de Cronenberg)

Música: El último de Manu Chao.

posted by Mori Ponsowy at 1:45 p.m. 1 comments

Los preferidos de Edgardo González Amer

Los libros que más me gustaron este año:

SEDA , Alessandro Baricco
TOKIO BLUES, Haruki Murakami
LA ISLA DE LA PASION, Laura Restrepo
CUANDO LO PEOR HAYA PASADO, Pablo RamosL

Las pelí­culas:
CAMA ADENTRO
CONTRA LA PARED
WHISKY ROMEO ZULUC
OMO UNA IMAGEN
ROBOTS
MAS ABIERTO

posted by Mori Ponsowy at 1:32 p.m. 0 comments

viernes, diciembre 23, 2005
LO QUE QUEDA DEL PESEBRE

por Efraim Medina Reyes

Si hay algo que detesto de la condición humana es el entusiasmo; se necesita más esfuerzo y concentración para amaestrar una foca que a cualquiera de nosotros. Nada retrata mejor esta "falla de origen" en nuestro carácter que la Navidad. ¿Qué carajos es la Navidad? Supongo que para algunos todavía signifique la conmemoración del nacimiento de Jesús en Belén, lo jodido del asunto es que los evangelios (Mateo y Lucas) no mencionan fechas así que podríamos celebrarlo igual en marzo o septiembre. Pero sin olvidar que el cristianismo, donde lo que cuenta es el sufrimiento y el sacrificio, tenía por costumbre celebrar la muerte y no el nacimiento de sus personajes ilustres. Por el contrario el natalicio solían celebrarlo con bombo y platillos los malos como Herodes & Cia.

En realidad el 25 de diciembre apenas fue reconocido oficialmente como día de Navidad en el año 345, con esto lo que buscaba la Iglesia era reciclar y poner su marca registrada a los ritos paganos. La fiesta pagana asociada entonces con el solsticio de invierno era el Saturnal romano; se trataba de siete días de "sexo, banquetes y rockandroll" dedicados a Saturno, dios de la agricultura. La rumba parece que iba desde el 19 hasta el 25 de diciembre así que antes que fuera instaurada la Navidad lo que había en las calles de Roma para tan magna y sagrada fecha era una pila de borrachos. A diferencia de los romanos, que se quitaban el frío bebiendo y fornicando como locos, en el siempre aburrido Norte de Europa se dedicaban a quemar enormes troncos adornados con ramas y cintas esperando conmover a los dioses para que les mandaran algo de sol. Poco a poco los ritos fueron cediendo su espacio y el "espíritu navideño" invadió el mundo. Uno de los grandes horrores, asociados a la Navidad, que nos dejó la Edad Media son los villancicos; el árbol, por su parte, tuvo su origen en las zonas germanas y se extendió luego a otras partes de Europa y América.

Los gringos, ya lo sabemos, tienen por arte y filosofía convertir cualquier cosa, por patética, cursi o estúpida que sea, en algo mil veces peor y la Navidad, tal y como la conocemos hoy es su obra maestra. La tierna y familiar imagen de Papa Noel, con el brillante trineo, los alegres renos y la bolsa repleta de juguetes, es una invención gringa; sólo ellos podrían tener el sadismo de vestir a un pobre anciano con un traje ridículo para hacerlo después atravesar miles de kilometros de densa nieve y, a sabiendas de que era obeso, darle por trabajo bajar por los estrechos ductos de las chimeneas a dejar regalos a millones de desconocidos que duermen placidamente y que quizá olvidaron apagar el fuego...

Volviendo al entusiasmo y a las focas amaestradas mi pregunta del millón de dólares es: ¿Por qué carajos va usted estos días a todas partes con esa expresión estúpida? ¿Lo invadió acaso el "espíritu navideño"? ¿Su secretaria le prometió sexo oral como regalo? ¿Su marido le prometió que este año sí? ¿Su padre le va a regalar tetas nuevas para que no le cuente a su madre que lo pilló con la secretaria? O quizá simplemente le gusta el ambiente plácido que percibe en Navidad y se lo cree como el resto de idiotas que lo acompañan. Detrás de esos arbolitos y demás bagatelas y luces brillantes hay otra Navidad, una escueta, sin adornos ni consuelo. La Navidad de los miles de secuestrados, los millones de desplazados, las víctimas de minas "quiebrapatas" y todos aquellos que se debaten en la miseria más absoluta mientras la corrupción y la impunidad de Herodes & Cia campea.

Que la Navidad provenga del paganismo como tantas otras cosas buenas de la vida no le quita lustre, lo que hay que evitar es dejarse arrastrar por el entusiasmo prefabricado de los medios en su orquestación mercantil. Muchos creen y predican que pensar en cosas tristes no resuelve nada, que hay que olvidar las penas y ponerse a bailar. Claro que hay que bailar y fornicar hoy y siempre, pero sin olvidar que no todos pueden hacerlo. Por insignificantes que parezcan nuestros actos y opiniones la verdad es que cuentan y cuentan mucho. Son nuestros insignificantes actos y opiniones los que trasforman todo, son nuestras conciencias las que quieren vender al mejor postor. Somos, si nos dejamos convertir en focas, la Navidad con centros comerciales repletos de idiotas que ellos sueñan.

Nunca soporté los villancicos, pero me gustaba hacer el pesebre. Me parecía muy bacano ver un campo poblado de gente que cultivaba la tierra y criaba sus animales; creo que el nacimiento de una vida es digno de celebración y que la muerte es muy aburrida. También emborracharme de vez en cuando me parece saludable y sé que fornicar seguido baja los niveles de grasa en las arterias. Recuerdo que mi profesora de geografía solía comparar a Colombia con un pesebre. Nos mostraba en el mapa ese inmenso territorio verde y nos hablaba de una infinidad de especies animales y vegetales que se cultivaban allí y de los campesinos y sus fiestas. Incluso los más humildes celebraban el nacimiento de sus hijos con tres días de fiesta e invitaban a parientes y amigos que llegaban a lomo de mula desde otros pueblos y, por supuesto, se emborrachaban y fornicaban como en un Saturnal. No sé dónde habrá ido a parar mi profesora de geografía, imagino que se jubiló y estará ayudando a criar sus nietos y me da escalofríos preguntarme cómo podrá explicarles a ellos en el mapa con las pocas piezas que quedan de aquel pesebre.


posted by Mori Ponsowy at 7:15 p.m. 2 comments

jueves, diciembre 22, 2005
MEDIAS ANARANJADAS

Para estar a tono con tanto arbolito, publicamos dos textos navideños. Uno de Beatriz Vignoli, hoy, y otro de Efraim Medina, mañana.
Según Beatriz, su relato es profundamente cristiano. "Tiene que ver con los orí­genes bárbaros reprimidos de la eucaristí­a y con ciertas cosas que cuenta Freud... El texto intenta dar una explicación de por qué la gente come tanto en Nochebuena, por qué los franceses hijos y nietos de inmigrantes queman autos, por qué nacimos, por qué mi hermana está loca, y por qué los bloggers usamos medias anaranjadas."
Y la semana que viene: los libros, pelis y CD'S que más disfrutamos durante el año los que hacemos GdB.

posted by Mori Ponsowy at 7:28 p.m. 0 comments

Una mesa navideña familiar

Por Beatriz Vignoli

....el gran almuerzo. Esa era otra escena del video que al hijo de Carmen le gustaba mucho. Sobre todo le gustaba porque estaba rodada en exteriores, en lo que parecía ser una quinta. Evidentemente el lugar de los hechos era una de esas quintas en medio de la nada: campo adentro, lejos de la ruta. Y al sol, en un mediodía de sol. No mostraban mucho el lugar para que no se reconociera, pero tenía que ser así, pensaba el hijo de Carmen.
Primero se veía al hermano del Polaco poner la mesa; después una mesa puesta. Es decir, una mesa navideña, muy bien puesta. El Polaco lo traía al viejo, ya sin su pierna derecha, en una silla de ruedas y lo arrimaba a la mesa. La cara de amargura del viejo contrastaba con los rostros radiantes de los más jóvenes. No era sólo alegría lo que expresaban: era una sensación de santidad. Se sentían buenos, justos, elegidos... era evidente, aunque no lo dijeran. Se notaba en las caras. O en el modo en que el Polaco levantaba el mentón, estirando el cuello y mirando fijo a la cámara como si fuera a los ojos. Así miraba. Así. Y sonreía. Sonreía como un monaguillo. El hermano traía las ensaladas, la sal. Hasta rodajas de ananá con cerecita había. A lo último venía el Polaco como un asador, con el jamón en fetas todo puesto en una plancha, adornado con perejiles y esas cosas. Y el viejo lloraba, lloraba... y el Polaco le acariciaba la cabeza canosa, a lo que el viejo primero se resistía. Después, se rendía. Parecía estar muy cansado. Entonces el Polaco le servía carne y ensalada en su plato.
-Comé, papá, comé. Sos vos -le decía-. Es tu carne, mirá. Esto sos vos. Tenés que comer, papá. Tenés que comer con nosotros.
El padre no probaba bocado, como era de esperar. Silvio, en cambio, se devoraba la comida como un demente. La cámara se divertía haciéndole acercamientos, como en esos programas de apuestas de MTV donde comen cosas asquerosas por unos cuantos dólares. El Polaco también comía frente a la cámara pero más ceremoniosamente, más serio. Y al padre finalmente lo obligaban a engullir esos trozos como de jamón redondo. Y ensaladas. Lo bajaban con vino porque claro, había vino. Y del bueno.
El resto del video sí que era insufrible. Se veía cómo al viejo los hijos le iban cortando, falange por falange, a lo largo de un montón de tiempo (estaban las fechas, pero el hijo de Carmen era vago para sacar cuentas, una de las razones por las cuales según él mismo le iba mal) los dedos de las manos. Se veía cómo el Polaco ponía cada falange en un frasco en formol, etiquetado con la fecha del corte. Daba la impresión de que ese trabajo le gustaba mucho. Era muy gracioso cuando el Polaco se ponía histriónico frente a la cámara. Se paraba como un loco y soltaba esas frases raras, frases como: "Medio pez... el pez que fuiste". Esas cosas que el Polaco sacaba de los libros, porque él era muy inteligente, estaba siempre leyendo. Y cada frasco, es decir, todos los frascos, estaban a la vista del padre, puestos en una repisa. El viejo, el padre, era obligado a mirarlos por los hijos. Era obligado a mirar cómo sus propios pedazos se transmutaban, inútiles en sus frascos, hinchándose y esponjándose, su propio cadáver en cuotas, cada día más grisáceo y blanduzco. Se veía también cómo los hermanos comían todos los días esa extraña especie de jamón. El viejo no comía: iba enflaqueciendo. Un día se terminaban las provisiones. Se lo veía al Polaco protestar frente a la heladera, como en un reality show importado. Entonces Silvio le serruchaba al viejo la otra gamba y el Polaco la hacía al escabeche. Y lo mismo con los dos brazos del viejo. Pero lo más horrible de todo era cuando le cortaban la lengua. Los dos hermanos discutían. Silvio no quería hacerlo. Y el Polaco le preguntaba: -¿Tanto lo querés? Y el viejo lloraba y lloraba. Medio padre del Polaco y de "Colotordoc" lloraba. Su otro cincuenta por ciento yacía, por así decirlo, seccionado en pequeñas porciones de cuerpo físico burdo, cada una de las cuales flotaba adentro de su propio frasco de formol. Al hermano menor también se lo veía trabajar. Y hacía un trabajo impecable. No sólo anestesiaba y amputaba: cauterizaba los vasos, para evitar el desangramiento del padre. Era un muy buen video para mirar estando dado vuelta, pensaba el hijo de Carmen. Porque si lo agarrabas sobrio y liso, te hacía mierda. Sencillamente. El hijo de Carmen pensaba que los dos hermanos debían estar muy drogados, re puestos, re de la cabeza. O locos de verdad, pero eso ya no era tan divertido de pensar.

Continúa acá .

De Reality (2004, Editorial Municipal de Rosario, 2do. Premio Concurso Municipal de Novela Manuel Musto, jurado: Gladis Onega, Sandra Contreras y Patricia Suárez)

posted by Mori Ponsowy at 7:25 p.m. 0 comments

miércoles, diciembre 21, 2005
MA MARE I JO


Mori Ponsowy


Calia parlar del temps.
Al cap i a la fi no era tan difícil:
del xàfec inexperta
i de com agranà les darreres cigales,
del colibrí que féu un niu
al jardí i venia a la cuina a saludar,
de la flor de l´apamate,
la flaire dels bucares,
o la direcció del vent.

Calia parlar del temps.
Però què em podia importar el temps,
si m´importaven les teories i els llibres,
si m´importava el sexe i, sobretot,
l´esdevindre únic i fora del comú
del meu mateix cor. Al seu costat,
res no eren els núvols i la seua direcció
impredible, els pronòstics
de l´Observatori Cagigal
per al dia següent.

Com ostres al fons del mar
conreuem una perla de silenci entre les dues.
Alguna volta ella intentà acostar-se,
obrir a penes la seua càpsula bivalva,
estirar el seu pseudòpod fins a acaronar-me.
Però era apegalós i humit,
començava a tindre els signes de la vellesa,
i la meua pell s´eriçava del seu tacte. Jo tancava
la meua nau mateixa. I fèia créixer la perla.

No se m´ocorregué que el meu pseudòpod era
tan bavós com el seu, que la carn
dels meus braços aviat també seria pellofes.
M´enorgullia d´aqueixa perla. Era el meu crit
de batalla. Em fèia distinta del món.
Distinta d´ella, que només sabia
parlar del temps.

Fins que un dissabte no parlà més.
S´alçà del llit
i caigué com un estrèpit. Des del pis,
els seus ulls esglaiats em fitaven.
No havia cridat. A penes el braç
que se li movia a soles,
colpejant-li el rostre
una i altra vegada. Un coàgul,

en digueren els metges. Després
anà calmant-se el braç i, molt a espaiet,
ella tornà a caminar. Però mai més parlà.
Ni tan sols del temps.
El món era la perla. Ma mare
em mirava, els seus ulls tristos plens de preguntes
que jo no podia endevinar.

Aleshores comencí a parlar-li del temps.
I foren ràfegues, foren sols,
foren cúmuls i vents planetaris.
Acaroní els seus braços de pell prima
una i altra vegada. Passí els meus dits pel seu monyo.
Estàvem juntes.

A la fi de la seua vida,
ma mare començà a parlaren mi.


(Traducción de Pere Bessó. Un regalito más.)

posted by Mori Ponsowy at 5:21 p.m. 3 comments

martes, diciembre 20, 2005
DE RODILLAS

Un cuento de Alejandra Laurencich

En el suelo de la cocina, entre las migas y la pelusa, distinguió una moneda de cincuenta. La levantó y corrió a la puerta. Pudo alcanzarlo justo cuando abría la puerta del ascensor. Lo vio darse vuelta sobresaltado.
-Tomá- dijo ella en voz bien baja -En vez de un atado de diez, compráme uno de veinte-.
El pareció a punto de sonreír pero lo único que hizo fue aspirar fuerte y la nariz se le ensanchó.
-No hagas ese gesto- dijo ella y le entregó la moneda.
Él volvió a aspirar -Tenés guita escondida, ¿no?- le dijo.
Ella odiaba las sospechas injustas. Antes no era así, iba a decírselo pero se detuvo. Miró hacia la puerta del 8. La ponía nerviosa estar en el palier. Le pareció que alguien espiaba por la mirilla.
-¿Qué mirás?-preguntó él. Y miró también hacia la puerta del ocho.
-Hablá más bajo- dijo ella- ¿Llevás la estampita?
-No me jodas.
-Entonces repetílo aunque sea, como un mantra: San Roque San Roque que este perro no me toque.
-Metéte de una vez, no le tengo miedo a los perros.
-Estoy hablando de la cana. Funciona, te juro.
-No empieces con tu paranoia. Voy al kiosko a comprarte fasos nada más- le contestó, como si ella no lo supiera.
Había subido el tono y seguro que cerraría el ascensor con un golpe y el ruido haría aparecer a un vecino, pero ella no podía dejar de insistirle:
-Llevá documentos entonces, por si te paran.
-La dictadura se acabó- dijo él y cerró el ascensor. Ella escuchó el zumbido de los cables y se metió rápido en el departamento. En el reloj del living las agujas marcaban las cuatro y veintidós. Pronto amanecería. La ponía nerviosa que él anduviera por la calle así. Para qué tuve que pedirle cigarrillos, se preguntó. Aunque había sido él quien le había dicho: ¿si no te fumás un par de cigarrillos más no te vas a dormir, no? Eso porque él tampoco podía ir a dormir, aunque no fumara. Duro como una estaca. Ni sentarse podía. Ni despegar las mandíbulas para hablar. Por qué no me aguanté las ganas. Aunque era media cuadra nada más. Pero en esos cincuenta metros ida y vuelta cualquier boludo se daría cuenta que él se había metido un buen pedazo por la nariz. Dos papeles bien pesados. ¿Dos? Dos entre dos. Un lunes. ¿Se le estaba yendo la mano con los rescates o cada vez la gente tomaba más? Y nunca es suficiente, se dijo mirando el espejo vacío sobre la mesa de la cocina. Las cuatro y veinticinco. Mañana habría que ir a la reunión de padres en el jardín. Buscó en el cajón algún resto de lexotanil. Recordaba haber dejado medio, y un cuarto de seis, escondidos en un papel glacé. Sentía el corazón latirle en la garganta. Y la boca seca de tanto fumar. Por qué siempre una raya más, por qué no me planto, pensó, y pidió para él protección en el camino. Señor, guía sus pasos por la oscuridad. Debería haberse acostado. Alargar la agonía de no tener más era de locos. Cerró el cajón. Sabía lo que iba a pasar cuando él volviera. Ella se quedaría fumando, uno tras otro, viéndolo caminar desde la heladera hasta el lavadero, hablando entre dientes sin poder parar, hasta que alguno de los dos dijera vamos a la cama o hasta que Loli apareciera con esa carita de dormida en la puerta de la cocina. Se acordó de la leche. En vez de un atado de veinte con esa moneda le tendría que haber pedido una leche para Loli. Si alguien lo paraba en la calle podía mostrar la leche. No era lo mismo que llevar sólo un atado de fasos. Me olvidé la leche para la nena podría decir y se apiadarían de él. La próxima vez le iba a meter a San Roque en el vaquero. Imaginó las preguntas en la seccional. Da los nombres, flaco, a quién le comprás. El consumo no es delito debería decir él. Le pegarían. San roque, san roque. Caminó hasta la cocina. La negra decía que la paranoia venía del hígado. Y podía ser nomás. El sábado ella había comido milanesas. Los fritos nunca le caían bien. El espejo en medio de la mesa reflejaba la lámpara. Levantó hacia la luz la birome vacía. Se la metió en la nariz tapando la punta y aspiró. La dejó. Pasó la mano por el espejo y con la punta de los dedos se recorrió los dientes. Ni el gusto quedaba. Hacía frío en la cocina. Se frotó los brazos. Cada vez que el salía a esa hora le daba frío. Cuatro y veintinueve. Si no volvía en cinco minutos iría a buscarlo. ¿Y Loli? El corazón le latió más fuerte, desordenado. Cómo iba a dejar a Loli durmiendo sola. Se sentó en la punta de una silla. Aunque Nailí dejaba siempre al nene solo. Ella lo había encontrado un día. La puerta del departamento sin llave y él en la bañadera, solito, con los power rangers flotando sin cabeza. Nailí decía que era más peligroso llevarlo a la villa. Tu marido se sabe mover ahí pero es un ambiente jodido, otro mundo. El sabría moverse en la villa pero cuando veía un cana en la calle temblaba, aunque no llevara ni un cuarto de gramo, aunque sólo fuera a comprar cigarrillos. Se levantó de la silla y caminó hasta la heladera. Por favor Dios protegélo en el camino. Era el hígado. El hígado trae sensación de muerte inminente. No era muerte, era que lo agarraran y lo miraran a los ojos. Dónde vivís, flaco. Cualquiera se daría cuenta con sólo verlo caminar así. Ese vértigo, no poder dejar de mirar si alguien te sigue. Estaba clarísimo que era el maldito hígado. Un homeópata en Francia se lo había dicho a la Negra cuando todavía estaba sana. Sintió una gota deslizándose hacia los labios. Aspiró fuerte. Encender un cigarrillo ahora alargaría la sensación. Revisó las colillas. El cenicero estaba repleto de colillas fumadas hasta el filtro. Le dio asco. Las tiró a la basura. Podría ponerse una gota de agua y volver a aspirar. Pero basta, cuánto más. Pronto cantaría algún maldito pájaro. Y empezarían los ruidos de los colectivos. La gente que va a trabajar. Cuando él volviera en todo caso fumaría un cigarrillo y aspirarían un poco de agua. Uno o dos cigarrillos hasta que los músculos aflojaran un poco. Con él o nada. Una especie de cábala, sí. Para que volviera. Por qué lo había dejado salir en ese estado. Por qué no había podido decirle vamos a dormir de una vez. Había prometido tantas veces no traer durante la semana. No es lo mismo un viernes o un sábado. Si me piden un martes que querés que haga decía él. El no podía negarse a un cliente pero ella podría dejar a las doce, la última raya, como cenicienta, y a acostarse y bancársela. Se paró en una silla y agarró el espejo para guardarlo arriba de la alacena. Mejor no ver el fin de fiesta, decía él y era verdad. Se vio la cara reflejada en el espejo. Trató de sonreír pero era difícil ver otra parte de su cara que no fuera esa mirada negra, de pupilas dilatadas. Una mirada asustada, como la de la rubia de Bergman, pensó, en El Séptimo Sello. Está mirando la Nada. El corazón volvió a latirle en la garganta. Últimamente le aparecía ese diálogo, o esa parte. No se acordaba si alguien le hablaba a otro cuando veían a la rubia quemarse en la hoguera. Está viendo sus pecados. No. Está viendo otra cosa. No decía otra cosa decía la nada. El que nada nada no se ahoga murmuró para distraerse, como le había dicho él: algo que te saque; algo que la apartara de esa espiral de pensamientos que empezaba en la cara de la rubia y seguía en la muerte y el después de la muerte y el dónde estamos y cuándo termina la eternidad. Respiró fuerte, con la boca abierta. Le faltaba el aire. El que nada nada no se ahoga el que no se ahoga flota. Tengo que limpiar acá arriba es una mugre. Agarró un trapo y lo escurrió. La flota es una escuadra, la escuadra es un triángulo. Y ahí paraba siempre, en triángulo. Nunca pudo recordar cómo seguía hasta llegar al final. Su abuelo se lo recitaba entero. Ella sólo recordaba el final. Pobre mi madre querida. Te espero en la lechería. El trapo se había puesto negro de grasa y polvo. Todo es una mugre, los pisos, la casa entera. Ella no era así antes. Tiró el trapo a la pileta y puso el espejo arriba de la alacena. El humo del cigarrillo parecía haberse condensado en lo alto. ¿Vos fumás?, le habían preguntado a Loli en el jardín. Cómo iba a fumar una nena de cinco años. Tu ropa tiene olor a cigarrillo. Qué malos podían ser los chicos. Y la maestra. Con esa voz de psicopedagoga básica. Abrió la banderola. El olor fresco de la madrugada le dio en la cara. La calle silenciosa. Y él con las mandíbulas apretadas y la nariz chorreando. Resfrío boliviano decían por ahí y ella no se había dado cuenta de que era por la coca. El le daba besos en la frente y le decía por qué creías que era. Qué pichis cuando se conocieron. Traémelo sano y salvo, por favor. El ruido del ascensor. Tal vez era él. Gracias Dios mío. Le pediría que no vuelva a salir nunca más. Aguantar hasta que venga el sueño sin el consuelo de un cigarrillo era mejor que perderlo. Se apuró hasta la puerta. Abrió. El palier estaba a oscuras. El ascensor se detuvo en algún piso. Volvió a cerrar. Cinco menos cuarto. Pero cómo tarda tanto este boludo. El kiosko estaba en la esquina. Cuando era chica y volvía de la playa tardaba un minuto por cuadra. Lo contaba. 9 minutos de la playa a casa. Mamá diciendo, aspiren el aire puro, chicos, el yodo del mar, ésto es aire de vida. A pasitos de nena nueve minutos. Mamá. Si estás mirando ayudáme. Ponéle un ángel de la guarda para el camino. Cuánto puede tardar en recorrer cincuenta metros. Medio minuto y medio más. Y lo que tarde en pedir. Un marlboro por favor. Llevaba justo. Y estaba bien. Vaqueros, pullover, las zapatillas limpias. Pero seguro que había hecho ese gesto. Aspirar y pasarse la mano. Si había un cana cerca y lo miraba él se iba a poner nervioso. La nariz le chorrea siempre cuando toma mucho. Documentos por favor. Y Loli durmiendo. Loli. Loli. Mañana la reunión. Estrictamente necesaria la presencia de ?ambos? padres. Mi marido trabaja hasta la madrugada. En la planilla figura corretaje de mercancías, está correcto? Arpía de mierda. Los chicos deben desayunar leche y cereales y un jugo de frutas para poder rendir en clase. Ella le enseña a nuestra Loli. ¿Corredor? ¿Papá corre? Y cuándo le van a pagar. Quiero nescuic, mami, estoy podrida del mate cocido. Mi Loli. Perdonáme. Es la última vez, Jesús. La última vez, te lo prometo. Por esta. Los dedos en cruz, mirá. Por favor. Una promesa. No vuelvo a tomar. Dios. Qué hago para que deje de latirme acá. Sopló con fuerza. Dame aire, por favor. Si me muero ahora Loli queda solita en la casa. Que los pueda ver chicos, no corran. Nueve minutos de la playa a casa. Llénense los pulmones de este aire. Padrenuestro que estás en los cielos. Caminó a la cocina. Las manos entrelazadas contra la boca. Te lo estoy pidiendo. Ahora. Traémelo ahora. La cabeza gacha. Nada de orgullo si no no sirve. Por tu misericordia, por tu infinito amor. Nunca más, te lo prometo. Que no haga ese gesto, que me lo traigas. Y por mi Loli. Si vuelvo a tomar la próxima te lo llevás. Pero ésta no. Traémelo. Traémelo. Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Una última vez, por favor, devolvémelo. Las rodillas tocaron las baldosas frías. Se quedó así, mirando el suelo sucio de migas y pelusa. Y entre las migas descubrió una piedra, una ínfima piedra blanca. La recogió con un dedo, se la llevó a la nariz y, cerrando los ojos, aspiró fuerte.

(del libro Coronadas de Gloria, Ed. Galerna)

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lunes, diciembre 19, 2005
(LA NATACIÓN Y EL AIRE)

Poema inédito de Andrés Neuman


En eras primitivas,
cuando el verbo aguardaba sumergido,
los peces empleaban al nadar
una antigua vesí­cula
que era brújula y bronquio,
centro del equilibrio
y la respiración bajo las aguas.

En nosotros pervive un testimonio:
¿quién no ha sentido en sueños que volaba
como si diera brazas en el mar?
Al dormir, respiramos con el órgano
extraño que los peces han perdido,
el mismo que dirige las imágenes,
y el ritmo del pulmón decide el vuelo
y sudamos en busca de un lí­quido remoto
y levamos el cuerpo como quien muta en pájaro.

Mientras siga ocurriendo, mientras haya
sueños y voluntad de reflotarlos,
memoria y reflexiones abisales,
fusiones de elementos y de ciclos,
vivirá la poesí­a. En el futuro
volar será nadar con más conciencia.

posted by Mori Ponsowy at 3:23 p.m. 2 comments

viernes, diciembre 16, 2005
"LO PEOR DE LA CULTURA NORTEAMERICANA ES LO QUE MÁS SE EXPORTA"

Entrevista a Siri Hustvedt
por Mori Ponsowy

Hasta ahora se la conoce como la esposa del famoso escritor Paul Auster.
Pero después de su última novela, "Todo cuanto amé",
la crítica ha sido unánime. Si sigue escribiendo así,
pronto empezarán a presentar a Auster como al marido de Siri Husdvedt.


Usted es una mujer muy bella, una escritora exitosa casada con un hombre apuesto, famoso y de éxito. Tiene la suerte de tener tiempo para escribir y hacer lo que su pasión le dicta... ¿Qué aspectos de su vida la dejan insatisfecha? ¿Qué le ha resultado difícil a lo largo del tiempo?

Tiene razón. Tengo la suerte de haberme podido dedicar a mi trabajo sin demasiada interferencia. Muchos artistas no tienen ese lujo. Usted me ha encontrado durante una época feliz en mi vida, o de relativa felicidad. No espero que la felicidad dure, así que trato de aferrarla mientras está aquí. Estoy muy conciente de que la vida es frágil y de que todo puede suceder. Mi padre murió el año pasado. Tenía ochenta y un años, pero su pérdida ha marcado mi vida, y siento que el futuro se va encogiendo. Ahora estoy escribiendo bien y leyendo mucho. Mis obsesiones actuales incluyen la psiquiatría, el psicoanálisis, y la neurociencia. Sin embargo, nunca podré aprender lo suficiente y seguramente moriré insatisfecha con lo que sé. Pero no será por falta de intentarlo.

¿Usted cree en Dios?

No, no creo en Dios, pero admitirlo me causa cierto dolor. De niña, creía fervientemente, y Dios representaba para mi todo lo que no entendemos en el mundo, todos sus misterios. Todavía creo en aquel misterio. Creo que mucho en la vida permanece inexplicable, pero ya no identifico su origen con el Dios cristiano, ni con ningún otro Dios.

¿Qué opina del mundo artístico y literario de Nueva York?

El mundo literario -y también el de las artes plásticas- suele tomar el glamour y el ingenio por inteligencia. No se trata de algo nuevo, por supuesto. Siempre ha habido obras de arte que sirven para algún propósito en el momento y que son aplaudidas pero que luego caen en el olvido con el correr del tiempo porque no poseen ninguna cualidad humana duradera que las haga interesantes fuera de su contexto original. También es cierto que a los críticos de arte y literarios les gusta sentirse por encima de la obra que están comentando, de modo que si algo es difícil o desafía su comprensión, pueden responder con repugnancia y menospreciar esa obra.

¿Cuáles son, para usted, los principales defectos de la cultura norteamericana de estos tiempos?


Para mí, los vicios de la cultura norteamericana son el resultado de esta forma nuestra de capitalismo sin trabas que ha creado un culto desvergonzado hacia el dinero y hacia el consumo insaciable de objetos. El culto a los famosos, que no es el culto a la fama, sino uno en el que los seres humanos se convierten en mercancías en venta, un proceso que necesariamente los vacía de su humanidad, es algo que me fascina y horroriza al mismo tiempo. El único requisito para la fama es la exposición en los medios, no se necesita ningún talento en particular. Lamentablemente, los peores productos de la cultura norteamericana, los más toscos, son también los que más se exportan.

¿Y las virtudes?

Las virtudes norteamericanas tienen que ver con la enorme diversidad de este país. Con excepción de los indios americanos, todos nosotros venimos de otro lugar, ya sea por la fuerza, como sucedió con los esclavos, o por elección, como sucedió con los inmigrantes. Esta enorme cantidad de culturas en una misma nación convierten a los Estados Unidos en un lugar muy complejo y muy rico, un lugar que nunca está tranquilo sino constantemente estremeciéndose con nuevas influencias. Esta densidad de conocimientos y experiencias de diversos tipos ha sido invalorable para las artes serias -ya sea la música, las artes visuales, el cine o la literatura.

Faulkner dijo una vez que se sentía un escritor fracasado. Me parece que muchos escritores tratan de decir lo indecible, como si quisieran decir cosas inconmensurables y luego se quedaran a mitad de camino. ¿Le ha ocurrido a usted algo similar? ¿Cuán satisfecha está de su trabajo?

Supongo que todo artista ambicioso siente esa clase de fracaso. Es la brecha entre la idea y su realización. Ninguna obra puede estar a la altura de su propia idea. El arte nace en los sentimientos y en pensamientos vagos que necesitan ser expresados, que necesitan salir y siempre hay una gran expectativa acerca de lo que saldrá de ahí. El viaje es muy absorbente, doloroso y feliz, y al final, se acabó, queda sólo una cosa, sólo palabras sobre el papel que no lucen tan grandes ni tan hermosas como el proceso de haberlo hecho. Mi objetivo siempre ha sido tocar lo que no puede ser dicho, lo que es desconocido e inarticulado, y usted tiene razón, esa es una receta para el fracaso. Con todo, una vez que uno ha sido marcado por la necesidad de hacerlo, uno sigue intentándolo.

¿Puede nombrar algunos de sus prejuicios?

Es difícil. A todos nos gustaría creer que estamos libres de prejuicios, pero por supuesto eso no es verdad. He juzgado mal a las personas. He tomado la timidez por arrogancia, he confundido un carácter marcado con el deseo de poder, la distracción con la crueldad, la ausencia de expresión facial con la frialdad. Siempre estamos interpretando a la gente. He aprendido que se necesita dejar pasar el tiempo antes de poder emitir un juicio.

¿Cree que hay alguna manera de que el escritor sepa si lo que está escribiendo es verdaderamente buena literatura?

No, un escritor no puede saber realmente si un libro suyo es bueno o no. Un escritor no puede saber si su libro perdurará o si desaparecerá. Todo cuanto un escritor puede saber es que puso cada gramo de sí mismo en su obra y que no podía darle más. Después de que terminé "Todo cuando amé", sentí que realmente había gastado más energía de la que tenía, que había trabajado hasta la extenuación, y que había hecho lo mejor que pude. Temo que eso es lo máximo que uno puede decir.

¿Cómo reacciona ante una crítica negativa hacia su trabajo?

Las críticas negativas me duelen, pero las verdaderamente horribles y perversas me hacen reír. El odio violento hacia un libro significa que de una u otra manera uno realmente logró conmover a esa persona. Con los años, me he vuelto más filosófica en relación a las críticas. A largo plazo, buenas o malas, no creo que signifiquen tanto. Son escritas a vuela pluma, después de una sola lectura. Los libros viven en sus lectores a lo largo del tiempo.

¿Cuán difícil ha sido para usted ser madre, esposa y escritora, simultáneamente?

Es una pregunta interesante y con muchas facetas. Cuando mi hija, Sophie, que ahora tiene dieciocho años, era muy pequeña, yo siempre dejaba mi escritura si ella me necesitaba. Después, durante muchos años, a pesar de que tenía ayuda en casa, se me iban muchas horas del día atendiéndola. Durante años supervisé sus tareas, estudié con ella para los exámenes, me preocupé cuando sufría, y teníamos largas conversaciones acerca de la vida. También le leía una o dos horas todas las noches hasta que cumplió doce años. Hacerlo era una de mis grandes alegrías. En los últimos tiempos he notado que me necesita mucho menos. Su autonomía ha cambiado mi vida. Trabajo más horas, tengo más espacio emocional para mis amigos, puedo leer mucho más. Disfruto este nuevo mundo, pero no cambiaría el pasado de ninguna manera.

¿Ha tenido alguna vez la sensación de que quería hacerlo todo, tenerlo todo, serlo todo y, además, ser feliz?

No creo que la gente pueda tenerlo todo o serlo todo y, ciertamente, no creo que la gente pueda ser feliz todo el tiempo. La felicidad es un estado relativo, que se mide en relación a la tristeza. Tener hijos significa entregarse a esa búsqueda apasionada y, después, resolver la extraña dinámica de la separación a lo largo de los años. ¿Hubiera escrito más si no hubiera tenido a Sophie? Estoy segura de que sí, pero lo que he escrito y se ha enriquecido enormemente por su presencia en mi vida.

¿Contra qué ha luchado a lo largo de su vida?

He luchado contra mi carácter, al que reconozco como mi fortaleza y también como mi debilidad. Ciertamente, es parte de lo que me hizo una escritora, pero también me predispuso a las migrañas que me han asaltado durante años. Otras batallas son las políticas. De adolescente, fui una activista en contra de la guerra en Vietnam. De adulta, me he opuesto a la administración Bush, a su socavación de las libertades civiles, su invasión de Iraq, y en general a sus repugnantes políticas en el resto del mundo. Supongo que casi todos libramos batallas, internas y externas, durante toda la vida. Mi esposo tiene una teoría que él llama "Teoría de la Plétora de Problemas". Incluso cuando todo va bien, tenemos suficientes problemas, pequeños por lo general, que nos preocupan. Cuando aparece un problema grande, la muerte de un ser querido, un accidente, una traición, una guerra, hambre, entonces el problema grande barre con los pequeños, y parece imposible que alguna vez nos hayamos preocupado por menudencias. Así es la vida.

Foto: Jerry Bauer

posted by Mori Ponsowy at 10:40 a.m. 7 comments

jueves, diciembre 15, 2005
EN NUESTRA INFINITA BONDAD

Por Inés Garland

Ayer fui al Pesebre Viviente que hizo mi hija en su colegio. El año pasado también hizo un Pesebre Viviente, pero este año había ascendido de pastor a San José, con barba postiza de rulos marrones (sostenida ineficientemente por un elástico vencido) y un palo de hockey a modo de cayado.
Quiero aclarar que elegí expresamente un colegio laico para su educación -mis trece años de colegio de monjas así me lo aconsejaban. Pero no contaba con la astucia de Natascha, la maestra de Catequesis, que con su inicial dulzura infinita reclutó a todas las amigas de mi hija para que se anotaran en sus clases y, finalmente, pudo con mi resistencia gracias a una nota inteligente que hablaba de aquello de "Amarás a tu prójimo como a ti mismo", el mejor mandamiento según mi experiencia. Después, cuando mi hija me contó que en una clase Natascha había hecho llorar a una nena que acababa de perder a su papá acusándola de no haberlo querido lo suficiente y de haberle contestado y de haberlo hasta ignorado a veces -¿Ven niños cómo no sabemos apreciar lo que tenemos hasta que ya es demasiado tarde?, parece que le dijo a la nena que lloraba desconsolada- ya era tarde. Este cuento me llegó días antes del Pesebre Viviente y sólo pude lamentar mi ingenuidad y proponerme hablar con el Director del Colegio.
Natascha debe pesar ciento cuarenta kilos. Se viste siempre de negro, con camisas amplias de mangas cortas sobre pantalones de gabardina. En invierno usa un tapado corto, o un sweater largo, con botones, negros también. Sus pies chiquitos le dan un aire triangular, me parece asombroso que pueda mantener el equilibrio. Tiene el pelo lacio, a la altura de los hombros y usa una vincha de plástico para que no se le venga a la cara. Sus ojos, su nariz y su boca son diminutos y están hundidos en un centro mínimo entre sus carnosos mofletes. Natascha lucha contra las fuerzas del mal que la habitan. Se me ocurre que practica concienzudamente para que no sospechemos nada de su verdadera naturaleza, pero hay momentos en que es tomada por sus demonios. Su boca se frunce y se aprieta y daría la impresión de que los ojos y la nariz se le amontonan aún más en el medio de la cara en el esfuerzo por contener su ira. Los motivos que la alteran son variados: los niños se olvidan las líneas del acto, dos pastorcitos se tientan de risa en el pesebre, la vaca tropieza, la estrella de David se traba en su recorrido por la tanza de nylon, a María se le cae el almohadón que la embarazaba. Y a Natascha le suben los colores, se le juntan las facciones en el centro de la cara, se le achican los ojos; sus manitos regordetas se crispan sobre la cabeza de plástico de un Papá Noel iluminado que ella colocó en una esquina. Mi San José le pega un golpe en las canillas con el cayadopalodehockey a un rey mago que se queja -ha sido sin querer, pero Natascha ya no puede más con tanto desmadre infantil y se acerca como la víbora del Paraíso, la veo sisear algo y volver a su lugar al lado de Papá Noel, con los ojos brillantes de ira.
Ella ha hecho tanto por estos niños ingratos. ¿Acaso no se quedó anoche pintándole los rulos con marcador amarillo al niñito Jesús de cartulina? Su Jesusito es un bebé recién nacido que sonríe con unos dientes enormes y esos rulos rubios, largos, vaya a saber de qué nacionalidad. ¿Acaso no fue ella la que recortó a Adán y Eva para que, desde la pared del fondo nos recuerden el Pecado Original? Adán y Eva dibujados como dos muñecos redondos, dos pelotas con cabeza, sin sexo, que sonríen a pesar de que trabajarán con el sudor de su frente y parirán con dolor. Pero Natascha está tan orgullosa de su trabajo y ahora no sabe qué le pasa que tiene que apretarle la cabeza a Papá Noel para no ahorcar a Melchor que se tentó de risa porque su amigo Baltasar acaba de tropezarse con una ovejita. Por suerte la fiel colaboradora de Natascha sube el volumen de la música y "Noche de Paz" estalla en el patio. Natascha se acerca el micrófono a la boquita fruncida y canta a toda voz: Noooooche de Paaaaaaaz y los colores empiezan a ceder y sus facciones vuelven lentamente a su lugar y puede sonreír otra vez, cantarnos con su infinita bondad. Está tan pálida por el esfuerzo que parece a punto de desmayarse y los padres y los niños se unen a ella, Nooooche de Amoooooor. Los ojos de Natascha se llenan de lágrimas. Ha vencido una vez más al enemigo.

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miércoles, diciembre 14, 2005
LA VOZ DE GARÍN - Edición extraordinaria

YA NO CABEN LOS REGALOS EN LA PLAZA DE GAR�N

(GDB. De nuestro enviado especial. Garín, 14 de diciembre).- Insólito. Algo totalmente inusitado. La plaza de Garín mide una hectárea y, sin embargo, ya no se puede caminar por ella. En un intento de devolverle el habla y la alegría a la mujer muda que apareciera hace dos días sentada en uno de sus bancos, después de que ayer la oyeran tararear el cumpleaños feliz incesantemente a lo largo del día, la población garineña, haciendo gala de unas dotes psicológicas y perceptivas hasta ahora insospechadas, le ha acercado toda suerte de regalos. "Debe ser que ayer era su cumpleaños y no tiene quién se lo celebre", dijo Fulgencio Martínez al ser interrogado por este cronista. Cajas envueltas con mil colores, paquetes con moños descomunales, tortas, canastas llenas de deliciosos manjares y licores, bolsas de ZARA grandes y pequeñas, cacatúas, barriletes, trajes de baño estampados, Barbies, demonios de Tasmania, bufandas, miles de CD´s originales (la mitad de Keith Jarrett, y muchos de bill Frisell y de las Variaciones Goldberg de Bach), huevos Jack, cheques en blanco y hasta dólares en efectivo, parecen crecer de lo que hasta hace apenas unas horas era el verde pasto de esta vieja plaza. En vano. Los ojos de la mujer no sólo siguen vidriosos, sino que ahora ha vuelto a su mutismo y ya no tararea más. El único entusiasmado parecía ser Efraim, que estuvo a punto de ponerse a abrir los regalos, pero no pudo hacerlo porque el perro se lo impidió con un gruñido seguido de un feroz mordisco que lo dejó más adolorido que cuando perdió en el ring. Psiquiatras, astrólogos y estudiosos de la conducta humana, liderados por Inés Garland y su agudeza, están reunidos en cónclave intentando descifrar el origen de los males de la muda. Mientras tanto, los regalos siguen llegando. Ni este cronista, ni nadie, sabe para quién serán.

posted by Mori Ponsowy at 11:35 a.m. 2 comments

martes, diciembre 13, 2005
LA VOZ DE GARÍN - Edición extraordinaria

SALE DE SU MUTISMO MUJER HALLADA EN GAR�N

(GDB. De nuestro enviado especial. Garín, 13 de diciembre).- La mujer muda que fuera hallada ayer en la Plaza de Garín sorprendió a todos al salir de su mutismo esta mañana temprano. El primero en percatarse fue el perro. El segundo, Don Fulgencio. Efraim Medina, en cambio, se había quedado dormido y por eso no reparó en nada. Lo extraño del caso es que la mujer no habla: tan sólo tararea una canción. El perro (que debe ser descendiente de aquel perro famoso del Chaco que cantaba tangos) mueve la cola sin cesar al ritmo de la música. Pero lo que más sorprendió a este cronista es que, a pesar de estar tarareando, la mujer tiene los ojos ligeramente vidriosos, como si la aquejara una profunda tristeza. Todo esto no impide que -con medio rostro vendado- el policía Gastón Cevallos insista en interrogarla. Hasta ahora sin éxito. Hay quien dice que la mujer echa de menos a un tal Don Diego que antes hacía que bloggear fuera una actividad más excitante. Pero la hipótesis original, la de la milanesa perdida en la Turaifel, sigue siendo la más avalada por los psiquiatras estudiosos del caso. Al momento del cierre de esta edición, Adalía Manjarblanco, la repostera más famosa de Garín, le acababa de hacer entrega de un trozo de pasta frola a la muda. Con una vela encima. Quizá por eso se durmió Efraim. Porque a él lo que le gusta es la cumbia y los vallenatos. Detesta, en cambio, la canción que esta desconocida mujer tararea sin cesar: cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, cumpleaños....

posted by Mori Ponsowy at 11:43 a.m. 2 comments

lunes, diciembre 12, 2005
LA VOZ DE GARÍN

MUJER SIN PALABRAS HALLADA EN LA PLAZA DE GARÍN

(De nuestro enviado especial. Garín, 12 de diciembre).- Desde ayer por la mañana hay una mujer sentada en un banco de la plaza de Garín. El primero en fijarse en ella fue Fulgencio Martínez, el jardinero municipal. "Me llamó la atención que se quedara tanto tiempo ahí, sin hacer nada", dijo Martínez. "No me contestó cuando me acerqué a preguntarle si le pasaba algo, y como seguía ahí a las seis de la tarde, cuando me fui decidí avisar a la policía."
El segundo en reparar en ella fue un perro que, diferencia del jardinero, no preguntó nada sino que se limitó a mear la pata del banco, primero, y echarse a los pies de la mujer, después. El tercero fue el policía Gastón Cevallos quien, irritado por el contumaz silencio de la desconocida, procedió a arrancarle el cuaderno Rivadavia que tenía entre las manos. Cevallos se justificó diciendo que esperaba encontrar el nombre de la mujer en el cuaderno o, al menos, algún indicio de quién era y dónde vivía. Pero todas las páginas estaban en blanco, salvo la primera, en donde había garabateadas apenas dos líneas: Me invitaron a ir a comer milanesas a París. No fui porque tenía que cuidar a dos tortugas. Ahora las tortugas se fueron y ya nunca veré la Turaifel. A continuación, y puesto que ya era tarde en la noche, Cevallos intentó llevar a la mujer por la fuerza a la Jefatura, a lo cual ella respondió con un jab de izquierda que arrojó al funcionario al piso, dejándolo inconsciente y con la nariz sangrante. Al cierre de esta edición, la desconocida seguía sentada en el mismo lugar, mientras que en la Salita de Primeros Auxilios los médicos intentaban enderezar la nariz de Cevallos. Sentado en la acera frente a la Salita, estaba Efraim Medina Reyes, con sus zapatos blancos, el hombre más letrado de Garín. "La mujer merece un castigo ejemplar", opinó Medina haciendo gala de su delicadeza habitual. "Por estúpida: más vale milanesa en mano, que cien tortugas volando."

NOTA: Se agradece a quien pueda dar noticias sobre la identidad y/o domicilio de la desconocida que se comunique lo antes posible. También se agradecen pasajes GRATIS a París e invitaciones a cualquier otro lugar del orbe.

posted by Mori Ponsowy at 10:00 a.m. 3 comments

viernes, diciembre 09, 2005
MI MADRE Y YO

Había que hablar del tiempo.
Al fin y al cabo no era tan difícil:
del aguacero inesperado
y de cómo barrió las últimas chicharras,
del picaflor que hizo un nido
en el jardín y venía a la cocina a saludar,
de la flor del apamate,
el perfume de los bucares,
o la dirección del viento.

Había que hablar del tiempo.
Pero qué podía importarme el tiempo,
si me importaban las teorías y los libros,
si me importaba el sexo y, sobre todo,
el acontecer único y descomunal
de mi propio corazón. Al lado suyo,
nada eran las nubes y su dirección
impredecible, los pronósticos
del Observatorio Cajigal
para el día siguiente.

Como ostras en el fondo del mar
cultivamos una perla de silencio entre las dos.
Alguna vez ella intentó acercarse,
abrir apenas su cápsula bivalva,
estirar su seudópodo hasta acariciarme.
Pero era pegajoso y húmedo,
empezaba a tener los signos de la vejez,
y mi piel se erizaba con su tacto. Yo cerraba
mi propia nave. Y hacía crecer la perla.

No se me ocurrió que mi seudópodo era
tan baboso como el suyo, que la carne
de mis brazos pronto también sería pellejos.
Me enorgullecía de esa perla. Era mi grito
de batalla. Me hacía distinta del mundo.
Distinta de ella, que sólo sabía
hablar del tiempo.

Hasta que un sábado no habló más.
Se levantó de la cama
y cayó con un estruendo. Desde el piso,
sus ojos asustados me miraban.
No había gritado. Apenas el brazo
que se le movía solo,
golpeándole el rostro
una y otra vez. Un coágulo,

dijeron los médicos. Después
se fue calmando el brazo y, muy despacio,
ella volvió a caminar. Pero nunca más habló.
Ni siquiera del tiempo.
El mundo era la perla. Mi madre
me miraba, sus ojos tristes llenos de preguntas
que yo no podía adivinar.

Entonces empecé a hablarle del tiempo.
Y fueron ráfagas, fueron soles,
fueron cúmulos y vientos planetarios.
Acaricié sus brazos de piel delgada
una y otra vez. Pasé mis dedos por su pelo.
Estábamos juntas.

Al final de su vida,
mi madre empezó a hablar
en mí.

posted by Mori Ponsowy at 8:55 a.m. 9 comments

jueves, diciembre 08, 2005
EN NOMBRE DE LOS OTROS

por Efraim Medina Reyes

Hace unos años un grupo de intelectuales colombianos, encabezados por García Márquez, firmó una carta donde prometían no regresar a España mientras se nos exigiera visa; la mayoría de ellos olvidó su promesa al primer guiño de la "madre patria" y aquella iniciativa no pasó de ser un pataleo mediático. Hoy el pataleo está de vuelta porque se han presentado líos con las visas de algunos de los invitados al Moctezuma-Zaragoza Latina cuya versión 2005 está precisamente dedicada a Colombia. Cuando les pregunté, en mi calidad de invitado, a los organizadores del evento sobre el asunto me dijeron que ya lo estaban solucionando y sólo les tocaría cambiar las fechas de algunas presentaciones. No dudo que sea así y tampoco me importan mucho los intelectuales colombianos y sus pantominas con ir o no ir a España. Lo que me produce escalofríos es imaginar a los Otros, los miles y miles de colombianos anónimos y sin derecho al pataleo que deben exponerse a todo tipo de humillaciones y abusos por esa maldita visa. Esos colombianos que los españoles necesitan cada año para recoger sus cosechas, construir y reparar sus avenidas y limpiar y recoger su mierda a bajo precio.
Sería una obviedad discutir, en estás apretadas líneas, las razones de mínimo pudor por las cuales resulta inadmisible que España nos pida visa. Sería una obviedad recordar los sangrientos episodios históricos y los elementos culturales que nos ligan, queramos o no, para siempre. Sería una obviedad describir los enormes intereses económicos que siguen haciendo interesante a Colombia para tantos españoles. Incluso, en los discursos oficiales siempre se nos menciona como parientes cercanos, pero ¡ay de que esos parientes intenten ir de visita! La relación idílica consiste para ellos en que recojamos su mierda y regresemos por donde vinimos.
Me cabrea todo esto, sentirme aquí pataleando, sin ganas ya de escribir, hablar o ir Zaragoza. Pero, ¿significa algo no ir? No, no significa un pito. Qué carajo va a significar. Lo que me pregunto es que harían sin los Otros, ¿recogerían los españoles su propia mierda o se dejarían ahogar en ella? Si de verdad le prohibieran la entrada a los miles de sudacas y africanos ¿qué iban a hacer? Entonces, gilipollas hipócritas, por qué no implimentan unos métodos más dignos de dar o negar la puta visa. Las supuestas medidas que deben garantizarles seguridad sólo aumentan el comercio ilegal de carne humana, los pagos forzados por visas fantasmas, la corrupción y la muerte.
Imaginen un instante lo que significa querer escapar al hambre y la miseria y terminar muriendo como una rata en un barco que se hunde frente a la costa soñada. Imaginen un instante lo que significa tener quince años, escapar de una masacre y ser traída a España con la promesa de un buen trabajo para luego ser obligada a prostituirte. Entiendo que es ridículo ser el invitado de honor a una fiesta y que al tocar en la puerta te den una patada en el trasero, pero quería recordar a los Otros, los que jamás serán invitados a ninguna fiesta.

posted by Mori Ponsowy at 11:05 a.m. 5 comments

miércoles, diciembre 07, 2005
Tres viejos soliloquios

por Beatriz Vignoli


Ifigenia

Padre: la suerte de tus armas
no dependía de mi muerte.
Nada une a la cordera con tu enemigo.
Nada unge al metal.
No hay magia en las estrellas
y la sangre, diversa
jamás entrará en la letra:
nada unge al metal, el fuego
no tiene nombre. Mis heridas
no serán un eco de las tuyas
más que a través de aguas imposibles.


Scarlett

Hemos dado sentido, hemos colgado
guirnaldas -las palabras son flores-, hemos
falseado las cifras de la derrota,
hemos alquilado nuestra locura
como salón de fiestas.

Tu nombre, hijo, es como un pastel de crema:
hay que tirarlo fuerte para que se pegue
en tu cara.


Blanche D.

Lavan todo con cloro, contra nosotros.
La primavera viene como una guirnalda
china y sin pasado.
La primavera viene,
flores de ácido en una placa de metal.
Afuera, siesta agria,
afuera, el tiempo,
un resplandor agita las cortinas.
Yo había pedido rosas. Rosas, dije.
¿Qué clase de hotel es éste?
Mis minutos pasan sin mi vida.
Sueño con tigres. El tiempo se detiene
sobre detalles, puntos: accidentes,
sobre luminosas cicatrices.
Y mi poesía es como la tintura
del pelo de un cadáver.
¿De dónde sacan las locas su alegría?
Dibujan corazones,
esperan otra cosa que la muerte.
Cuando me muera, ¿habré significado?
Desayunaba yo con una rosa
siempre fresca, siempre diferente;
¿podré con el horror de un jarro de metal?

Aquí, se está sin sombra.
Nos han arrancado las palabras como dientes.

posted by Mori Ponsowy at 9:54 a.m. 5 comments

martes, diciembre 06, 2005
LA GATA

Por Alejandra Laurencich
Espero noticias de gente que conviene a mi carrera profesional. Todos los días abro los mails con la avidez de un chico que se despierta el día de reyes. Sé que las sorpresas son inesperadas. Como aquella mañana de enero que encontramos la caja gigante de mis ladrillos sobre nuestros zapatos. No nos hubiéramos atrevido a desear aquella caja pero apareció. Así como un día alguien me despertó de una siesta angustiante para decirme que había ganado un premio. Así como otro día, sobre mis zapatos rojos con taco, mi abuela dejó dos billetes de los grandes. Leo a Epicteto, quien dice: la felicidad consiste en no desear nada y de ese modo ser libres. Me recomiendo a mí misma prescindir de las circunstancias externas. Pero tengo mi ánimo atado a la valoración de un puñado de personas. Personas que detrás de un escritorio pueden decidir parte de mi destino. Personas que con un llamado telefónico, una sugerencia a otras personas pueden montar mi pequeña vida en la incandescencia. Darle viabilidad a mis sueños. Son reyes para mí. Magos. He escrito cartas para ellos. Me he mostrado buena y brillante en mi desempeño. Pero cada día es un seis de enero decepcionante. Después de leer los mails que me invitan a cumpleaños o me prometen un cutis suave o me animan a formar parte de una cadena que desarmará una infamia política, cierro el correo y entro en mis cuentos. Escribo y por unas horas no sé si existo, me pierdo en los vericuetos sentimentales de mis personajes, expreso sus angustias, subrayo sus actos, les doy entidad. Luego miro por la ventana. Veo cruzar a uno de los obreros de la fábrica. Deseo ser él. Tener la inquietud del hambre, un sandwich de milanesa al mediodía para saciarla. El alivio dentro de un tupper. Miro a mi gata, su blanco pelaje, su cuerpo ovillado contra el muro de enredaderas, descansa cerca del sitio donde hace tres años enterramos a Fígaro, uno de sus hijos. Recuerdo cómo ella lo buscaba esa mañana, acercando su hocico a la tierra, alzando la cabeza hacia los árboles, parecía llamarlo. Dónde estás, gatito. Yo escuchaba a Schubert y me atragantaba de lágrimas, detrás del vidrio que separa mi dormitorio del jardín-camposanto. El duelo fue más largo para mí que para ella. Y creo que nunca le voy a perdonar su escasa tristeza. Aunque desde entonces la envidio. Envidio la capacidad de desprenderse de su instinto materno sin consecuencias. Ella es libre según Epicteto. No desea nada. Su necesidad de comida se ve satisfecha dos veces por día. Tiene la noche para andar por los tejados vecinos. Le importa poco la valoración de los demás. Sólo espera no ser atrapada por algún niño juguetón y travieso. Sólo teme a los escapes estruendosos de los autos que pasan por la calle. No hay día de reyes, ni ilusiones, ni palabras que puedan encandilar sus actos cotidianos. Ella duerme y yo la miro.

posted by Mori Ponsowy at 8:44 a.m. 7 comments

lunes, diciembre 05, 2005
CONCURSO DE PALÍNDROMOS

Quedan 24 días para seguir enviando nuevos palíndromos al GRAN concurso de palíndromos en GOMA DE BORRAR.

Todo parece indicar que Christian Vazquez va a la cabeza, pero nada quita que cualquier día de estos alguien le quite el puesto. Por eso, Cristian, ¡no te duermas!

De regalo, hoy van cuatro palíndromos más, los dos primeros de Carlos Illescas, y los otros de Cortázar:

Somos laicos, Adán; nada social somos.

O sale el as o? el as sale?. O sale el as? o...

Amigo, no gima.


Átale, demoniaco Caín, o me delata.


posted by Mori Ponsowy at 8:59 a.m. 0 comments

ÓYEME CON LOS OJOS

Música antigua & proyecciones

martes 6 de diciembre - 19:30 hs

Sala de Representantes de la Manzana de las Luces, Perú 272 , Buenos Aires.
Entrada $ 10

Obras de Alfonso X "El sabio", Claudio Monteverdi, Bartolomeo de Selma y Salaverde, Jacob van Eyck, Giovanni Bassano y Hildegard von Bingen, en sus versiones originales o en adaptaciones para flauta sola.

Óyeme con los ojos
Ya que están tan distantes los oídos

(Sor Juana Inés de la Cruz)

RAMIRO ALBINO, flauta dulce, fotografía y diseño

posted by Mori Ponsowy at 8:48 a.m. 0 comments

viernes, diciembre 02, 2005
DOS POEMAS MÍOS, EN CATALÁN

NCAPACITADA PER A VIURE

I
El meu amant furiós crida que estic boja, escopeix
a sobre el meu rostre. De què serveix tant de cervell
si emocionalment naixí atrofiada? El seu analista vaticina
que en tres anys enfollesc--deixar que el pes caiga
on correspon, rendir-me al capdavall, només dormir.

Al començ, pensí que Déu l´enviava.
Ara voldria veure'l mort. El primer dia
parlàrem de llibres. Ell havia llegit tot
fora de Szymborska. La realitat exigeix
que també diguem açò:
la vida segueix.
Segueix a Cannae i Borodino,
a Kosovo Polje i a Guernica
, diguí.
Ell coneixia l´any,
el lloc, els herois,
de cada batalla. Parlà d´Aníbal
contra els romans a Apúlia.
Kosovo era un camp d´aus negres.

Més tard, imaginí oliveres, conradissos de figueres
mentre fèiem l´amor. Arrribava música
dels iots ancorats a Actium,
ballaven parelles a les cobertes plenes de sol
.
Fiu gràcies a Déu per ell

però aqueixa nit ensomí
amb altre. Un altre que havia llegit
menys llibres, però tenia ulls
generosos i blaus, una pell tan blanca
com la meua. No me n´aní amb ell:
els poemes de Derek Walcott i dues espases
de plàstic per a Maties pogueren més. La meua ànima
és un tafur. Quina dona no cobeja ser una deessa?


II
L´infern començà un mes després
a la porta de la nostra nova llar.
On estigué Hiroshima
és Hiroshima una volta més.
Des del primer dia
volguí incendiar la meua vida, fugir
amb el meu infant, sense deixar
ni tan sols unes beceroles.

Et segueixen enemics
fins a la vora de l´abís, però saltar
no és fàcil. Mirí d´estimar
la magror sobtada dels seus llavis,
les seues dents apinyades, el seu pèl
en tacar el meu coixí de plomes blanques.
Els seus peus dormits
eren els d´un estrany.

Ai, aquest món esfereïdor
no manca d´encants,
de matins
que fan que despertar pague la pena.
Junts, els diumenges eren bons:
hi havia ànecs i nyandús
al zoològic de Buenos Aires; a l´estiu
alçàrem una carpa al jardí.


III
Com tantes vegades, me n´aní.
Fugint m´he passat la vida.
Només amb els meus llibres, al principi,
amuntegats en caixes de cartró
que me regalaven en qualsevol quiosc.
Empacar és més difícil ara
que el meu fill és amb mi.

El diumenge, en una funció de titelles,
Maties em demanà si jo moriria
quan ell cresqués. Com dir-li
que poc hi fa la meua mort,
sinó salvar-nos de mi, trobarun lloc per a viure sense por.
Tal volta tots els camps siguen camps de batalla,
els que recordem,
els que han sigut oblidats:
els boscos de bedolls, els boscos de cedres,
la neu i la sorra, els aiguamolls tornassolats
-
Potser el meu lloc siga ací-

¿Podré no repetir-me
si àdhuc les estrelles tornen mil·lenaris després?
No trobe respostes i una
i altra volta he deixat els homes
que me les donaven.

Quina moral flueix d´açò? Potser cap.
Només la sang, secant-se prompte,
i, com sempre, alguns rius, alguns núvols.

Alguns matins d´hivern
em desperten els passos de Maties
que puja a saludar-me
i llavors no puc evitarsentir-me feliç.



PERQUÈ SIGA DISTINT

No trobe un lloc en ma casa
per a posar els peus. No puc
ni caminar. El pis, les cadires,
fins i tot la banyera és embotida
de lletres d´amor. Ixen
de la bossa de farina OOOO.
De la caixa de SKIP. Poemes
que escriví alguna volta. Als quinze,
als vint, als trenta-dos. Quin lloc
hi ha per a tu, si ja hi hagué llençols
de qualsevol color. Com creure
que aquesta vegada sí. Jure no escriure't
cap altra paraula. Callaré fins i tot de nit
quan els teros tremen. Perquè
siga distint. Vull que el meu millor poema
siga el que mai no t´escriuré.


Versiones al catalán de Pere Bessó. Los originales en castellano, aquí y acá.

posted by Mori Ponsowy at 9:02 a.m. 1 comments

PERE BESSÓ

PERE BESSÓ
Pere Bessó (Mislata, Valencia, 1951) es profesor, crítico, poeta, traductor y exeditor. Ha publicado varios poemarios, obtenido diversos galardones, realizado antologías... en la actualidad, entre otros proyectos, trabaja en la edición de una muestra de la poesía argentina actual, desde la perspectiva de género.
No conozco a Pere Bessó: apareció un día en mi casilla de mail, sorprendiéndome con su traducción de un poema mío que había leído en Milanesaconpapas. Desde entonces, de vez en cuando, ocurre esa alegría: en medio de otros mails, entra uno suyo devolviéndome mis propias palabras, en otro idioma. Gracias, Pere.

posted by Mori Ponsowy at 8:56 a.m. 0 comments

jueves, diciembre 01, 2005
"Si no hubiera escrito esos libros, hubiera asaltado un banco"

Muy buena la entrevista a Efraim Medina que publicó Página 12 .

posted by Mori Ponsowy at 9:04 a.m. 2 comments

About Me

Mori Ponsowy (Buenos Aires, Argentina) ha publicado los libros de poemas "Enemigos Afuera" (Primer Premio Nacional Iniciación de la Secretaría de Cultura de la Nación y Mención de Honor del FNA) y "Cuánto tiempo un día", y las novelas "Los colores de Inmaculada" (Premio de la Diputación de Cáceres), "Abundancia" (Premio Internacional de Novela Letrasur 2010) y "Busco un amigo". Ha traducido a las poetas Sharon Olds ("El padre", Bartleby) y Marie Howe ("Lo que hacen los vivos", Luna Nueva), y editado los libros "No somos perfectas" (Del Nuevo Extremo, 2006) y "Mujeres políticas y argentinas" (Del Nuevo Extremo, 2009).

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