Goma de borrar
 
viernes, diciembre 16, 2005
"LO PEOR DE LA CULTURA NORTEAMERICANA ES LO QUE MÁS SE EXPORTA"

Entrevista a Siri Hustvedt
por Mori Ponsowy

Hasta ahora se la conoce como la esposa del famoso escritor Paul Auster.
Pero después de su última novela, "Todo cuanto amé",
la crítica ha sido unánime. Si sigue escribiendo así,
pronto empezarán a presentar a Auster como al marido de Siri Husdvedt.


Usted es una mujer muy bella, una escritora exitosa casada con un hombre apuesto, famoso y de éxito. Tiene la suerte de tener tiempo para escribir y hacer lo que su pasión le dicta... ¿Qué aspectos de su vida la dejan insatisfecha? ¿Qué le ha resultado difícil a lo largo del tiempo?

Tiene razón. Tengo la suerte de haberme podido dedicar a mi trabajo sin demasiada interferencia. Muchos artistas no tienen ese lujo. Usted me ha encontrado durante una época feliz en mi vida, o de relativa felicidad. No espero que la felicidad dure, así que trato de aferrarla mientras está aquí. Estoy muy conciente de que la vida es frágil y de que todo puede suceder. Mi padre murió el año pasado. Tenía ochenta y un años, pero su pérdida ha marcado mi vida, y siento que el futuro se va encogiendo. Ahora estoy escribiendo bien y leyendo mucho. Mis obsesiones actuales incluyen la psiquiatría, el psicoanálisis, y la neurociencia. Sin embargo, nunca podré aprender lo suficiente y seguramente moriré insatisfecha con lo que sé. Pero no será por falta de intentarlo.

¿Usted cree en Dios?

No, no creo en Dios, pero admitirlo me causa cierto dolor. De niña, creía fervientemente, y Dios representaba para mi todo lo que no entendemos en el mundo, todos sus misterios. Todavía creo en aquel misterio. Creo que mucho en la vida permanece inexplicable, pero ya no identifico su origen con el Dios cristiano, ni con ningún otro Dios.

¿Qué opina del mundo artístico y literario de Nueva York?

El mundo literario -y también el de las artes plásticas- suele tomar el glamour y el ingenio por inteligencia. No se trata de algo nuevo, por supuesto. Siempre ha habido obras de arte que sirven para algún propósito en el momento y que son aplaudidas pero que luego caen en el olvido con el correr del tiempo porque no poseen ninguna cualidad humana duradera que las haga interesantes fuera de su contexto original. También es cierto que a los críticos de arte y literarios les gusta sentirse por encima de la obra que están comentando, de modo que si algo es difícil o desafía su comprensión, pueden responder con repugnancia y menospreciar esa obra.

¿Cuáles son, para usted, los principales defectos de la cultura norteamericana de estos tiempos?


Para mí, los vicios de la cultura norteamericana son el resultado de esta forma nuestra de capitalismo sin trabas que ha creado un culto desvergonzado hacia el dinero y hacia el consumo insaciable de objetos. El culto a los famosos, que no es el culto a la fama, sino uno en el que los seres humanos se convierten en mercancías en venta, un proceso que necesariamente los vacía de su humanidad, es algo que me fascina y horroriza al mismo tiempo. El único requisito para la fama es la exposición en los medios, no se necesita ningún talento en particular. Lamentablemente, los peores productos de la cultura norteamericana, los más toscos, son también los que más se exportan.

¿Y las virtudes?

Las virtudes norteamericanas tienen que ver con la enorme diversidad de este país. Con excepción de los indios americanos, todos nosotros venimos de otro lugar, ya sea por la fuerza, como sucedió con los esclavos, o por elección, como sucedió con los inmigrantes. Esta enorme cantidad de culturas en una misma nación convierten a los Estados Unidos en un lugar muy complejo y muy rico, un lugar que nunca está tranquilo sino constantemente estremeciéndose con nuevas influencias. Esta densidad de conocimientos y experiencias de diversos tipos ha sido invalorable para las artes serias -ya sea la música, las artes visuales, el cine o la literatura.

Faulkner dijo una vez que se sentía un escritor fracasado. Me parece que muchos escritores tratan de decir lo indecible, como si quisieran decir cosas inconmensurables y luego se quedaran a mitad de camino. ¿Le ha ocurrido a usted algo similar? ¿Cuán satisfecha está de su trabajo?

Supongo que todo artista ambicioso siente esa clase de fracaso. Es la brecha entre la idea y su realización. Ninguna obra puede estar a la altura de su propia idea. El arte nace en los sentimientos y en pensamientos vagos que necesitan ser expresados, que necesitan salir y siempre hay una gran expectativa acerca de lo que saldrá de ahí. El viaje es muy absorbente, doloroso y feliz, y al final, se acabó, queda sólo una cosa, sólo palabras sobre el papel que no lucen tan grandes ni tan hermosas como el proceso de haberlo hecho. Mi objetivo siempre ha sido tocar lo que no puede ser dicho, lo que es desconocido e inarticulado, y usted tiene razón, esa es una receta para el fracaso. Con todo, una vez que uno ha sido marcado por la necesidad de hacerlo, uno sigue intentándolo.

¿Puede nombrar algunos de sus prejuicios?

Es difícil. A todos nos gustaría creer que estamos libres de prejuicios, pero por supuesto eso no es verdad. He juzgado mal a las personas. He tomado la timidez por arrogancia, he confundido un carácter marcado con el deseo de poder, la distracción con la crueldad, la ausencia de expresión facial con la frialdad. Siempre estamos interpretando a la gente. He aprendido que se necesita dejar pasar el tiempo antes de poder emitir un juicio.

¿Cree que hay alguna manera de que el escritor sepa si lo que está escribiendo es verdaderamente buena literatura?

No, un escritor no puede saber realmente si un libro suyo es bueno o no. Un escritor no puede saber si su libro perdurará o si desaparecerá. Todo cuanto un escritor puede saber es que puso cada gramo de sí mismo en su obra y que no podía darle más. Después de que terminé "Todo cuando amé", sentí que realmente había gastado más energía de la que tenía, que había trabajado hasta la extenuación, y que había hecho lo mejor que pude. Temo que eso es lo máximo que uno puede decir.

¿Cómo reacciona ante una crítica negativa hacia su trabajo?

Las críticas negativas me duelen, pero las verdaderamente horribles y perversas me hacen reír. El odio violento hacia un libro significa que de una u otra manera uno realmente logró conmover a esa persona. Con los años, me he vuelto más filosófica en relación a las críticas. A largo plazo, buenas o malas, no creo que signifiquen tanto. Son escritas a vuela pluma, después de una sola lectura. Los libros viven en sus lectores a lo largo del tiempo.

¿Cuán difícil ha sido para usted ser madre, esposa y escritora, simultáneamente?

Es una pregunta interesante y con muchas facetas. Cuando mi hija, Sophie, que ahora tiene dieciocho años, era muy pequeña, yo siempre dejaba mi escritura si ella me necesitaba. Después, durante muchos años, a pesar de que tenía ayuda en casa, se me iban muchas horas del día atendiéndola. Durante años supervisé sus tareas, estudié con ella para los exámenes, me preocupé cuando sufría, y teníamos largas conversaciones acerca de la vida. También le leía una o dos horas todas las noches hasta que cumplió doce años. Hacerlo era una de mis grandes alegrías. En los últimos tiempos he notado que me necesita mucho menos. Su autonomía ha cambiado mi vida. Trabajo más horas, tengo más espacio emocional para mis amigos, puedo leer mucho más. Disfruto este nuevo mundo, pero no cambiaría el pasado de ninguna manera.

¿Ha tenido alguna vez la sensación de que quería hacerlo todo, tenerlo todo, serlo todo y, además, ser feliz?

No creo que la gente pueda tenerlo todo o serlo todo y, ciertamente, no creo que la gente pueda ser feliz todo el tiempo. La felicidad es un estado relativo, que se mide en relación a la tristeza. Tener hijos significa entregarse a esa búsqueda apasionada y, después, resolver la extraña dinámica de la separación a lo largo de los años. ¿Hubiera escrito más si no hubiera tenido a Sophie? Estoy segura de que sí, pero lo que he escrito y se ha enriquecido enormemente por su presencia en mi vida.

¿Contra qué ha luchado a lo largo de su vida?

He luchado contra mi carácter, al que reconozco como mi fortaleza y también como mi debilidad. Ciertamente, es parte de lo que me hizo una escritora, pero también me predispuso a las migrañas que me han asaltado durante años. Otras batallas son las políticas. De adolescente, fui una activista en contra de la guerra en Vietnam. De adulta, me he opuesto a la administración Bush, a su socavación de las libertades civiles, su invasión de Iraq, y en general a sus repugnantes políticas en el resto del mundo. Supongo que casi todos libramos batallas, internas y externas, durante toda la vida. Mi esposo tiene una teoría que él llama "Teoría de la Plétora de Problemas". Incluso cuando todo va bien, tenemos suficientes problemas, pequeños por lo general, que nos preocupan. Cuando aparece un problema grande, la muerte de un ser querido, un accidente, una traición, una guerra, hambre, entonces el problema grande barre con los pequeños, y parece imposible que alguna vez nos hayamos preocupado por menudencias. Así es la vida.

Foto: Jerry Bauer

posted by Mori Ponsowy at 10:40 a.m.

About Me

Mori Ponsowy (Buenos Aires, Argentina) ha publicado los libros de poemas "Enemigos Afuera" (Primer Premio Nacional Iniciación de la Secretaría de Cultura de la Nación y Mención de Honor del FNA) y "Cuánto tiempo un día", y las novelas "Los colores de Inmaculada" (Premio de la Diputación de Cáceres), "Abundancia" (Premio Internacional de Novela Letrasur 2010) y "Busco un amigo". Ha traducido a las poetas Sharon Olds ("El padre", Bartleby) y Marie Howe ("Lo que hacen los vivos", Luna Nueva), y editado los libros "No somos perfectas" (Del Nuevo Extremo, 2006) y "Mujeres políticas y argentinas" (Del Nuevo Extremo, 2009).

¿Mensajes? ¿Comentarios?
mponsowy @ yahoo.com



Publicaciones

Enemigos afuera

Los colores de la inmaculada

No somos perfectas

El padre

Marie Howe

Mujeres políticas y argentinas

Manifiesto vital

Notas de opinión

Notas en LNRevista

Aquí y allá

Estante de preferidos

  • "The Corrections" de Jonathan Franzen
  • "Freedom" de Jonathan Franzen
  • "La noche de los tiempos" de Antonio Muñoz Molina
  • "The Fifth Child" de Doris Lessing
  • "1Q84" de Murakami
  • "Ulises" de James Joyce
  • "White Noise" de Don DeLillo
  • "Falling Man" de Don DeLillo
  • "Me casé con un comunista" de Philip Roth
  • "Pastoral Americana" de Philip Roth
  • "Sábado" de Ian McEwan
  • "Kafka en la orilla" de Haruki Murakami
  • "La Mancha Humana" de Philip Roth
  • "Alta Fidelidad" de Nick Hornby
  • "Abril Rojo" de Santiago Roncagliolo
  • "Cómo ser buenos" de Nick Hornby
  • "Matadero Cinco" de Kurt Vonnegut
  • "Desgracia" de J.M.Coetzee
  • "Las cosas que llevaban" de Tim O´Brien

Pelis

  • "El hombre elefante" de David Lynch
  • "Blue Valentine" de Derek Cianfrance
  • "Singin in the Rain" de Gene Kelley y Stanley Doney
  • "The Day the Earth Stood Still" de Robert Wise
  • "Luz silenciosa" de Carlos Reygadas
  • "Gigante" de Adrián Biniez
  • "La teta asustada" de Claudia Llosa
  • "Slumdog Millionaire" de Danny Boyle
  • "Caramel" de Nadine Labaki
  • "Paranoid Park" de Gus Van Sant
  • "Sin lugar para los débiles" de los hermanos Cohen
  • "El arco" de Kim Ki-duk
  • "Volver" de Almodóvar
  • "Nadie sabe" de Hirokazu Kore-eda
  • "De latir el corazón se me paró" de Jacques Audiard
  • "Caché" de Haneke
  • "La promesa" de Jean-Pierre y Luc Dardenne
  • "El niño" de Jean-Pierre y Luc Dardenne
  • "Una historia sencilla" de David Lynch
  • "Los idiotas" de Lars von Trier
Un enemigo

Arnet, gran estafa

Muchos amigos

Por los chicos

Fedro

Hostería Los Pecanes

Miradapuntoart:arte y diseño

Powered by Blogger

Entrevistas y algo más

Poemas

Otros blogs y sitios amigos

Archivos