Goma de borrar
 
miércoles, abril 15, 2015
MINDFULNESS: ¿MODA O SABIDURÍA?

Empecé a meditar hace cinco años cuando me di cuenta de que en mi cabeza nunca había silencio: pensaba constantemente, y no porque quisiera hacerlo, sino porque los pensamientos ocurrían en mí con independencia de mi voluntad. Salvo cuando estaba escribiendo o dando clases, no se trataba de pensamientos útiles en ningún sentido: los pensamientos que venían mientras realizaba tareas cotidianas eran banales y recurrentes y, a veces, terminaban haciéndome daño. ¿Por qué no podía podar las gauras sin pensar en otra cosa que no fueran las gauras? Supuse que intentar poner la mente en blanco durante media hora todos los días podría ayudar a detener ese murmullo y, así, sin ninguna guía, empecé a meditar.

Esa media hora se ha convertido para mí en uno de los momentos más valiosos de cada día. Desde entonces, he aprendido que no somos seres coherentes, ni indivisos; que tenemos agendas y deseos difíciles de aceptar; que el principio de no contradicción no opera en los afectos de la misma manera como en la lógica; que no somos nuestros pensamientos ni nuestras emociones aunque, casi siempre, seamos sus presas; que librarnos de muchos de los hábitos aprendidos es un trabajo que vale la pena; que, aunque a veces sea doloroso, prefiero vivir despierta a llevar la vida de un sonámbulo.  

Dadas las características de la sociedad contemporánea, no es sorprendente que a miles de personas les suceda algo similar a lo que acabo de contar. Hoy, en Estados Unidos, meditar es estar en la onda cool. El término que se ha puesto de moda es mindfulness y lo practican Michael Jordan, Rupert Murdoch, Oprah Winfrey y Arianna Huffington, por nombrar sólo a algunos de los más famosos. Google, AOL y Apple ofrecen clases de mindfulness para sus empleados. El término ha sido traducido como “conciencia plena” pero, por lo general, se usa la palabra en inglés. En Argentina hay varios centros dedicados a esta práctica. La promueven como “una forma efectiva para reducir los síntomas del estrés, aumentar la autoconciencia y mejorar el bienestar general.”

Aquello que durante siglos fue la esencia del budismo, una disciplina de monjes dedicados, hoy se anuncia como panacea universal para toda índole de problemas. La moda va más allá de la auto-ayuda: la Universidad de Lesley, en Cambridge, inauguró hace poco la primera Maestría en Mindfulness. “La investigación en neurociencias demuestra que la práctica de Mindfulness produce cambios en el cerebro que mejoran el bienestar de la gente”, dice la página web de la Universidad. “Esta Maestría está dirigida a quienes deseen enriquecer sus vidas y las de los demás convirtiéndose en ciudadanos plenamente conscientes.” El tema fue dos veces tapa de la revista TIME: “The Mindfull Revolution”, tituló la edición de febrero de 2014 y “The Science of Meditation” la de agosto de 2003. Ambas mostraban a sendas rubias jóvenes, de facciones perfectas, sentadas en posición de loto, con expresión de éxtasis.

No soy rubia, sostener la posición de loto más de dos minutos me resulta incomodísimo y no sé si entro en la categoría de “joven”. Quizá por eso me indigno cada vez que leo artículos como esos. El otro día vi en Twitter publicidad de una nueva aplicación para el celular: “MINDFULNESS. Prescribed for inner peace”, decía. Prometía paz interior a cambio de un minuto diario. Hice un comentario sarcástico al respecto y mi hijo se rió: “¿Para qué meditas si te vas a enojar?” Ese mismo día, leí que en su sede de California, Google ofrece a sus empleados un curso llamado "Busca dentro de ti mismo" con la promesa de que una sola respiración consciente al día puede conducir a la paz interior.

Aunque los bestsellers prometen la felicidad, nadie que haya profundizado en la meditación se atrevería a decir que ese es el punto de llegada. Dos años después de que empecé a meditar me di cuenta de que necesitaba un guía. En medio de tanta cháchara “new age” no fue fácil dar con un maestro que me inspirara confianza. Poco después de encontrarlo, aprendí que lo que había venido haciendo hasta entonces era sólo una técnica de relajación. Meditar era otra cosa.

La pregunta de mi hijo no tiene respuesta fácil. Por un lado, me da la impresión de que con la meditación ocurre lo mismo que ha ocurrido con la literatura y tantas otras cosas: la civilización del espectáculo banaliza todo, desdibuja los detalles que enriquecen la trama hasta dejar una mala caricatura, una cáscara vacía, un simulacro. Por otro lado, me pregunto si mi incomodidad ante las promesas de felicidad cuasi instantánea no se origina en la idea de que mi práctica es “verdadera” mientras que la de los demás es pura pose.

Un minuto diario es un comienzo, pero la gente se engaña si piensa que eso es suficiente para ganar paz interior,” dijo Ken McLeod cuando le consulté sobre el tema. McLeod es autor de “Wake Up To Your Life” y de otros cinco libros de prácticas budistas. “Sin una práctica sostenida, nadie puede desarrollar un nivel de atención suficiente como para cambiar su vida. Sin embargo, empezar con un minuto es una forma de empezar.”

Hokai Sobol, un maestro budista que se dedica desde hace más de veinte años a tender puentes entre las enseñanzas tradicionales y una espiritualidad acorde al siglo XXI, comentó: “El peligro es que se trabaje con estos métodos desconociendo sus fundamentos éticos y filosóficos. No hay nada malo en querer ser feliz, saludable y exitoso, pero una práctica de meditación genuina supone el desafío de mirar más allá de esos horizontes convencionales. Practicar un poco de Mindfulness cada día y meditar, pueden ser dos cosas distintas. La diferencia radica en el nivel de compromiso y esto, a su vez, deriva de la motivación de cada uno.”

La mención de Sobol a los fundamentos éticos del budismo es un punto fundamental: el año pasado, el Departamento de Defensa de EEUU otorgó un presupuesto de 4,3 millones de dólares a un programa basado en Mindfulness que se imparte a soldados durante ocho semanas antes de enviarlos a zonas de combate, como profilaxis psicológica para “disminuir la degradación cognitiva”. Algunos críticos han empezado a hablar de “McMindfulness” para referirse a esta adaptación al mercado de una técnica que, durante siglos, promovió la reflexión crítica pero que ahora se acerca más a la aceptación del status quo.

Al masificarse, la práctica de Mindfulness se ha convertido en un simulacro de la meditación. Así como en Disneylandia nos encontramos con un árbol de la vida hecho de acrílico -con la salvedad de que no está vivo- muchas veces el mindfulness que se enseña no es más que un simulacro de la meditación.

¿Hay algún peligro de que la práctica se desvirtúe de esta manera? Para McLeod, se trata de algo benigno. “La sociedad contemporánea no ha logrado satisfacer la necesidad espiritual de la gente,” afirma. “A medida que la religión perdió influencia, también se perdió la práctica de la oración diaria, un momento en el que cada quien estaba a solas consigo mismo. Mucha gente que practica Mindfulness no lo llama “oración” pero, en el fondo, al pasar unos minutos solos y en silencio, eso es lo que están haciendo. Más allá del nombre que le pongamos, creo que se trata de algo beneficioso.”

Sobol es más cauto en su apreciación del fenómeno: “La práctica de la meditación es como el amor: hace feliz a algunas personas, hace sufrir a otras, y confunde a muchos más. Pero hay una pequeña minoría que, si no se rinde antes de pasar por las tres etapas, finalmente alcanza una especie de sabiduría: un saber acerca de sí mismos y de lo que significa estar vivo sobre esta tierra.” Un misterio, al fin y al cabo. El asombro sin fin de este mundo maravilloso que nunca terminaremos de entender.

posted by Mori Ponsowy at 4:52 p.m.

About Me

Mori Ponsowy (Buenos Aires, Argentina) ha publicado los libros de poemas "Enemigos Afuera" (Primer Premio Nacional Iniciación de la Secretaría de Cultura de la Nación y Mención de Honor del FNA) y "Cuánto tiempo un día", y las novelas "Los colores de Inmaculada" (Premio de la Diputación de Cáceres), "Abundancia" (Premio Internacional de Novela Letrasur 2010) y "Busco un amigo". Ha traducido a las poetas Sharon Olds ("El padre", Bartleby) y Marie Howe ("Lo que hacen los vivos", Luna Nueva), y editado los libros "No somos perfectas" (Del Nuevo Extremo, 2006) y "Mujeres políticas y argentinas" (Del Nuevo Extremo, 2009).

¿Mensajes? ¿Comentarios?
mponsowy @ yahoo.com



Publicaciones

Enemigos afuera

Los colores de la inmaculada

No somos perfectas

El padre

Marie Howe

Mujeres políticas y argentinas

Manifiesto vital

Notas de opinión

Notas en LNRevista

Aquí y allá

Estante de preferidos

  • "The Corrections" de Jonathan Franzen
  • "Freedom" de Jonathan Franzen
  • "La noche de los tiempos" de Antonio Muñoz Molina
  • "The Fifth Child" de Doris Lessing
  • "1Q84" de Murakami
  • "Ulises" de James Joyce
  • "White Noise" de Don DeLillo
  • "Falling Man" de Don DeLillo
  • "Me casé con un comunista" de Philip Roth
  • "Pastoral Americana" de Philip Roth
  • "Sábado" de Ian McEwan
  • "Kafka en la orilla" de Haruki Murakami
  • "La Mancha Humana" de Philip Roth
  • "Alta Fidelidad" de Nick Hornby
  • "Abril Rojo" de Santiago Roncagliolo
  • "Cómo ser buenos" de Nick Hornby
  • "Matadero Cinco" de Kurt Vonnegut
  • "Desgracia" de J.M.Coetzee
  • "Las cosas que llevaban" de Tim O´Brien

Pelis

  • "El hombre elefante" de David Lynch
  • "Blue Valentine" de Derek Cianfrance
  • "Singin in the Rain" de Gene Kelley y Stanley Doney
  • "The Day the Earth Stood Still" de Robert Wise
  • "Luz silenciosa" de Carlos Reygadas
  • "Gigante" de Adrián Biniez
  • "La teta asustada" de Claudia Llosa
  • "Slumdog Millionaire" de Danny Boyle
  • "Caramel" de Nadine Labaki
  • "Paranoid Park" de Gus Van Sant
  • "Sin lugar para los débiles" de los hermanos Cohen
  • "El arco" de Kim Ki-duk
  • "Volver" de Almodóvar
  • "Nadie sabe" de Hirokazu Kore-eda
  • "De latir el corazón se me paró" de Jacques Audiard
  • "Caché" de Haneke
  • "La promesa" de Jean-Pierre y Luc Dardenne
  • "El niño" de Jean-Pierre y Luc Dardenne
  • "Una historia sencilla" de David Lynch
  • "Los idiotas" de Lars von Trier
Un enemigo

Arnet, gran estafa

Muchos amigos

Por los chicos

Fedro

Hostería Los Pecanes

Miradapuntoart:arte y diseño

Powered by Blogger

Entrevistas y algo más

Poemas

Otros blogs y sitios amigos

Archivos